
Hoy en día vemos como se acrecienta aquel dicho popular, aquella mentira que no cree nadie más que nosotros, pero como todos lo creemos se arma un colectivo asqueroso que no dice lo que piensa por temor a que el receptor de aquello se enoje. Como si decir la verdad y decir lo que pensamos fuese malo. ¡Qué más da si digo lo que pienso y al resto no le parece! No tiene porqué el resto pensar como yo. Cada idea es única, cada nuevo pensamiento es propio, de nadie más, algunos lo comparten, pero por favor, no nos saquemos la suerte entre gitanos, nadie está completamente de acuerdo con algo o alguien. Todos le pondrían algo, le sacarían esto otro o bien cambiarían eso de tal forma que quede como YO QUIERO. Como CADA UNO QUIERE. De esta forma digo que al menos hoy, no existe real acuerdo ni democracia.
Hoy puedo pensar algo y quizás justo mañana pensaré que aquello está mal o es equívoco. Hoy puedo decirte algo y mañana decir lo contrario y, a veces, no es necesariamente una contradicción, pero. . ¿Por qué no? Porque simplemente puedo cambiar de opinión, recordando que una opinión es un argumento bien fundamentado, porque puedo pensar y darle vuelta a ese pensamiento y la idea cambia, veo que para que sea perfecta hoy debo quitar y trasladar lo que dije ayer siempre dando un porque.
Retomando la idea del dicho social, ¿son realmente mejores las mentiras blancas? ¿Son blancas en verdad? ¿Nos hemos preguntado cuanto puede llegar a crecer una mentira de este tipo? Una mentira lleva a otra, dejando así un ambiente y lugar lleno de mentiras y adivinen qué, en este ambiente viven más personas y las mentiras que tú les dices lo llevan a cometer acciones que quizás no deban hacer. Es como si a un actor le dieras el libreto equivocado y cae en la cuenta que es así cuando está sobre el escenario y ve a todos vestidos distintos y el actor anterior no dijo lo que debía. Lo mismo ocurre cuando se oculta la verdad. El ambiente se rodea de engaños y falsedades y así, de esa forma te engañas tú mismo y acabas por despertar cuando alguien más se da cuenta, cuando a quien tú llenaste de mentiras y/o "ocultaste" la verdad lo descubre. Eso es motivo de enojo y molestia. Entonces, ¿por qué pensamos que omitiendo la verdad y, en casos, suplantándola por otras falsedades haremos feliz a una persona? Porque diré lo que quiere oir ¿verdad? Primer asunto, ¡DESPIERTA! No puedes quedarte como si nada, como si mentir fuese lo indicado, debes despertar primero tú y, después, abrirle los ojos a quien los tiene cerrados. Segundo asunto; No todo es como queremos y no podemos vivir engañados de qué así es. Debemos vivir la realidad y sí, eso implica a ratos bajarse de la nube y darse cuenta que la decepción también existe sin embargo, podemos superarla y vivir en un ambiente con aire limpio y falsedades barridas por ti mismo.
Nadie está apto para quitarte o negar tu derecho y deseo de vivir tu propia realidad, siempre y cuando está sea en serio una realidad. O más bien, tú vives a tu manera la realidad, como un sueño, como un juego, llámala como quieras pero, cuidado, eso no siempre es lo ideal.
*Más vocabulario es lo que necesitamos, de este modo, conociendo el significado real de las palabras podríamos definir una que calce con nuestra propia manera de vivir.
Comprendiendo esto puedo armar la idea y afirmar que la verdad realmente no daña, no así la mentira que mantiene mi vida en el engaño y me lleva al ridículo pleno.
Preferible conocer el pensamiento de quien a diario comparte conmigo que ser engañado por el mismo.
¿QUÉ?
Preferible la verdad de tu pensar que la mentira de más allá.