martes, 23 de marzo de 2010
Karma romanticón
Desde un tiempo hasta ahora me convencí que es ley el que cuando le gustas a alguien y no lo tomas en cuenta, por efecto de karma, se devuelve. En algún momento ese alguien te comienza a gustar y lamentablemente, ese interés hacia ti ya no existe. Ya no hay más qué hacer, no te "pescan".
Es inversamente proporcional el amor entre los involucrados, mientras el de uno aumenta, el del otro baja. Ahora, ¿en qué momento ocurrió que uno comenzó a olvidar al otro y este, a tomar en serio la propuesta y el sentimiento de quien ya comienza a bajar su nivel de sentimiento hacia el de mal karma? Cuándo, cómo, por qué.
A mi parecer, la debilidad de estar lejos, con quienes no quieres, con la cabeza casi vacía, te hace extrañar, te hace sentir más de lo habitual, en cambio y cuando el otro está con sus cercanos, haciendo alguna otra cosa, en la cabeza no entra extrañar y no metamos en esto al corazón, pues recordemos que todo es mental. Basta ocupar un poco la mente, pensar en otra cosa, distraerse o bien concentrarse en alguna otra cosa para que el residente desaparesca de nuestros ratos libres-mentales. Si es un capricho, informo querido lector, que hasta que usted no quiera que el asunto acabe, no lo hace.
Ahora, cuando el no tomado en cuenta por efecto de karma, llega al punto de pensar el día entero en ese otro personaje que ya no toma en cuenta, de escuchar canciones romanticonas y saber que ya nada pasará, y sin emabrgo, aun sentirse así de embobado... es el karma, señores, el KARMA (¿y por un capricho?)
*Sintiendo personalmente:
A pesar de que ya no te interese, de que sientas incluso lo contrario a lo que sentiste antes, de haber pasado del amor, al no odio, pero sí molestia o algo parecido, te sigo queriendo mucho y no imaginas cuanto. Lamento no poder decirlo en tu cara, lamento ser tan cobarde, lamento no haberte entendido al comienzo y, a la vez, agradesco tu cariño en los primeros días, agradesco que ocupes mi mente, te informo que hacía tiempo eso no ocurría, significa que eres importante y que quizá ni yo misma imagine hasta qué punto. Cuidate mucho y supongo que ya desde ahora no interrumpo tu meta, no irrumpo en tu cabeza, ya en tu corazón hace tiempo que no. =).
domingo, 21 de marzo de 2010
Duele.
Dicen que las marcas nos hacen recordar, que una herida hace seguir recordando, reaccionar y sentir aun más el dolor por el que se pasa; recordar cuanto en verdad duele. Ahora ese dolor lo vamos a acompañar de una canción, vamos a sentir. Toquemos la herida, sintamos como quema por dentro y cómo llega a nuestro interior el dolor, veámosnos a nosotros mismos llorar como niños, con los ojos onchados y sin siquiera poder mirar; con los mocos colgando, y sintiendo el destrozo de un sentimiento maduro.
Me duele.
Me duele.
viernes, 5 de marzo de 2010
Reaccionando
-Estoy hecha trizas, mis manos tiemblan mientras mi mente se atrofia- Así piensa Martina, y entre delirios se dice a si misma, porque no sabe a quién más -quizá a Dios, pero él está muy ocupado ya salvando otras vidas- Piensa -Blasfemias- Ahora más hacia sus adentros se dice y pide por favor: "Rescátame, dame la mano y huyamos, por favor". Quizá si es a Dios, habla a alguien, pide una mano. Prosigue, -arranca de mí este dolor, esta molestia-.
¿Quién arranca qué, de dónde, por qué?
Piensa en lo ocurrido estos días, en la historia que acaban de dar a conocer en la televisión, y compara situaciones absurdas. -Cual buzo bajo el mar, sin aire ni gas la desesperación llega. Ya no aguanto- se dice a sí misma, en su mente intenta pensar que sí se puede, mas siente que no, que el entorno la observa y eso ya no le agrada, ya no. Hubo un tiempo en el que le encantaba que hasta el perro vago se diera vuelta a mirar lo que ella nunca vio, lo que aun no logra ver y que de a poco se da cuenta que si ella no ve, es imposible reaccionar a los otros.
"Pero es ese coral, ese que no se mueve de su lugar, que si arrancas queda la raíz, queda la marca, queda" -Quédate quieta, cálmate, ya pasará, podrás dormir y, al despertar, no pensarás más en ello- Luego recuerda que el día que sigue es Sábado y su familia estará en casa, saca sus conclusiones, si su familia está en casa lo único que harán será reprocharla, una vez más, recordarle su decisión, según ellos creen, no es la mejor. -Oídos sordos y ya el lunes podrás seguir- se dice a si misma mientras mira a cientos de periodistas en la TV. Así es, trabaja en su meta más superficial de lunes a viernes y mientras puede, sábado y Domingo es día de obedecer, de someterse y bajar la cabeza sin bajar su ánimo que queda.
Martina sabe que no está bien, sabe -al igual que todos- que los humanos son tercos, que cuando algo pretenden, lo consiguen, lo que no sabe ni dimensiona es a qué precio. Es algo serio, sin embargo eso no cuenta, sólo piensa agitadamente en su mente, nada se interpone entre ella y su ser ensimismado.
¿Quién arranca qué, de dónde, por qué?
Piensa en lo ocurrido estos días, en la historia que acaban de dar a conocer en la televisión, y compara situaciones absurdas. -Cual buzo bajo el mar, sin aire ni gas la desesperación llega. Ya no aguanto- se dice a sí misma, en su mente intenta pensar que sí se puede, mas siente que no, que el entorno la observa y eso ya no le agrada, ya no. Hubo un tiempo en el que le encantaba que hasta el perro vago se diera vuelta a mirar lo que ella nunca vio, lo que aun no logra ver y que de a poco se da cuenta que si ella no ve, es imposible reaccionar a los otros.
"Pero es ese coral, ese que no se mueve de su lugar, que si arrancas queda la raíz, queda la marca, queda" -Quédate quieta, cálmate, ya pasará, podrás dormir y, al despertar, no pensarás más en ello- Luego recuerda que el día que sigue es Sábado y su familia estará en casa, saca sus conclusiones, si su familia está en casa lo único que harán será reprocharla, una vez más, recordarle su decisión, según ellos creen, no es la mejor. -Oídos sordos y ya el lunes podrás seguir- se dice a si misma mientras mira a cientos de periodistas en la TV. Así es, trabaja en su meta más superficial de lunes a viernes y mientras puede, sábado y Domingo es día de obedecer, de someterse y bajar la cabeza sin bajar su ánimo que queda.
Martina sabe que no está bien, sabe -al igual que todos- que los humanos son tercos, que cuando algo pretenden, lo consiguen, lo que no sabe ni dimensiona es a qué precio. Es algo serio, sin embargo eso no cuenta, sólo piensa agitadamente en su mente, nada se interpone entre ella y su ser ensimismado.
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