miércoles, 14 de enero de 2009

Inquieta.

Es innevitable a ratos sentirse inquieto producto de la emoción y las ansias, esas que aceleran latidos, provocan sonrisas gigantes e inflan mejillas al por mil.

Es innegable que por más que queramos esconder algo al resto, nosotros sabemos cómo realmente son las cosas. Sabemos qué es lo que provoca una llamada, un mensaje o hablar -aun que sea por medio de una pantalla- con alguien. Sabemos que no todos dicen lo mismo y, sabemos también qué palabras son las que valoramos. Cuales guardamos bajo siete llaves y cuales podemos contar al amigo íntimo.

Una opinión muy femenina es que, es cierto, contamos muchas cosas que ocurren a nuestras amigas, comentamos entre todas o entre dos, pero, a la vez, sabemos qué es lo que queda para nosotras, que es lo que ni siquiera la amiga puede saber y no es que "pueda" o no saber, es qué es lo que queremos que ella no sepa.

Ahora, a modo personal, afirmo que no cuento todo, que lo más importante queda para mí y que esos momentos no se olvidan.
Sé que palabras guardar aunque no siempre sé entenderlas como corresponden. A veces le doy otro sentido, quizás el que yo quiero darle y como dice el surrealismo, hay que completar el círculo. Yo sigo la explicación, a mi manera, pero no la termino, ni nadie la va a terminar jamás, por ende, un círculo más que da pie al corto circuito de mis ideas y sentimientos que no termino de expresar.

Punto aparte aquí. En que nunca termino de expresar mis sentimientos. Generalmente no hablo yo primero, espero que me hablen. Soy tímida, me pongo nerviosa y temo al rechazo. No tengo mayor valor para aquella situación de declaración. Lo siento, pero no.

Parte no oculta, mas no necesariamente notoria, sólo que.. se va por la sombra, nada más.

lunes, 12 de enero de 2009

Gato.

¿No has notado a caso que, cuando quieres y sientes la necesidad de hablar con alguien este no está? O cuando quieres hablar de algo puntual y la persona se va justo antes de aclarar la sitación. Quedas "pagando" con una mano en el bolsillo y la mente dando vueltas, muchas más de las que ya frecuentaban.

¿Has notado que el entusiasmo te quita el sueño? ¿Que la emoción puede más? ¿Que la intriga te come y la vez la curiosidad mató al gato?
Aun no notas que eres el gato ¿verdad? Te aviso ahora. Demasiada ilusión, demasiada vuelta e intriga, demasiado gato para la situación. Exceso de comida; recuerda, la intriga para vivir, la comida te lleva a de seguro morir.