Mamá:
ni siquiera sé por donde empezar.
Son las 22.16 es jueves, y hace un rato mi papá me despertó, ya que me había quedado dormir en el sillón.
Hace un par de horas que llegamos del cementerio, lugar donde te fuimos a despedir.
Pasó el martes por la noche, a eso de las 23.20. Estuvimos con mi papi y el enano conversándote de nuestro día. Se me pasó un poco la hora y te pinché. No había sido el mejor día, te lo dije, junto con que necesitaba un abrazo tuyo y un 'vamos hija'. No se pudo con los brazos, pero lo sentía en el corazón.
Me despegué de tu pieza cinco minutos para buscar unos lápices, completé unas palabras de un crucigrama junto al Jere y mi papá nos avisó. Fue extraño y muy rápido. Lo comprobamos y nos abrazamos muy fuerte los tres. Mi papá no podía más, se notaba devastado por dentro y sentí una gran responsabilidad de cuidarlo el doble desde ese minuto en adelante.
Llegó la Caro, llegó gente querida por ti. Te vestimos, y te pinté los labios muy rojos como te gustaba, te pusimos tu ropa favorita también. Por último, te rezamos. Te rezamos mucho.
Fue duro, pero lo entendía y a decir verdad me sentí tranquila por dentro, hoy me siento igual. Tengo la confianza y tranquilidad de que hice todo cuanto estuvo a mi alcance y más allá de él para que estuvieras bien. Te cuidé hasta el final. Te amaré por la eternidad.
Han pasado dos días y recién estamos solos en casa. Mi papá está mal, no te voy a mentir. Sé que por dentro está hecho trizas y no lo ha ocultado en sus palabras, aunque sí en su actuar, tú sabes que no es un hombre de lágrimas. Se quedó sin su compañera de vida, sin la mujer con quien fundó una familia llena de los valores que querían.
Estoy frente a una foto tuya y siento mil cosas a la vez. Tranquilidad, felicidad por tu descanso, tristeza por tu ausencia física, porque jamás volverás a hacerme un bistec de mamá, ni sopaipillas al llegar de trabajar, tampoco volveremos a escuchar Journey en el sillón... y aunque esas acciones quedaron atrás hace un año y medio, es duro saber que de verdad ya ni siquiera estarás acá para poder mirarte.
Se vienen tantas cosas bonitas que me da una pena enorme saber que ya no podremos ser cinco en la foto. Me duele y creo que sentirse así es natural.
Descansa mami, por favor.
jueves, 8 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
Hoy es mayo
Hay quienes dicen que los primeros 12 días del año son como cada mes. Pese a saber de aquella creencia hacía tiempo, jamás la practiqué. Este año ha sido diferente, me he fijado en cada día, salvo hoy, que solo viví.
Mi día comenzó a las 6.37, apurada por despertar más tarde de lo que esperaba, hice todo rápido. Antes de salir me despedí de mi mamá, le conté qué día era y a qué iba. Admito que me dio pena que no pudiese ver ni responder, así como tampoco tener la certeza de que me escuchara, pues hoy era un día importante para mí y me hubiese encantado que me acompañara, pero no fue así.
Salí de casa, tomé la micro, me fui de pié, todo rápido. Llegué al hotel, conocí gente, compartí, aprendí, lo pasé bien. Llegué a casa y para variar estaba lleno de gente, tíos, nina, Juanca, nosotros, y aunque lo único que quería era llegar a contarle todo a mamá, debí esperar y responder primero a todas las preguntas que con entusiasmo hizo papá. Todo bien.
Recién a las 0.04 pude hablarle a mi mami, contarle mi día, acostarme a su lado y como antes, vomitar toda la información del día, sin respuestas, sin sonidos, sin abrazos, con pena. Sentí que necesitaba su abrazo, su "bien, hija, esa es", su amor de mamá.
Hace un rato sentí llorar a mi hermana, hablé con ella y esta vez le dije que llorara, que estaba bien. Al conversar un rato con ella caí en la cuenta que hoy era 5 del primer mes, o sea, mayo. Durante el día no recordé la creencia popular, solo viví, pero al darme cuenta sentí que muy probablemente sea así en adelante.
Mayo es importante, se viene la defensa de tesis, mi cumpleaños, el día la madre. En otros términos, presión, alegría, pena, dolor, igual que hoy.
Sé que será un año complejo, no puedo evitar creerlo al considerar toda la situación familiar. Quienes más me preocupan son mis hermanos. No quiero que el enano se vea TAN afectado, quiero que aprenda a vivir con esto y que a futuro no le genere mayores inconvenientes. Quiero que sepa sobrellevar de buena forma la -por ahora inminente y futura- muerte de su mamá. Que si algún día le hablan del tema, él no rompa en llanto, sino que hable con cariño de mamá y que pueda incluso ser ejemplo para otros. El enano es mi vida.
Hoy, igual que hace dos, seis, 12 y 18 meses atrás, extraño a mi mamá y la extraño mucho. Probablemente nadie que no haya perdido a su madre entiende cómo me siento, porque es duro e indescriptible. No pretendo que la gente me entienda, menos aún que comprenda, solo digo que no es algo que cualquiera pueda decir que sabe de qué hablo.
Hoy fue 5 de enero, al final del día sentí que podía ser mayo y yo lo único que le pido a mi mami, es que me cuide, que nos cuide a todos, porque nos hace falta y lo hará toda la vida. Le prometo hacer que se sienta orgullosa de su familia y que no sea tan dura si en el camino nos cuesta un poco.
Si algún he sentido amor, el mejor ha sido de mamá.
Hoy me siento igual que cuando mamá se iba a trabajar y yo me pegaba a sus piernas para que no se fuera, porque yo la iba a extrañar. Ella me decía que debía irse, que yo estaría bien y que al final del día nos veríamos de nuevo.
Mamita hermosa, te veo al final de la vida. Te prometo que voy a estar bien y que cuidaré de mi familia. Te amo hasta el cielo y solo Dios y solo tú saben cuánto.
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