sábado, 7 de mayo de 2011

abará.

Para ella pasaba el tiempo en el reloj de su computador, la hora avanzaba, las palabras llegaban y no llegaban, se caían, volvían, no hablaban. A ratos más extensos esperaba que la relajación llegase por sí sola, mas de inmediato recordaba que el sistema nervioso no funcionaba así.

Le molestaba hablar en futuro, y en un momento se dio cuenta que también en pasado. Se daba cuenta que siempre, todo, es un mero intento entre el "aba" y el "rá", muchas veces, la mayoría si lo miraba desde una perspectiva pesimista, fallidos, tantos que ya ni sabía cuántos. Decir esto le recordaría que su memoria funcionaba de manera extraña, muchas veces no calculaba tiempo, pero sabía de momentos, los recordaba todos y cada uno, hasta los que no debía recordar. Su mente era de película, digna de "Efecto Mariposa", tantos recuerdos, tantos momentos, tanta confusión en tan solo una mente... Y como al personaje, no sabías si culparla o victimizarla, tenía ambos roles, igual que el otro actor, el que, si nos remontamos a una especie de obra, actuaba con ella, el co-protagonista. Era extraño y de él se sabía menos, mucho menos a decir verdad. Creo que el fallo de ella, fue intentar comprenderlo, ponerse en sus zapatos, ver demasiado su lado, a fin de cuentas no fue provechoso, o al menos así lo vio ella.

Habían momentos en que ella no daba más de la confusión y sólo quería hablar con alguien, llorar en un hombro que le diera consuelo y para ello tenía dos opciones y una no estaba y la otra dormía. Luego se refugiaba en la literatura, a veces leía, otras escribía, hacía rimas y que ni le pedían, pero no lograba sonreír. Creía que tardaría tiempo en que las aguas se calmasen, que los personajes hablaran otra vez, que hubiesen reales y buenas intenciones. Al mirarla sabías de inmediato que algo le pasaba, sus ojos no mentían, aunque intentaba camuflarse en el ambiente, las risas, la noche, el día, el sol, la luna, recuerdos y gente que no se veía. Ella tampoco se veía, no como la conocían la mayoría, no sonriendo, sus ojos bajaban, se hundían, brillaban opacos en su rostro de arcilla. A menudo le decían que se veía distinta, que había crecido, y ella también lo pensaba, le agradaba el cambio, pues ya no era una niña, tampoco un mujer, estaba en el periodo de transición, lo que no le gustaba mucho y, en realidad le apenaba bastante, era cómo debió asumir ese cambio, cómo cambió su rostro, a base de llantos, preocupación, sueño, insomnio, silencios, pero al final, ella sabía que las cosas, así llamaba a las situaciones a veces, tenían un motivo, y ese debía llevarla a algo, o sea, otra situación, mejor. Ese era su consuelo, no obstante, sentía que debía llorar, lo necesitaba, pues se reía fuerte, y lo era, pero eso pertenece a la lucha entre el "aba" y el "rá".

jueves, 28 de abril de 2011

Es otoño.

Es jueves, no hay clases, hace un tanto de frío y el cielo está gris. Suena música del recuerdo, de mucho antes de mi nacer, es agradable. Hace un poco de frío y la verdad es que me gusta sentirlo. A ratos puedo tiritar, pero luego se compensa con la sensación de té verde caliente abrigando mi cuerpo. Estudio, una película y el llamado que nunca llega, así es el otoño.

La mejor estación mezcla de lo mejor y lo peor del momento. Las hojas del ciruelo caen a cada minuto, igual que el sentir de mi ser. Escalofríos. Lo pienso, suspiro, huelo, suspiro, me detengo, prosigo; es otoño.

jueves, 3 de marzo de 2011

Noticias de Honestidad

Conocidos hablan respecto a un tiempo incierto y acciones ambiguas que ninguno logra describir.



Viernes 4 de Marzo de 2011


El Salvador.- Esta madrugada, pasada las 00:30 hrs. conocidos hablan respecto a situaciones correspondientes a tiempos inciertos y acciones ambiguas, que por más que intentaron, ninguno logró describir. Las mentes involucradas acordaron una charla que logre disipar dudas al músculo vital de ambos organismos.

Según la versión oficial, todo comienza expresando cariño y alargando una despedida, cuestión habitual entre los involucrados, según se reporta en los informes pasados.

Bajo la filmación imaginaria de nuestro ojo y cerebro pensante, la conversación se torna más seria al momento de las promesas, de respuestas abiertas para preguntas sin fin. Todo en un contexto de confianza y limitado a un pequeño cuadro de texto que nadie más veía ni verá jamás.

Según la práctica, testigo de la situación en extenso, la charla amerita un tiempo de silencio, de verdad y miradas honestas. Palabras suficientes para dar a entender el paso a seguir y, luego, acatar la decisión correspondiente.

El rostro de la involucrada femenina, cuyo nombre no se menciona, mostraba una sonrisa de aceptación y respeto. Al salir, su declaración fue la siguiente: "yo simplemente sonreiré, porque así la vida lo indica; para ello no necesito un eterno final feliz, aunque así lo pudiese querer, sino un aprendizaje honesto, una muestra de verdad en las acciones siguientes".

Por otra parte, se dice que el aprendizaje y las promesas antes mencionadas, no comprenden lo real de la situación, sin embargo, la duda no logró ser aclarada y se propone así, una nueva versión de tiempos.

De esta forma, la situación continúa en pausa sin parar frente al tiempo, que tampoco dejar de correr. La ambigüedad está presente en el aire y el sentimiento más honesto que siempre.

Desde la imaginación latente de un tiempo extenso, informa, A. Mensina Melo.