sábado, 1 de noviembre de 2008

Así con la vida, los sueños y los agujeros.

Porque las historias se repiten, las vueltas y espirales avansan y sí, es cierto, ninguno es igual a otro, sin embargo tal como ocurre en el espacio, mi espacio y galaxia, el agujero negro me lleva siempre al mismo lugar. A aquel sitio en que las flores son marchitas y, a falta de gravedad, los suspiros son el aire y la tristeza tu razón. Es allí donde surge mi duda, y es que ¿realmente vuelvo al mismo lugar o nunca salí de allí? Y todo lo que veo no son más que mi imaginación a rienda suelta con ilusión incluída y sueños envolventes que recuerdan aromas, sensaciones y cada palabra y gesto de quien quiso contribuir con un suspiro o risa más.
Aclaremos desde aquí que en este lugar (llámese agujero negro o fuente de perdición) las risas no son ideales ni sirven, aquí las risas son un letal instrumento que a diferencia de mucho otros, comienza lento y despacio y acaba como un suspiro tan fuerte como le es posible y propio de sí.
Aquí lo que sirve son las estrellas y aunque sean perdidas por el espacio cumplen su misión; guían mi camino y dan un poco de luz al antro de depresión. -Aquí llega el tan esperado PERO- no todo es tan bueno como se pinta y estas estrellas dan paso a los sueños que provocan el agujero. Ataque del Círculo vicioso. Reciprocidad o simple estupidés?

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