Hoy es noche buena, navidad, porque son más de las 12. Hace dos años, en esta misma fecha y probablemente hora, estaba destrozada, pasando la que es quizá la peor navidad de mi vida, teniendo tan solo 28 años. Ese año, el 2020, estando con dos personas más en casa y teniendo la peor noche, escribí que preferiría pasar esta fecha sola, tranquila y sin hipocresía ni falsas sonrisas.
Hoy, 2022, por fin me doy esa navidad que hace dos años y quizá toda la vida anhelé. Una navidad sin acompañantes más que el Vandro, sola, pero más tranquila que nunca.
No vi películas navideñas, no me preocupé de regalos, ni de comprarlos ni de envolverlos. Tampoco de cocinar ni limpiar, de coordinar dónde ir. Me levanté cuando quise, hice lo que quise todo el día y hasta ahora. He visto y comido lo que he querido, por supuesto, el postre ha sido prioridad desde temprano.
Aunque en el fondo me apena un poco que mis hermanos no hayan querido pasar la navidad conmigo, también en el fondo me deja tranquila y me gusta no tener ese estrés de fin de año. No tener que ver la cara de desagrado de mi cuñado, por el solo hecho de estar ahí, yo. Ni mucho menos tener que estar en casa de su familia, que aunque todo bien, en verdad me carga, por el humo de cigarro, los lejos, la antipatía de su hermano y porque no es mi familia.
También entiendo que mi hermano no haya querido estar conmigo. Hace dos años la peor navidad no fue solo para mí, sino también para él. Lloré y encaré en plena cena a mi pololo de la época, un patán que en plena cena navideña chateaba con la mina que me ponía el gorro. Gorreo virtual, que a los días fue presencial. El enano fue, sin quererlo, parte de esa escena. No lo culpo de querer pasar ahora. Yo haría lo mismo.
Y la verdad, aunque esa navidad fue de mierda quizá se la arruiné a él, tampoco me culpo y entiendo si no quiere perdonarme ni entenderme. Aprendí a ser compasiva conmigo y, ante esa situación, entiendo bien que yo solo quería tener una relación bonita, y poner límites, solo que fue con la persona menos compatible del universo. Pero yo quería eso, una relación bonita y no me culparé por intentarlo <3.
Ese recuerdo casi borra todas las otras navidades en familia, que casi siempre eran un caos y estrés, intentando tener todo listo y al gusto de otros (otros siempre era mi papá) a la hora y lugar. Cumplir expectativas que no me pertenecían. Mínimo 25 años intentando darle en el gusto a un papá que desde mis 9 años nunca más se comportó como tal. Que me exigía, hasta en navidad, sin darme siquiera un regalo decente. Nunca olvidar los peores regalos: las carteras más feas y pesadas del universo ni la ropa comprada en una feria artesanal o persa en Recoleta o Conchalí.
En estas fechas extraño a mi mamá, que aunque se estresaba, intentaba hacer siempre lo mejor. Ella ponía la presión para cumplir con mi papá, mi güeli y el estándar terrible de ser buena madre, esposa y dueña de casa, mujer exitosa. Ojalá allá arriba, donde yo sé que está, tenga muy claro que siempre, siempre, siempre, fue la mejor para nosotros y que la amamos, incluso hoy, cada día más.
Son las 0:43 y mis hermanos ni amigos han llamado ni dejado un mensaje. No me extraña, sí me apena un poco, pero tampoco es la gran cosa. Sé bien que mi familia está rota y que quizá no somos una familia, sino seres que comparten sangre o que nacieron de los mismos genes y ya.
De todos modos, pienso en que el 2020 entré a terapia y gran parte de mi proceso ese año fue reconocer que sí tenía red de apoyo, partiendo por ellos y hoy compruebo que en verdad no. En este mundo, me la valgo sola. No sé si está bien, yo creo que es triste e injusto, pero ya está.