lunes, 5 de noviembre de 2012

innegable

Se hace innegable, ha pasado un mes. Te echo de menos y como hace un par de semanas, quiero llorar. Ay, Alejandriña Melo, fuerza, mucha fuerza y valor!

sábado, 20 de octubre de 2012

Canto al viento, canto a ti.

Hoy es sábado, son las 18.12, el canto al aire me llega, la canto también a ti. Hoy al almuerzo éramos tres, cuando solíamos ser cuatro y ese cuarto en la mesa, primero en mi corazón, tocaba mi mano y pierna por debajo del mantel, me miraba y presionaba mi mano, me miraba con esos ojos verdes y grandes, verdes maravillosos en rostro bordeado de colorín.

Es sábado, tardes como estas eran de los dos, de regaloneo, películas, de amor. Tardes cada vez más tardes hasta que era de noche. Tardes en que íbamos a otros lugares, en que cocinábamos, nos reíamos. Hoy es sábado por la tarde, cada vez más tarde y todo lo que hago es recordar y llorar. Te echo de menos, quiero lo mejor para ti y para mí.

Se me ha pasado por la cabeza estar juntos otra vez, mas sé que no es momento, que para eso primero debemos pasar por este dolor y mientras escribo esto me doy cuenta y reafirmo lo que pienso, debemos pasar por este dolor para darnos cuenta de lo que realmente queremos y necesitamos, para darnos cuenta que errores como los cometidos no pueden volver a ocurrir, ni con nosotros ni con otros, me doy cuenta que necesitamos vivir un poco más, llorar, sufrir, aprender a sonreír sin el otro, aunque duela, para aprender luego, a hacer sonreírnos en otro momento, juntos o no, más adelante nos merecemos una sonrisa.

Te Amo, Zubmarín. Te amo y deseo lo mejor.

sábado, 28 de enero de 2012

Hoy me di cuenta que escribo cuando no hablo y hablo cuando no escribo. Cuando escribo hablando o hablo escribiendo, ninguna resulta bien. 

También me di cuenta que de una buena vez, si me quieren oír, me quieren leer, me tendrán que buscar, porque el día aún no acaba, y aunque lo haga, respetaré el "sólo te pido que no me busques", porque cada vez que encontramos, por detrás busqué hasta escarbar. Hoy respeto una decisión, que aunque no fue mía, merece respeto y hacerse cargo.

Verde Fuego.

Hace meses, los días pasaban sin noches  y las horas se contaban de a veinte, pero todo pasa la cuenta, y hace una semana, la hora 26 ya era mucho. Hoy son las 2815 y ni rastro de sueño, ni cansancio. Sólo dolor craneal, cuepo tenso en relajo y nostalgia de un "¿Cómo dices tú que era yo?".

Son las 2816 y nada me importa, aunque la vida debe seguir, ya no es la misma vida, hoy recerdo solita que debo revisar la loza al lavarla, que no quede espuma, que al tocar el perro o algún lugar donde este haya estado, debo lavarme las manos, que los dientes se pueden lavar cronométricamente , de ariba a abajo y por cinco minutos. 

Creo que hoy, en meses, es el primer bue nas noches que no está, la primera vez que mis teléfonos no suenan ni llamo a nadie. Hoy sólo pienso, siento, escucho y observo. Ansío, aunque de forma relajada, llegar a mi casa, la que fue hogar cuando niña-adolescente. Ubicada en una esquina, con la vista privilegiada y con momentos que, me guste o no, sólo ella puede gardar.  Quiero ir, dormir, sentirme acogida, en abrigo y en casa, más ya no es ese mi lugar.

Quizá mi lugar sea en los cerros, trotando, caminando, saltando, observando y disfrutando el cielo que se pierde en los cerros o los cerros que se pierden en el cielo de Atacama. Como sea, ese lugar que me llena de recuerdos y que tiene el don de llevar y traer memorias, lo espero a él, como no sé si él a mí. Yo creo en la reciprocidad, aunque estoy un tanto decepsionada.

Apesar de todo el dolor craneal, me mente no deja de pedir a M. García que bien dijo, "acrobacia en verde fuego desde el día en que te vi". así como los ojos más maravillosos que en mi vida me he podido adentrar, esos que eran un mundo bajo el mar, un mundo Zubmarino Verde Fuego.

Hoy respeto las decisiones que aquel fuego bajo el mar tomó, y las respeto porque las merece, por todas aquellas veces que insolente y desesperadamente llamé por teléfono y con mi corazón en la mano sentí perder. A ese respeto, le doy las gracias por enseñármelo, por juntos vivir siendo uno, y cada uno, una mitad. Por enseñarme lo que es amar y aprender en equipo que se hace uno, como un 'unidos' que son dos en uno,

Gracias por cada palabra, mirada, sonrisas, por cada momento en un pasto, una banca, por todas esas frías noches que logramos JUNTOS abrigar, por todas esas películas que vimos y las que nos faltaron ver. Por tanto trasnoche y canción, por esa presencia que siento aunque no quiera estar. Gracias por enseñarme y hacerme sentir lo maravilloso e inexplicable de la vida, que todo involucra y con melancolía pero con mucho amor, pude vivir, gracias a ti, Verde Fuego en tus ojos, donde hacía acrobacias desde que te vi.

sábado, 7 de mayo de 2011

abará.

Para ella pasaba el tiempo en el reloj de su computador, la hora avanzaba, las palabras llegaban y no llegaban, se caían, volvían, no hablaban. A ratos más extensos esperaba que la relajación llegase por sí sola, mas de inmediato recordaba que el sistema nervioso no funcionaba así.

Le molestaba hablar en futuro, y en un momento se dio cuenta que también en pasado. Se daba cuenta que siempre, todo, es un mero intento entre el "aba" y el "rá", muchas veces, la mayoría si lo miraba desde una perspectiva pesimista, fallidos, tantos que ya ni sabía cuántos. Decir esto le recordaría que su memoria funcionaba de manera extraña, muchas veces no calculaba tiempo, pero sabía de momentos, los recordaba todos y cada uno, hasta los que no debía recordar. Su mente era de película, digna de "Efecto Mariposa", tantos recuerdos, tantos momentos, tanta confusión en tan solo una mente... Y como al personaje, no sabías si culparla o victimizarla, tenía ambos roles, igual que el otro actor, el que, si nos remontamos a una especie de obra, actuaba con ella, el co-protagonista. Era extraño y de él se sabía menos, mucho menos a decir verdad. Creo que el fallo de ella, fue intentar comprenderlo, ponerse en sus zapatos, ver demasiado su lado, a fin de cuentas no fue provechoso, o al menos así lo vio ella.

Habían momentos en que ella no daba más de la confusión y sólo quería hablar con alguien, llorar en un hombro que le diera consuelo y para ello tenía dos opciones y una no estaba y la otra dormía. Luego se refugiaba en la literatura, a veces leía, otras escribía, hacía rimas y que ni le pedían, pero no lograba sonreír. Creía que tardaría tiempo en que las aguas se calmasen, que los personajes hablaran otra vez, que hubiesen reales y buenas intenciones. Al mirarla sabías de inmediato que algo le pasaba, sus ojos no mentían, aunque intentaba camuflarse en el ambiente, las risas, la noche, el día, el sol, la luna, recuerdos y gente que no se veía. Ella tampoco se veía, no como la conocían la mayoría, no sonriendo, sus ojos bajaban, se hundían, brillaban opacos en su rostro de arcilla. A menudo le decían que se veía distinta, que había crecido, y ella también lo pensaba, le agradaba el cambio, pues ya no era una niña, tampoco un mujer, estaba en el periodo de transición, lo que no le gustaba mucho y, en realidad le apenaba bastante, era cómo debió asumir ese cambio, cómo cambió su rostro, a base de llantos, preocupación, sueño, insomnio, silencios, pero al final, ella sabía que las cosas, así llamaba a las situaciones a veces, tenían un motivo, y ese debía llevarla a algo, o sea, otra situación, mejor. Ese era su consuelo, no obstante, sentía que debía llorar, lo necesitaba, pues se reía fuerte, y lo era, pero eso pertenece a la lucha entre el "aba" y el "rá".

jueves, 28 de abril de 2011

Es otoño.

Es jueves, no hay clases, hace un tanto de frío y el cielo está gris. Suena música del recuerdo, de mucho antes de mi nacer, es agradable. Hace un poco de frío y la verdad es que me gusta sentirlo. A ratos puedo tiritar, pero luego se compensa con la sensación de té verde caliente abrigando mi cuerpo. Estudio, una película y el llamado que nunca llega, así es el otoño.

La mejor estación mezcla de lo mejor y lo peor del momento. Las hojas del ciruelo caen a cada minuto, igual que el sentir de mi ser. Escalofríos. Lo pienso, suspiro, huelo, suspiro, me detengo, prosigo; es otoño.

jueves, 3 de marzo de 2011

Noticias de Honestidad

Conocidos hablan respecto a un tiempo incierto y acciones ambiguas que ninguno logra describir.



Viernes 4 de Marzo de 2011


El Salvador.- Esta madrugada, pasada las 00:30 hrs. conocidos hablan respecto a situaciones correspondientes a tiempos inciertos y acciones ambiguas, que por más que intentaron, ninguno logró describir. Las mentes involucradas acordaron una charla que logre disipar dudas al músculo vital de ambos organismos.

Según la versión oficial, todo comienza expresando cariño y alargando una despedida, cuestión habitual entre los involucrados, según se reporta en los informes pasados.

Bajo la filmación imaginaria de nuestro ojo y cerebro pensante, la conversación se torna más seria al momento de las promesas, de respuestas abiertas para preguntas sin fin. Todo en un contexto de confianza y limitado a un pequeño cuadro de texto que nadie más veía ni verá jamás.

Según la práctica, testigo de la situación en extenso, la charla amerita un tiempo de silencio, de verdad y miradas honestas. Palabras suficientes para dar a entender el paso a seguir y, luego, acatar la decisión correspondiente.

El rostro de la involucrada femenina, cuyo nombre no se menciona, mostraba una sonrisa de aceptación y respeto. Al salir, su declaración fue la siguiente: "yo simplemente sonreiré, porque así la vida lo indica; para ello no necesito un eterno final feliz, aunque así lo pudiese querer, sino un aprendizaje honesto, una muestra de verdad en las acciones siguientes".

Por otra parte, se dice que el aprendizaje y las promesas antes mencionadas, no comprenden lo real de la situación, sin embargo, la duda no logró ser aclarada y se propone así, una nueva versión de tiempos.

De esta forma, la situación continúa en pausa sin parar frente al tiempo, que tampoco dejar de correr. La ambigüedad está presente en el aire y el sentimiento más honesto que siempre.

Desde la imaginación latente de un tiempo extenso, informa, A. Mensina Melo.