miércoles, 30 de junio de 2010

SÉ.


Tres meses viviendo sin ellos. Tres meses más independiente desde marzo. Casi dos meses mayor.
Mayor parte de las tarde mi vida: sola, por ende, mayor independencia, siempre. Mayor es sólo un signo. Edad son sólo números que importan cuando casi no hay motivos.

Amigos: presentes, ausentes. Amigos. Vivencias: Tres meses esperando las mejores. Un día pensando en una en particular. Una hora desde la frustración de un NO rotundo.
Injusticia: SÍ. Acéptenlo, queridos.

Sé que importa mi bien. Sé que importa lo que pueda ocurrir. Sé de las preocupaciones por si algo ocurre. Sé que estoy enojada y lo hago notar. Sé que estoy siendo egoísta. Sé que también tenía miedo. Sé que, por alguna vez, quiero dejar de ser tan "así". Sé que valgo hongo para el resto en este momento. Sé que Dios me mira extraño, me intenta hablar y sé que temo, que soy miedosa y que detesto esta maldita semana.

Sé que quizá soy injusta. Sé que llevo diez y ocho años pidiendo un permiso que no llega y que el teléfono no es más que desconfianza en este caso. Porque preocupación ya excedió su límite. Sé que debo dormir y dejar de hablar y rabiar.

Sé que quiero rock, guitarras, calor, nuevas caras, VIVENCIAS. Por favor.

Por mi favor, por mis vivencias, por mi humor, por un momento pensar en mí y no en los demás y su estúpido qué dirán, prometo cambiar lo que creo me hace sentir así. Como dice el escudo y mi ser nacional: Por la razón o la fuerza.

jueves, 24 de junio de 2010

El pasado, pisado ;)


Al final, Los Bunkers tenían razón: Nada nuevo bajo el sol. Todo sigue igual, siempre. Cambia el lugar, el espacio, la gente y las vivencias. Cambia la vida. Sin embargo, la esencia sigue ahí. Entonces, contradictoriamente, todo sigue igual, y, al mismo tiempo, es demasiado distinto.

No hay nada que esconder, pues ya lo dicho y disculpado está y eso lo sabe quien escribe y quien dio la vida más allá de lo terrenal =).

Ahora sólo queda dejar de meter el dedo en la herida, pues sabemos que de ser así, el morbo es más poderoso y las relaciones terminan por quebrarse aún más. Se ha de continuar con las acciones sanas, ya internalizadas, con la cordura y con el aprendizaje diario.

Es cierto que se tropezó con la misma piedra, el no callar, sin embargo no hay nada que temer cuando se actúa como corresponde al buen aprendizaje. Recordemos que: "del error se aprende" y, a veces, hay que errar más de una vez para recordar.

lunes, 21 de junio de 2010

Frío bajo cero


El frío es casi abismante, llega a los cero grados, quizá menos. Congela y llega a los huesos. Es difícil de afrontar; por más abrigo y lana que se use, no se cubre el frío interno.

"...porque hablar de ti es desterrarse a los paisajes que me acuerdo" Cerros, piedras, tierra, un único y magistral cielo estrellado entre aquel frío y viento que me ampara en momentos así, y por supuesto el optimismo, sin él no es posible el amparo, y la sonrisa.

El escalofrío interno vuelve de pronto... ¡Uf! Son los recuerdos, es la gente, es la visión de mundo, mi visión y la del resto la que contrastan a cada instante y ponen en evidencia que los parámetros son casi inexistentes y que no valen la pena si no es para mejor.

¿Es a caso la costumbre, la rutina la que extraño?... Para mí es el bienestar y la alegría, que es diferente de la rutina, porque las risas pueden ser seguidas unas de otras y en cada momento, pero nunca es de lo mismo y si lo es, ya no es alegría, ya no es bienestar.

De a poco y circulando por el lugar, me doy cuenta que de nada vale pasar por la misma calle cuando el mundo es enorme y las posibilidades son más de dos.
Frente en alto, vista al frente; un buen abrigo y optimismo por delante, que el viaje recién comienza y ya no hay marcha atrás, porque las vivencias han de ser miles, igual que los escritos futuros y el enorme, y a la vez, tan pequeño mundo, que me prestará sus tierras para pisar y caminar, cual mochilero.

=)

viernes, 11 de junio de 2010

Sensaciones en micro.



Hoy, durante la tarde, sentí una extraña y negativa sensación. No supe diferenciar si era tristeza o melancolía, pero me dejó en un estado reflexivo. Mientras la micro avanzaba y el cielo se difuminaba entre su anaranjado grisáceo, tan característico por el smog y el azul amoratado, producto del mismo y además, de la contaminación lumínica, no pude evitar pensar en qué he hecho mal.
Me cuestioné mi rol como hija, hermana, nieta y amiga. En todas encontré faltas, mas en ninguna me faltó el perdón ya pedido.

Los presentes sólo miraban el camino con ojos de "por favor, lleguemos pronto a casa" Quizá yo también quería eso. Es por ello que espero llegue el séptimo mes, para llegar pronto a casa.