lunes, 5 de mayo de 2008

Físico


Prometo que las contradicciones ante esto me dan igual. Pueden sacarme una sonrisa e incluso hacerme sentir mejor, pero difícilmente cambiarán mi parecer.
Aspecto físico. Cómo nos vemos, nuestro cuerpo y facha. Sé que es superficial, que comparado con otros ámbitos y aspectos esto no es nada, sin embargo a sido un karma eterno que por siempre he llevado. Lo admito de una vez por todas y asumo que mi aspecto físico no me agrada. Ya sea genético o por cambios a través del tiempo diré que hay ciertas cosas que odio y realmente así es. Las odio, de mí, de mi cuerpo.
No me gustan las espinillas y menos en mejillas. Las tengo y las detesto porque quedan marcadas durante un largo tiempo.
Odio el ser de contextura gruesa y tener espalda enormemente ancha.
Odio mi nariz cada vez más encorvada. Maldigo el día en que mi nariz pasó de ser casi perfecta y recta y respingada a ser cada vez parecida a la de un tucán gigante.
Mis manos grandes y fofas que no se parecen a ningunas o así las veo yo.
Mi sobrepeso ya casi notorio. Suficiente tenía con ser de contextura algo gruesa y ahora se suman esos kilitos demás que definitivamente me cargan. Los detesto con todo mi ser. Han pasado a ser algo deprimente en mí, algo que no quiero y siguen ahí. Algo que por voluntad o por inercia -no tengo idea- siguen ahí.
Puedo prometer que si tuviese el dinero suficiente para corregir cada uno de estos errores y quizá algunos más, pagaría por quitar aquellos que no se pueden corregir con un poco de fuerza de voluntad. El resto es mental. Sin embargo hay detalles que odio y que realmente sobran en mí.
Uso cremas para quitar manchas en el resto y otras cicatrices en el resto del cuerpo. Uso un modelador de piernas puesto que estas son algo anchas en la parte superior. Suelo caminar y andar siempre con el estómago hundido. Escondo mis manos. Intento pasar desapercibidos esos detalles, pero no.
Ya ven, el paso del tiempo causa estragos a veces realmente espeluznantes en uno mismo que quizá por costumbre u otros fenómenos y circunstancias cotidianas no vemos y que al mirar de reojo por casualidad nos percatamos y cada vez cambiamos más y más.
Vuelvo a lo mental. Sé que hay cosas que se controlan y que todo está en la mente, en quererlo, esforzarse y lograrlo, pero si mi mente ya falla un poco y mi voluntad no responde la verdad no tengo ni la más mínima idea de mi próximo paradero. O quizá sí. Físico-metal. Cerdito que sufre depresión.
¿El físico no importa? Mentira. Hoy en día vemos como se hace discriminación por esto y como cada vez más aumenta su importancia en el mundo entero. Conseguir trabajo, sacar un par de fotos, ser elegido en algo, da igual. El físico influye en todo.
Solicito asistencia profesional referente al tema porque ya no sé que hacer. No quiero terminar mal, o quizá peor de lo que estoy, pues siento que caigo cada día en un agujero al que no quiero caer más hondo y cada vez es más.
No entiendan esto como una señal de auxilio porque muero por esto. Nada de eso. Simplemente
es algo que me perturba y que no es de mi gusto. Nada más. Supongo que no soy enferma de nada. No tengo trastornos ni mucho menos. Creo yo. Si alguien nota lo contrario agradecería el comentario lo más sincero posible para poder así analizar más a fondo y realmente mi situación. De antemano, muchas gracias.

jueves, 1 de mayo de 2008

Frío


Idea mía o uno se acostumbra a los buenos momentos.
Increiblemente, a pesar del frío, del anaranjado opaco casi marrón que vemos en el cielo y suelo; aquel que cubre las hojas de millones de árboles que caen de a poco al piso, hace pasar buenos momentos y recordarlos a través del tiempo.
¿Quién dijo que en primavera nace el amor y cariño? Es otoño, hace un frío atroz y yo veo a todos muy felices demostrando cariño.
El frío hace a mi memoria recordar que en este momento tengo a muchas personas a las que querer, sin embargo las menos son las que aquí están. No encuentro a quien dar un abrazo o con quien entablar un conversación, como las que un año atrás recuerdo hacía con amigos, que ahora ya no están.
Mientras más frío, más recuerdo y más canciones lentas quiero escuchar. Me gusta el sufrir un poco.
Quiero ir al cerro y sacar mil fotos a ese cielo que cobija cada noche. Iré a la cruz, a ver a nuestros dos grandes poetas nacionales o a la piedra de la mesa. Espera. No tengo con quien ir.
El frío es grande y la música suena una y otra vez haciéndome recordar todo. Amigos, momentos, lugares.
Extraño conversar largas horas con frío y viento incluido en la escena. De lugar, el frontis de mi casa y aquel bajo muro de asiento o bien el computador, msn, sesión iniciada y hablar hasta no tener tema. Hablar de nada.
Todo cambio es para mejor así que, acostúmbrate.