viernes, 5 de febrero de 2010

Pensaba no pensar.


Sabía usted que la mente humana es lío y un completo enredo de cables, ¿verdad? Y que cada cable conduce alguna parte de nuestro cuerpo, que querámoslo o no hace algo a cada segundo, que no vegeta ni aun estando en coma, ¿me sigue? Claro que sí, claro, claro, claro si todos pasamos por lo mismo y ya las noticias que tanto desastre muestran y dan a conocer indagan en la cuestión médica y por supuesto, personas informadas, con criterio y opinión y menos cabeza que un mandril de inmediato nos creemos todo sin siquiera procesar ni mirar a nuestro entorno, a nosotros mismos. Vuelvo a la medicina, claro, cuando hablan de fatídicos accidentes y del TEC cerrado que tiene Juan hace 2 días pero que su mente sigue trabajando, que sus cables aun están en "ON" nos da cuenta que sin querer, sin intención alguna seguimos pensando, ahondando en alguna idea, dando vuelta estupideces en nuestro cableado interno.

Hoy yo quise olvidar la vida, pensar en nada; es cierto, no quería no pensar, sólo quería extinguir de mi mente -por al menos unos minutos- las ideas confusas que provocan corto circuitos en mi cabeza, sin embargo no lo conseguí. Los primeros minutos todo iba bien, trotaba y sólo pensaba en seguir, en no mirar cuanto faltaba, en disfrutar el momento a solas, cosa que de por cierto hice, mas no completé, pues apenas me detuve caí en la cuenta que hacía todo por una razón, que al mirar aquel cerro recordé de inmediato y que de seguro nunca olvidé.

Yo no quería pensar, sin embargo pensaba en no ver cuanto faltaba y simplemente seguir. Pensaba en que la salida a trotar, a despejarme era precisamente para olvidar lo que ocurría, siempre presente lo que no debía estar allí, y es que es tan fácil soltar una tuerca y sacar una pieza de un motor, pero tan complejo volver a poner todo en su lugar. No queda igual, la pieza se juega, queda suelta, muy arriba... como sea que se haga no vuelve a como estaba, claro que se intenta dejar lo más similar posible, pero no, ya la sacamos y pusimos de nuevo, sólo queda echar a andar el motor, esperar que quede bien, que no dé problemas y que siga así.

Mis circuitos fallaron, el motor de mi auto sufrió cambios, mi mente se alteró y comenzó un corto circuito, otra vez. Estoy decidida, no hace falta más servicio técnico, hace falta dejarlo morir en paz, dejarlo tranquilo, y obtener uno nuevo cuando sea el momento indicado, que claro está, no es ahora, porque yo, me aburrí, dejaré que suene, que se apague, que quede mudo y que muera en paz, no pretendo gastar más viajes, efectivo ni ganas en ello, si a fin de cuentas lo que necesita es seguir como está, poéticamente dicho, como un río sigue su curso al mar, tranquilo, en calma, sin interrupciones, ahí vas.

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