Dicen que las marcas nos hacen recordar, que una herida hace seguir recordando, reaccionar y sentir aun más el dolor por el que se pasa; recordar cuanto en verdad duele. Ahora ese dolor lo vamos a acompañar de una canción, vamos a sentir. Toquemos la herida, sintamos como quema por dentro y cómo llega a nuestro interior el dolor, veámosnos a nosotros mismos llorar como niños, con los ojos onchados y sin siquiera poder mirar; con los mocos colgando, y sintiendo el destrozo de un sentimiento maduro.
Me duele.
domingo, 21 de marzo de 2010
viernes, 5 de marzo de 2010
Reaccionando
-Estoy hecha trizas, mis manos tiemblan mientras mi mente se atrofia- Así piensa Martina, y entre delirios se dice a si misma, porque no sabe a quién más -quizá a Dios, pero él está muy ocupado ya salvando otras vidas- Piensa -Blasfemias- Ahora más hacia sus adentros se dice y pide por favor: "Rescátame, dame la mano y huyamos, por favor". Quizá si es a Dios, habla a alguien, pide una mano. Prosigue, -arranca de mí este dolor, esta molestia-.
¿Quién arranca qué, de dónde, por qué?
Piensa en lo ocurrido estos días, en la historia que acaban de dar a conocer en la televisión, y compara situaciones absurdas. -Cual buzo bajo el mar, sin aire ni gas la desesperación llega. Ya no aguanto- se dice a sí misma, en su mente intenta pensar que sí se puede, mas siente que no, que el entorno la observa y eso ya no le agrada, ya no. Hubo un tiempo en el que le encantaba que hasta el perro vago se diera vuelta a mirar lo que ella nunca vio, lo que aun no logra ver y que de a poco se da cuenta que si ella no ve, es imposible reaccionar a los otros.
"Pero es ese coral, ese que no se mueve de su lugar, que si arrancas queda la raíz, queda la marca, queda" -Quédate quieta, cálmate, ya pasará, podrás dormir y, al despertar, no pensarás más en ello- Luego recuerda que el día que sigue es Sábado y su familia estará en casa, saca sus conclusiones, si su familia está en casa lo único que harán será reprocharla, una vez más, recordarle su decisión, según ellos creen, no es la mejor. -Oídos sordos y ya el lunes podrás seguir- se dice a si misma mientras mira a cientos de periodistas en la TV. Así es, trabaja en su meta más superficial de lunes a viernes y mientras puede, sábado y Domingo es día de obedecer, de someterse y bajar la cabeza sin bajar su ánimo que queda.
Martina sabe que no está bien, sabe -al igual que todos- que los humanos son tercos, que cuando algo pretenden, lo consiguen, lo que no sabe ni dimensiona es a qué precio. Es algo serio, sin embargo eso no cuenta, sólo piensa agitadamente en su mente, nada se interpone entre ella y su ser ensimismado.
¿Quién arranca qué, de dónde, por qué?
Piensa en lo ocurrido estos días, en la historia que acaban de dar a conocer en la televisión, y compara situaciones absurdas. -Cual buzo bajo el mar, sin aire ni gas la desesperación llega. Ya no aguanto- se dice a sí misma, en su mente intenta pensar que sí se puede, mas siente que no, que el entorno la observa y eso ya no le agrada, ya no. Hubo un tiempo en el que le encantaba que hasta el perro vago se diera vuelta a mirar lo que ella nunca vio, lo que aun no logra ver y que de a poco se da cuenta que si ella no ve, es imposible reaccionar a los otros.
"Pero es ese coral, ese que no se mueve de su lugar, que si arrancas queda la raíz, queda la marca, queda" -Quédate quieta, cálmate, ya pasará, podrás dormir y, al despertar, no pensarás más en ello- Luego recuerda que el día que sigue es Sábado y su familia estará en casa, saca sus conclusiones, si su familia está en casa lo único que harán será reprocharla, una vez más, recordarle su decisión, según ellos creen, no es la mejor. -Oídos sordos y ya el lunes podrás seguir- se dice a si misma mientras mira a cientos de periodistas en la TV. Así es, trabaja en su meta más superficial de lunes a viernes y mientras puede, sábado y Domingo es día de obedecer, de someterse y bajar la cabeza sin bajar su ánimo que queda.
Martina sabe que no está bien, sabe -al igual que todos- que los humanos son tercos, que cuando algo pretenden, lo consiguen, lo que no sabe ni dimensiona es a qué precio. Es algo serio, sin embargo eso no cuenta, sólo piensa agitadamente en su mente, nada se interpone entre ella y su ser ensimismado.
viernes, 5 de febrero de 2010
Pensaba no pensar.
Sabía usted que la mente humana es lío y un completo enredo de cables, ¿verdad? Y que cada cable conduce alguna parte de nuestro cuerpo, que querámoslo o no hace algo a cada segundo, que no vegeta ni aun estando en coma, ¿me sigue? Claro que sí, claro, claro, claro si todos pasamos por lo mismo y ya las noticias que tanto desastre muestran y dan a conocer indagan en la cuestión médica y por supuesto, personas informadas, con criterio y opinión y menos cabeza que un mandril de inmediato nos creemos todo sin siquiera procesar ni mirar a nuestro entorno, a nosotros mismos. Vuelvo a la medicina, claro, cuando hablan de fatídicos accidentes y del TEC cerrado que tiene Juan hace 2 días pero que su mente sigue trabajando, que sus cables aun están en "ON" nos da cuenta que sin querer, sin intención alguna seguimos pensando, ahondando en alguna idea, dando vuelta estupideces en nuestro cableado interno.
Hoy yo quise olvidar la vida, pensar en nada; es cierto, no quería no pensar, sólo quería extinguir de mi mente -por al menos unos minutos- las ideas confusas que provocan corto circuitos en mi cabeza, sin embargo no lo conseguí. Los primeros minutos todo iba bien, trotaba y sólo pensaba en seguir, en no mirar cuanto faltaba, en disfrutar el momento a solas, cosa que de por cierto hice, mas no completé, pues apenas me detuve caí en la cuenta que hacía todo por una razón, que al mirar aquel cerro recordé de inmediato y que de seguro nunca olvidé.
Yo no quería pensar, sin embargo pensaba en no ver cuanto faltaba y simplemente seguir. Pensaba en que la salida a trotar, a despejarme era precisamente para olvidar lo que ocurría, siempre presente lo que no debía estar allí, y es que es tan fácil soltar una tuerca y sacar una pieza de un motor, pero tan complejo volver a poner todo en su lugar. No queda igual, la pieza se juega, queda suelta, muy arriba... como sea que se haga no vuelve a como estaba, claro que se intenta dejar lo más similar posible, pero no, ya la sacamos y pusimos de nuevo, sólo queda echar a andar el motor, esperar que quede bien, que no dé problemas y que siga así.
Mis circuitos fallaron, el motor de mi auto sufrió cambios, mi mente se alteró y comenzó un corto circuito, otra vez. Estoy decidida, no hace falta más servicio técnico, hace falta dejarlo morir en paz, dejarlo tranquilo, y obtener uno nuevo cuando sea el momento indicado, que claro está, no es ahora, porque yo, me aburrí, dejaré que suene, que se apague, que quede mudo y que muera en paz, no pretendo gastar más viajes, efectivo ni ganas en ello, si a fin de cuentas lo que necesita es seguir como está, poéticamente dicho, como un río sigue su curso al mar, tranquilo, en calma, sin interrupciones, ahí vas.
martes, 26 de enero de 2010
Humanos personificados.
¿Puede un manotazo matar neuronas? Los neurólogos del siglo XXI responderán a ello y mucho más, eso está claro, yo en cambio, sólo sé que más que neuronas mata sentimientos, rompe de a poco corazones y crea rencor en lo hondo de la existencia humana, de las personas, de ti persona.
La torpeza del humano es inigualable, cae y tropieza una y diez veces -cuando es poco- con la misma piedra, roca, cerro y montaña, no aprende; sabe de obviedades y aun más cuando ya tropieza por novena vez, pero sigue errando, parece como si le gustara... como si le gustara el masoquismo. Eso debe ser, ya dijo la experiencia y hace poco Shakira, se siente tan bien todo lo que hace mal.
Un llamado, poca señal, mucho ruido y nada se entendía, las revoluciones comenzaban a bajar y la decepción medio se instalaba cuando aun no se perdía la esperanza. Un pequeño que crece frente a sus ojos entra en la alcoba, entre irónica y despectivamente habla de lo ocurrido en el recién pasado minuto y recopila lo del día entero, la muchacha lo mira diciéndole "cállate y sal de aquí", él no se va y prefiere desconectar un cable, pantalla en negro, sonido de circuitos, y por dentro la muchacha baja al infierno, olvida que sabe contar y es como si el mundo fuese a terminar, como si el 2012 llegara antes de tiempo.
¿En realidad se siente bien? No... definitivamente no. Provoca placer hacerlo, quizá nuestras mismas neuronas, las pocas que han de ir quedando, nos mandan esa señal de alerta, tal como si no quemásemos la lengua con un té muy caliente, alejamos la taza, soltamos algún golpe por una acción indebida a otro. Vemos el rostro del golpeado, de pena, dolor, de un corazón medio quebrantado día a día. Analizamos. No fue para tanto, no lo merecía. Rogamos por perdón, no nos hablan: "Ándate, no te quiero ver". Respondemos: Yo tampoco, no te quiero ver llorar.
Lo mira, alza la mano, él baja la cabeza buscando evadir un golpe en las mejillas, la mano que pareciera no fuese de ella, tan fuerte y pesada llega en un instante a la cabeza, a la nuca, le llega a doler la palma. El niño levanta la cabeza, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas y a caer al mismo tiempo que la sigue observando y la muchacha reacciona, pide disculpas y siente cómo su corazón se parte junto con el del niño. Lo persigue a su habitación en busca de una disculpa, él se encierra, no quiere verla. Busca consuelo con otros, ella no deja de mirarlo con los ojos nublados, más que la palma, duele pensar que de a poco el niño no la querrá más, a futuro no la estimará, la rechazará como ella a sus familiares que sabía habían cometido el mismo error, no los disculpa, quizá él tampoco a ella.
Pocas veces un ser frío que metódicamente y a todo aplica la frase "Todo es por algo" se arrepiente, todo forja carácter dice. Cuando el arrepentimiento llega acompañado de una visión a futuro lo destroza, lo arruina. Su mente no piensa en otra cosa, no logra razonar más que su forma de pedir disculpas, de ser humilde por una vez y dejar la frialdad de lado, todo el tiempo transcurrido, horas, todo se traduce a la culpa y busca del perdón, de no dañar con la intención de hacerlo.
Le teme a la reacción futura -"No fue mi intención"-dice para sí, "Malditos impulsos". Se cuestiona y castiga psicológicamente. El pequeño ya duerme, sabe que suele ocurrir, lo que no sabe es cómo reaccionará. Pretende hablar al día siguiente, calmados y trapasando ese calor humano, esa ternura y cariño, ese amor de familia.
Ahora sonríe, -no es para tanto- se dice. Vuelve a creer que no hay de qué arrepentirse, si no hubiera ocurrido aquello no habría reaccionado y, por ende, no habría caído en la cuenta que a ratos -como el recién pasado- de cuanto ama a su hermano y cuan feliz la hace.
Se nace humano, con diversos sistemas que dan vida a nuestro cuerpo de carne y hueso; mediante se crece, se vive, se obtiene experiencia y se da valor a las situaciones, momentos y personas, así, cuando el sentir se vuelve la más delicada capa es que se es persona.
Ambos sienten. Ella no puede leer mentes, pero por su parte, lo ama con todo su ser.
La torpeza del humano es inigualable, cae y tropieza una y diez veces -cuando es poco- con la misma piedra, roca, cerro y montaña, no aprende; sabe de obviedades y aun más cuando ya tropieza por novena vez, pero sigue errando, parece como si le gustara... como si le gustara el masoquismo. Eso debe ser, ya dijo la experiencia y hace poco Shakira, se siente tan bien todo lo que hace mal.
Un llamado, poca señal, mucho ruido y nada se entendía, las revoluciones comenzaban a bajar y la decepción medio se instalaba cuando aun no se perdía la esperanza. Un pequeño que crece frente a sus ojos entra en la alcoba, entre irónica y despectivamente habla de lo ocurrido en el recién pasado minuto y recopila lo del día entero, la muchacha lo mira diciéndole "cállate y sal de aquí", él no se va y prefiere desconectar un cable, pantalla en negro, sonido de circuitos, y por dentro la muchacha baja al infierno, olvida que sabe contar y es como si el mundo fuese a terminar, como si el 2012 llegara antes de tiempo.
¿En realidad se siente bien? No... definitivamente no. Provoca placer hacerlo, quizá nuestras mismas neuronas, las pocas que han de ir quedando, nos mandan esa señal de alerta, tal como si no quemásemos la lengua con un té muy caliente, alejamos la taza, soltamos algún golpe por una acción indebida a otro. Vemos el rostro del golpeado, de pena, dolor, de un corazón medio quebrantado día a día. Analizamos. No fue para tanto, no lo merecía. Rogamos por perdón, no nos hablan: "Ándate, no te quiero ver". Respondemos: Yo tampoco, no te quiero ver llorar.
Lo mira, alza la mano, él baja la cabeza buscando evadir un golpe en las mejillas, la mano que pareciera no fuese de ella, tan fuerte y pesada llega en un instante a la cabeza, a la nuca, le llega a doler la palma. El niño levanta la cabeza, sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas y a caer al mismo tiempo que la sigue observando y la muchacha reacciona, pide disculpas y siente cómo su corazón se parte junto con el del niño. Lo persigue a su habitación en busca de una disculpa, él se encierra, no quiere verla. Busca consuelo con otros, ella no deja de mirarlo con los ojos nublados, más que la palma, duele pensar que de a poco el niño no la querrá más, a futuro no la estimará, la rechazará como ella a sus familiares que sabía habían cometido el mismo error, no los disculpa, quizá él tampoco a ella.
Pocas veces un ser frío que metódicamente y a todo aplica la frase "Todo es por algo" se arrepiente, todo forja carácter dice. Cuando el arrepentimiento llega acompañado de una visión a futuro lo destroza, lo arruina. Su mente no piensa en otra cosa, no logra razonar más que su forma de pedir disculpas, de ser humilde por una vez y dejar la frialdad de lado, todo el tiempo transcurrido, horas, todo se traduce a la culpa y busca del perdón, de no dañar con la intención de hacerlo.
Le teme a la reacción futura -"No fue mi intención"-dice para sí, "Malditos impulsos". Se cuestiona y castiga psicológicamente. El pequeño ya duerme, sabe que suele ocurrir, lo que no sabe es cómo reaccionará. Pretende hablar al día siguiente, calmados y trapasando ese calor humano, esa ternura y cariño, ese amor de familia.
Ahora sonríe, -no es para tanto- se dice. Vuelve a creer que no hay de qué arrepentirse, si no hubiera ocurrido aquello no habría reaccionado y, por ende, no habría caído en la cuenta que a ratos -como el recién pasado- de cuanto ama a su hermano y cuan feliz la hace.
Se nace humano, con diversos sistemas que dan vida a nuestro cuerpo de carne y hueso; mediante se crece, se vive, se obtiene experiencia y se da valor a las situaciones, momentos y personas, así, cuando el sentir se vuelve la más delicada capa es que se es persona.
Ambos sienten. Ella no puede leer mentes, pero por su parte, lo ama con todo su ser.
sábado, 2 de enero de 2010
Si...
Si no es un fin ni un adiós, ¿por qué me da pena?
Si sé que seguirá el contacto, que el cariño permanece y que ya está todo dicho, me siento así?
Si sé que es feliz y lo será aún más, por qué me siento mal yo?
Primero porque lo extrañaré, segundo porque soy insegura, tercero porque debo ser algo posesiva y lo quiero mucho.
Tranquila que ya todo pasa y la vida no depende de ello :).
Si sé que seguirá el contacto, que el cariño permanece y que ya está todo dicho, me siento así?
Si sé que es feliz y lo será aún más, por qué me siento mal yo?
Primero porque lo extrañaré, segundo porque soy insegura, tercero porque debo ser algo posesiva y lo quiero mucho.
Tranquila que ya todo pasa y la vida no depende de ello :).
jueves, 24 de diciembre de 2009
Sí hay alguien.

Meses atrás escribí "Si hubiese alguien" hoy me doy cuenta que sí lo hay, que siempre lo hubo y yo no lo vi, tal vez tampoco se dió a conocer, pero ya eso da igual, ahora me siento bien teniendo a ese alguien aquí, no al lado, sino a kilómetros, pero los kilómetros hacen darme cuenta -aún más- de lo mejor que es como persona.
Sí salté, jugué, reí, fotografié y caminé y acepté muchas cosas.
Gracias amigo, muchas gracias =)
martes, 25 de agosto de 2009
Optimismo, reconocimiento, tiempo y fugacidad
Buenas tardes público ausente, espero esté distraidamente atento a este blog y esta nueva entrada. Sí, sé que parece extraño que vuelva a escribir, para mí también lo es, mal que mal pasaron meses desde mi última entrada y reconosco que me afectó pues ni los ánimos ni la salud han estado bien. Al parecer mi mejor amiga (o) son las letras, es escribir. Mi mayor arte está en ello y mi mayor gusto también.
Durante todos estos meses me di cuenta de muchas cosas, entre ellas a reconocer a los amigos, (blog, tú encabezas la lista, quiero decirte que te extrañé.), me di cuenta que el valorar el tiempo no es mi fuerte, menos aun distribuirlo, me di cuenta también que todas las ganas en favor de una meta a largo plazo se acaban cuando intentas comenzar, te quedas en el vamos.
Me di cuenta que al no sentirte plenamente feliz ni con un motivo de vida momentaneo, los ojos se caen, la sonrisa desaparece y los pensamientos se acaban, contruyendo así, una vida aburrida, vacía.
Quizás hoy estoy en el periodo más significativo e importante de mi vida, pero no me importa y durante 6 meses no me importó. Reconosco que el tiempo pasó de manera fugaz, peor que una estrella, y ante toda esa fugacidad no hice actividad productiva alguna. No estudié, no compartí, no escribí y al contrario, para ocupar mi tiempo me dediqué a pensar en tonterías para perder el tiempo, a jugar tetris, a conocer la vida del resto y ni siquiera eso lo logré de manera exitosa. Hoy me siento indiferente frente al tema, sin embargo, reconosco temerle al menos un poco.
En este preciso momento me doy cuenta de lo torpe que fui al dejar mi vocación de lado. Dejé para después lo que más gusta, más me relaja y tranquiliza, lo que más fuerzas y ánimo me daba, escribir. Si no te hubiese dejado las cosas serían muy distintas, habría tenido otro medio de escape en lugar de empeorar mi salud tanto física como mental. Si hubiese escrito hubiese mirado la hora, y al verla me habría dicho a mi misma "Ale, es tarde y tienes que estudiar". Habría perseguido a diario mi sueño, habría mejorado lo que más me gusta y lo que más me servirá a futuro teniendo a la vez, una terapia gratis y excelente. Estoy arrepentida.
Llevo varios minutos escribiendo y aun no sonrío, supongo no es una reacción instantánea, ha de ser un proceso y siendo sincera, no me urge apresurarlo, quiero que se dé normalmente, todo a su debido tiempo.
La música no me ha abandonado en todo el tiempo que llevo escribiendo y me ayuda, no a escribir, pero sí a recordar, justo ahora escucho un tema que me recuerda al tiempo de gloria, al victorioso 2007, aquel año en que si bien el estudio no primó, las relaciones personales fueron grandiosas, compartir era fundamental y crecer lo fue aun un poco más. ¡Ay año dorado, si supieras cómo te extraño!
No quiero parecer mal agradecida, este año y el anterior han sido de aprendizaje y de triunfo, lo sé, pero algo falta, esa chispa que me movía y hacía sonreir a diario. Sé que el optimismo es más fuerte ahora, pero las alegrias y felicidad momentanea me hacen falta. Esto no es madurar, es retroceder; es sentirte inconforme con tu realidad pero aceptarla de todas formas y no hacer nada para cambiarla. El optimismo es alomejor algo incorrecto pues me hace creer cosas que no son ni serán, me da el chance a esperanzarme y dejar todo pasar sin cambiar lo que no me agrada.
Optimismo, reconocimiento, tiempo y fugacidad... 2009, qué más me tienes por delante, qué más me harás pasar.
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