lunes, 21 de junio de 2010

Frío bajo cero


El frío es casi abismante, llega a los cero grados, quizá menos. Congela y llega a los huesos. Es difícil de afrontar; por más abrigo y lana que se use, no se cubre el frío interno.

"...porque hablar de ti es desterrarse a los paisajes que me acuerdo" Cerros, piedras, tierra, un único y magistral cielo estrellado entre aquel frío y viento que me ampara en momentos así, y por supuesto el optimismo, sin él no es posible el amparo, y la sonrisa.

El escalofrío interno vuelve de pronto... ¡Uf! Son los recuerdos, es la gente, es la visión de mundo, mi visión y la del resto la que contrastan a cada instante y ponen en evidencia que los parámetros son casi inexistentes y que no valen la pena si no es para mejor.

¿Es a caso la costumbre, la rutina la que extraño?... Para mí es el bienestar y la alegría, que es diferente de la rutina, porque las risas pueden ser seguidas unas de otras y en cada momento, pero nunca es de lo mismo y si lo es, ya no es alegría, ya no es bienestar.

De a poco y circulando por el lugar, me doy cuenta que de nada vale pasar por la misma calle cuando el mundo es enorme y las posibilidades son más de dos.
Frente en alto, vista al frente; un buen abrigo y optimismo por delante, que el viaje recién comienza y ya no hay marcha atrás, porque las vivencias han de ser miles, igual que los escritos futuros y el enorme, y a la vez, tan pequeño mundo, que me prestará sus tierras para pisar y caminar, cual mochilero.

=)

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