domingo, 30 de diciembre de 2012

Hoy recuerdo

Hoy es el día previo a que el año acabe, el penúltimo día de diciembre y todo se viene a la cabeza al momento de recordar lo que ha pasado. Sin duda hay muchas imágenes dando vueltas y de preferencia los sonidos omitirlos (y las imágenes pasarlas rápido), no hay ganas de hundirse siempre en el mismo barco.

Hoy es 30 de diciembre y recuerdo que hace justo un año atrás me dañaron tanto que lloré un día completo y más de uno, recuerdo que bebí un poco y me juzgaron casi por matar a alguien. Hoy recuerdo que gracias a Dios mi familia está aquí, conmigo y que han estado en el periodo más difícil en años. Hoy recuerdo que no quiero que nadie más me vuelva a dañar de esa forma, porque si ben me dio muchos momentos felices y amor, el amor duele más que cualquier otro castigo cuando es insano.

No pido estar absuelta de dolores y tristezas, yo quiero vivir lo que la vida me dé y lo que yo misma construya de ella. Hoy me sentencio a vivir con una sonrisa nuevamente, como jamás debí dejar de hacerlo. Me permito eso sí, aplazar el ritual de la liberación unos días, sin embargo, sonreír desde hoy y tanto, tanto, por todo lo que lloré durante meses.

Hoy me toca ser feliz :)

domingo, 23 de diciembre de 2012

Allí

La dirección es hacia adelante, camino al sOl :)

lunes, 5 de noviembre de 2012

innegable

Se hace innegable, ha pasado un mes. Te echo de menos y como hace un par de semanas, quiero llorar. Ay, Alejandriña Melo, fuerza, mucha fuerza y valor!

sábado, 20 de octubre de 2012

Canto al viento, canto a ti.

Hoy es sábado, son las 18.12, el canto al aire me llega, la canto también a ti. Hoy al almuerzo éramos tres, cuando solíamos ser cuatro y ese cuarto en la mesa, primero en mi corazón, tocaba mi mano y pierna por debajo del mantel, me miraba y presionaba mi mano, me miraba con esos ojos verdes y grandes, verdes maravillosos en rostro bordeado de colorín.

Es sábado, tardes como estas eran de los dos, de regaloneo, películas, de amor. Tardes cada vez más tardes hasta que era de noche. Tardes en que íbamos a otros lugares, en que cocinábamos, nos reíamos. Hoy es sábado por la tarde, cada vez más tarde y todo lo que hago es recordar y llorar. Te echo de menos, quiero lo mejor para ti y para mí.

Se me ha pasado por la cabeza estar juntos otra vez, mas sé que no es momento, que para eso primero debemos pasar por este dolor y mientras escribo esto me doy cuenta y reafirmo lo que pienso, debemos pasar por este dolor para darnos cuenta de lo que realmente queremos y necesitamos, para darnos cuenta que errores como los cometidos no pueden volver a ocurrir, ni con nosotros ni con otros, me doy cuenta que necesitamos vivir un poco más, llorar, sufrir, aprender a sonreír sin el otro, aunque duela, para aprender luego, a hacer sonreírnos en otro momento, juntos o no, más adelante nos merecemos una sonrisa.

Te Amo, Zubmarín. Te amo y deseo lo mejor.

sábado, 28 de enero de 2012

Hoy me di cuenta que escribo cuando no hablo y hablo cuando no escribo. Cuando escribo hablando o hablo escribiendo, ninguna resulta bien. 

También me di cuenta que de una buena vez, si me quieren oír, me quieren leer, me tendrán que buscar, porque el día aún no acaba, y aunque lo haga, respetaré el "sólo te pido que no me busques", porque cada vez que encontramos, por detrás busqué hasta escarbar. Hoy respeto una decisión, que aunque no fue mía, merece respeto y hacerse cargo.

Verde Fuego.

Hace meses, los días pasaban sin noches  y las horas se contaban de a veinte, pero todo pasa la cuenta, y hace una semana, la hora 26 ya era mucho. Hoy son las 2815 y ni rastro de sueño, ni cansancio. Sólo dolor craneal, cuepo tenso en relajo y nostalgia de un "¿Cómo dices tú que era yo?".

Son las 2816 y nada me importa, aunque la vida debe seguir, ya no es la misma vida, hoy recerdo solita que debo revisar la loza al lavarla, que no quede espuma, que al tocar el perro o algún lugar donde este haya estado, debo lavarme las manos, que los dientes se pueden lavar cronométricamente , de ariba a abajo y por cinco minutos. 

Creo que hoy, en meses, es el primer bue nas noches que no está, la primera vez que mis teléfonos no suenan ni llamo a nadie. Hoy sólo pienso, siento, escucho y observo. Ansío, aunque de forma relajada, llegar a mi casa, la que fue hogar cuando niña-adolescente. Ubicada en una esquina, con la vista privilegiada y con momentos que, me guste o no, sólo ella puede gardar.  Quiero ir, dormir, sentirme acogida, en abrigo y en casa, más ya no es ese mi lugar.

Quizá mi lugar sea en los cerros, trotando, caminando, saltando, observando y disfrutando el cielo que se pierde en los cerros o los cerros que se pierden en el cielo de Atacama. Como sea, ese lugar que me llena de recuerdos y que tiene el don de llevar y traer memorias, lo espero a él, como no sé si él a mí. Yo creo en la reciprocidad, aunque estoy un tanto decepsionada.

Apesar de todo el dolor craneal, me mente no deja de pedir a M. García que bien dijo, "acrobacia en verde fuego desde el día en que te vi". así como los ojos más maravillosos que en mi vida me he podido adentrar, esos que eran un mundo bajo el mar, un mundo Zubmarino Verde Fuego.

Hoy respeto las decisiones que aquel fuego bajo el mar tomó, y las respeto porque las merece, por todas aquellas veces que insolente y desesperadamente llamé por teléfono y con mi corazón en la mano sentí perder. A ese respeto, le doy las gracias por enseñármelo, por juntos vivir siendo uno, y cada uno, una mitad. Por enseñarme lo que es amar y aprender en equipo que se hace uno, como un 'unidos' que son dos en uno,

Gracias por cada palabra, mirada, sonrisas, por cada momento en un pasto, una banca, por todas esas frías noches que logramos JUNTOS abrigar, por todas esas películas que vimos y las que nos faltaron ver. Por tanto trasnoche y canción, por esa presencia que siento aunque no quiera estar. Gracias por enseñarme y hacerme sentir lo maravilloso e inexplicable de la vida, que todo involucra y con melancolía pero con mucho amor, pude vivir, gracias a ti, Verde Fuego en tus ojos, donde hacía acrobacias desde que te vi.