lunes, 13 de marzo de 2023

Mi ex me pateó

 Hoy, domingo 24 de octubre del 2021, me fui de la casa de Francisco, una vez más.

Al poco despertar y conversar, me comentó que cree que nuestra relación está agotada, “ñoncha”, que no sabe cómo revivirla y que quizá la terapia es la forma.


Comentó que aún no es del todo transparente, porque hay matices de transparencia. Le pregunté en qué no había sido del todo transparente, volvió a los matices y le dije que para mí la transparencia es una, es el vidrio, no el velo. 


Dejó de hablar, me dijo “eres desagradable”, y luego prosiguió con que él no me pregunta por que yo soy tan ahueoná. Le dije, una vez más en más de un año y medio de relación, que no toleraría esas faltas de respeto y que a la siguiente me iría. Y se puso a repetir “ahueoná” por al menos cuatro veces. Me levanté, tomé mis cosas, lavé mis dientes y pedí mi Uber. No me dejó esperarlo en su departamento, me echó diciendo que lo esperara abajo, que le devolviera la llave que una semana atrás él  mismo puso en mi llavero, sin que yo se la pidiera, y que me diera por soltera. Pero que no terminamos porque él me dijera esas cosas. No dijo porque sí, pero asumo que es porque “no lo escucho” y porque “soy desagradable!.


Esa respuesta fue ante un “me estoy yendo porque no voy a tolerar que me trates de esa forma, no estoy terminando”. Él sí terminó y me lo dijo. Me echó, una vez más.


Me vine tranquila en el Uber, muy consciente de que no debía tolerar ese tipo de violencia, ni siquiera en sus palabras, que es recurrente una vez al mes, por lo bajo. En el camino me pregunté si era yo la que estaba errando en algo, si estaba mal al haberme ido. Concluí que no, que no debo tolerar esas palabras, esa violencia y prepotencia, esa tozudez ni que me digan que yo estoy mal o soy desagradable o que no lo escucho, por el simple hecho de plantear un punto de vista diferente.


Hasta ahora me siento entera, pero ya revisé si me bloqueó de RRSS. Sé que quizá más tarde o mañana sienta mucha pena, pero prefiero esa pena, que igual creo puede no ser tanta, porque soy cada día más consciente de cosas que no puedo dejar pasar, y que al final, la relación no tiene tan buen puerto.


Lo hemos intentado un montón y lo agradezco. Sí creo que hemos siendo valientes, jugados y esforzados, pero también creo que no tenemos los mismos valores como personas; yo priorizo el respeto y la honestidad, él ni siquiera la hace carne, hace un mes me pateó porque no quería decirle a una persona que lo joteaba que yo era su polola. Me trata de aheuoná. No hay honestidad, tampoco respeto.


Todo lo de hoy partió porque hablamos de compatibilidades y ciertamente, acá no hay muchas. Ambos lo sabemos e intentamos compartir con el otro, pero yo no pasaría el resto de mi vida durmiendo o acostada mirando el techo. Él por su parte, hoy terminó conmigo y no fue a dar una vuelta conmigo, ni un paseo que no fuese el del perro en la noche, para que haga pipí.


Ayer me comentó que al hablar con su mamá hace días, le dijo que iría conmigo, que yo estaría ahí y que ella se puso feliz, así que yo tenía que ir. Que viéramos la fecha, pero él viajaría este finde largo. Yo tengo el festival por el cual he trabajado todo el año. Ni siquiera lo vería, y yo por mi parte tendría que dejar de ver el festival 3 días. De todos modos accedí.

Hace días había hablado con su mamá el tema del viaje y que yo iría, pero no me lo dijo a mí… y eso que le pregunté. 


Hace años, arriba en el cerro y hablándole a mi mamá, le pedí a alguien que se quedara de verdad, alguien que realmente quisiera estar y en algún momento creí que sí era Francisco. En especial cuando decidió tomar terapia de parejas. Hoy creo que quedarse sin objetivos, confianza ni respeto no puede ser. Sin compatibilidad. Una relación vacía, no puede ser. 


Hace años me entusiasmé con la vida en pareja, vivir juntos, y luego se fueron y me quedé con un flyer de “visite departamento piloto”, para luego darme cuenta que todo lo que me prometieron lo cumplieron con alguien más. El año pasado llegó Francisco y me vendió la esperanza de la vida juntos, de pareja y el idilio de armar algo juntos los dos, y aunque siempre supe que podría no resultar, lo intenté, me la jugué, sin saber que era lo que él siempre solía hacer, más por un tema de lucas, que por uno de reales ganas de crecer juntos, y, spoiler,  no resultó. 


Hoy, consciente de que es mejor ir paso a paso, sigo teniendo las ganas de una vida en pareja en la cual crecer juntos, pero una vida donde el compañerismo sea real. Con alguien que me acompañe al cerro los domingos, que me presente a sus amigos y me involucre en su mundo y quiera integrarse de verdad al mío. Uno que no se drogue cada vez que pueda y que busque experiencias nuevas. Un compañero que no me insulte, que me cuide y quiera con respeto, sea honesto, educado, que no me mienta ni me haga sentir mal cuando no sé algo.


Francisco es una gran persona, pero parece, no es la persona para mí.


sábado, 24 de diciembre de 2022

Feliz Navidad

 Hoy es noche buena, navidad, porque son más de las 12. Hace dos años, en esta misma fecha y probablemente hora, estaba destrozada, pasando la que es quizá la peor navidad de mi vida, teniendo tan solo 28 años. Ese año, el 2020, estando con dos personas más en casa y teniendo la peor noche, escribí que preferiría pasar esta fecha sola, tranquila y sin hipocresía ni falsas sonrisas.

Hoy, 2022, por fin me doy esa navidad que hace dos años y quizá toda la vida anhelé. Una navidad sin acompañantes más que el Vandro, sola, pero más tranquila que nunca. 

No vi películas navideñas, no me preocupé de regalos, ni de comprarlos ni de envolverlos. Tampoco de cocinar ni limpiar, de coordinar dónde ir. Me levanté cuando quise, hice lo que quise todo el día y hasta ahora. He visto y comido lo que he querido, por supuesto, el postre ha sido prioridad desde temprano. 

Aunque en el fondo me apena un poco que mis hermanos no hayan querido pasar la navidad conmigo, también en el fondo me deja tranquila y me gusta no tener ese estrés de fin de año. No tener que ver la cara de desagrado de mi cuñado, por el solo hecho de estar ahí, yo. Ni mucho menos tener que estar en casa de su familia, que aunque todo bien, en verdad me carga, por el humo de cigarro, los lejos, la antipatía de su hermano y porque no es mi familia.

También entiendo que mi hermano no haya querido estar conmigo. Hace dos años la peor navidad no fue solo para mí, sino también para él. Lloré y encaré en plena cena a mi pololo de la época, un patán que en plena cena navideña chateaba con la mina que me ponía el gorro. Gorreo virtual, que a los días fue presencial. El enano fue, sin quererlo, parte de esa escena. No lo culpo de querer pasar ahora. Yo haría lo mismo.

Y la verdad, aunque esa navidad fue de mierda  quizá se la arruiné a él, tampoco me culpo y entiendo si no quiere perdonarme ni entenderme. Aprendí a ser compasiva conmigo y, ante esa situación, entiendo bien que yo solo quería tener una relación bonita, y poner límites, solo que fue con la persona menos compatible del universo. Pero yo quería eso, una relación bonita y no me culparé por intentarlo <3.

Ese recuerdo casi borra todas las otras navidades en familia, que casi siempre eran un caos y estrés, intentando tener todo listo y al gusto de otros (otros siempre era mi papá) a la hora y lugar. Cumplir expectativas que no me pertenecían. Mínimo 25 años intentando darle en el gusto a un papá que desde mis 9 años nunca más se comportó como tal. Que me exigía, hasta en navidad, sin darme siquiera un regalo decente. Nunca olvidar los peores regalos: las carteras más feas y pesadas del universo ni la ropa comprada en una feria artesanal o persa en Recoleta o Conchalí. 

En estas fechas extraño a mi mamá, que aunque se estresaba, intentaba hacer siempre lo mejor. Ella ponía la presión para cumplir con mi papá, mi güeli y el estándar terrible de ser buena madre, esposa y dueña de casa, mujer exitosa. Ojalá allá arriba, donde yo sé que está, tenga muy claro que siempre, siempre, siempre, fue la mejor para nosotros y que la amamos, incluso hoy, cada día más.

Son las 0:43 y mis hermanos ni amigos han llamado ni dejado un mensaje. No me extraña, sí me apena un poco, pero tampoco es la gran cosa. Sé bien que mi familia está rota y que quizá no somos una familia, sino seres que comparten sangre o que nacieron de los mismos genes y ya.

De todos modos, pienso en que el 2020 entré a terapia y gran parte de mi proceso ese año fue reconocer que sí tenía red de apoyo, partiendo por ellos y hoy compruebo que en verdad no. En este mundo, me la valgo sola. No sé si está bien, yo creo que es triste e injusto, pero ya está. 

domingo, 3 de mayo de 2020

QUE PAJA

Pandemia coronavirus, COVID19.
Día 45 o más, ya ni sé.

Incluso el contacto virtual es un mal reality. La gente mira raro, habla mucho o sus micrófonos funcionan pésimo. Qué paja el proceso conocer gente. En 3 horas tuve una experiencia de mierda. 
Recordatorio para el futuro:
-NO pesquís a la gente que no está ni ahí contigo, como la Paula
-Los drogadictos son así. Aléjate de sus hábitos de mierda y no le dejes pasar ni una a nadie. Sus drogas ni sus "experiencias" los hacen mejores. Idiotas.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Año loco

Viernes 20. Diciembre, 2019.
Por primera vez en varias semanas llego "temprano" a casa.Tipo 19.00. Usualmente llego tipo 22.00
Han sido días, semanas, un mes o quizá dos bastante locos y ajetreados.

El 18 de octubre estalló Chile. Despertó el país; la gente despertó y ha sido hermoso verla exigir y luchar por sus derechos. Por supuesto he estado ahí, dando cara, aguante y manifestándome varias veces. Hoy eso sí, no me da la cabeza ni el corazón.

Fin de año siempre me toca la fibra, porque hago recuentos, repaso mi año, los anteriores, la vida. Porque siempre pasa algo que marca. Y esta vez no ha sido la excepción. Chile estalló y eso me ha dado fuerza y también me ha quebrado por la brutalidad de la realidad y la violencia del poder y las armas contra la gente, contra personas.

Pese a todo, hace unas semanas nos fuimos de vacaciones al norte con mis hermanos y por fin estuvimos varios días juntos, sin trabajo, sin estudio, sin (tantas) preocupaciones. Sólo faltó ver más a mi papá. Pero hubo amor, mucho amo y alegrías, porque se licenció el Jere <3 PAR FIN! Un logro desbloqueado.

Fuimos al norte, no sólo por la graduación, sino porque la sangre y la tierra tira. Porque los veranos en la playa casi vacía son una añoranza que había que cumplir; porque los cerros como dibujados son una necesidad. El norte es puro amor, al menos para mí; recarga energías con un sol que abraza y un viento que limpia todo lo malo. Fuimos porque es justo y necesario.

Volvimos a Santiago, trabajamos y viajamos de nuevo a ver a la familia. Esta vez hacia el sur, porque se casó la Claudia. Qué felicidad ver a su propia familia, qué heavy pensar que sus hijos tiene la edad de nosotras cuando nos conocimos, cuando comenzamos a jugar a las barbies juntas, a los doctoras que se gastaban todos los insumos de emergencia y a hacer rabiar a la Santa. Qué alegría ver a esta última mujer y sentirme "hija" un rato. Escuchar que "me criaron" y comentar anécdotas de años bonitos. Sentirme chiquita y refugiada.

Fue bonito, pero también un poco extraño. A magno evento no fue el enano y tampoco otro acompañante. Estuve medio solita, como es la tónica desde hace un rato, pero decidí que quiero cambiarla. Estos días, incluso más. Pero porque me sentí dolida. El martes descubrí que mi ex pololo se demoró menos de cinco meses en "reemplazarme" y sentí que el conchadesumadre tiró más de tres años de relación intensa por la borda y más de 17 años por la basura. Me sentí nada. Pero ya fue, y aunque me dolió (probablemente porque el duelo de esa relación se mezcló con el de mi partida de una pega y una pelea familia), ya fue.

TIEMPO DE CAMBIOS (PROFUNDOS)

Una semana antes del matrimonio, en el norte, mirando a los cerros y hablándole a mi mamá en nuestro lugar familiar dije que quería un cambio más profundo, más duradero. Obvio me refiero a tener una relación estable (y ojalá muy estable), sólida y para avanzar. Fue un gran paso incluso aceptarlo, porque siempre lo he negado. De hecho, hasta hace poco jamás me imaginé un futuro acompañada, pero la verdad es que sí quiero esa vida, de apañe y seguridad, de construir juntos y ser equipo.

Menciono esto último porque antes creí haberlo hecho y al final me daba cuenta que no. Dos veces me han dicho que sienten que no avanzan a la par como "personas", que sienten que van detrás, midiendo logros que yo jamás le he exigido a ellos. Da igual. Espero esta vez se entienda que el camino es a la par.

No he sido muy de relaciones formales, quizá porque no sabía cómo hacerlo y ahora creo que ya tengo algo de experiencia. Sobre todo, creo hoy me conozco mucho más y me siento con la madurez para aceptar este paso. No sé qué venga, ni siquiera sé si alguien lo haga, ojalá que sí. Sin presiones, sólo con honestidad por delante, con la convicción y amor de construir juntos.

A ese cambio se suma que quiero concretar. En 2019 he estado preparando el terreno, casi sin darme cuenta. Ahorré y me propuse a dar el paso hacia comprar una vivienda. También saqué licencia de conducir, y ahora cuando quiera y pueda (porque falta el auto), puedo ir donde me plazca, porque tengo un permiso que me da mayor autonomía de movilidad :) Otro gran avance: volví a trotar y hacer deporte y por Dios qué felicidad. Con eso he regulado la ansiedad generalizada. Peso harto, probablemente más que nunca, pero me siento más liviana como persona. Me siento más confiada, más segura. A ratos me caigo, pero sigo en pie y cada vez mejor.

Comencé a escribir esto llorando y con la necesidad de "botar", liberar lo que me hacía sentir mal. Ahora termino contenta, porque me acabo de dar cuenta que sí he avanzado. Hay cambios profundos como persona; no soy la misma de hace un año y mucho menos la de hace un año y medio.

El 2020 es para concretar y el 2019 se comienza a cerrar de buena manera. Tengo miedo constante a que todo cambie, porque me cuesta recomenzar, pero también tengo la fe en que todo va a estar muy bien, porque así lo voy a construir.

:)

martes, 28 de agosto de 2018

Me caí, ¿o me botaron? En pocos meses la vida se me fue a la mierda. Mi güeli me maldijo días antes de morir. Mi relación con don pololo se fue a la cresta. Viajé, descansé, seguí, le di. Pero se acabó igual. Pasé mi cumpleaños sola y luego drama monumental. Mi Nina no me habla y yo tampoco le pienso hablar por ahora. Si se trata de adultez, ella me lleva la delantera.
Hace dos meses me fui del diario. Me pesa, me duele. Hace un mes tengo otra pega, mejor pagada, más relajada y hasta glamorosa. Me carga. Me pesa y me duele. Me incomoda, me angustia; me mata a diario.
Pasa que en el diario estaba siendo feliz, lo estaba pasando bien. Ganaba pésimo y así no podía seguir, porque mi pega valía, y vale. Pero yo seguía aguantando, esperando los tiempos de bonanza, o al menos mejores. Me los prometieron, o al menos intentarlo. No pasó.
Fui a trabajar un día con intenciones de irme temprano, con mi tema casi listo y trabajando en los de las semana siguiente. Pero extinguieron mi sección, desarmaron el equipo -no es que estuviese tan cohesionado, pero era equipo- y me dieron un ultimatud, una encerrona que sabían iba a tomar: irme o quedarme en algo que no me encantaba y por las mismas chauchas.
Hoy me pesa. Ese día también me pesó y harto. Me pesa porque no trabajaba mal, porque me gustaba, porque disfrutaba mi pega. Porque para mí cada entrevista cada persona, era conocer un mundo nuevo, aprender de alguien nuevo y contar parte, aunque fuese cortito, de su historia, sus metas, sus sueños. Porque de eso escribía yo, de sueños. De gente que trabajaba por ellos y sí, hacía negocio, pero a su manera, usualmente conscientes, sustentables...
Me pesa no tener el respaldo de un medio, puede ser. De lo que estoy segura es que me pesa no hacer lo que me gusta, no disfrutar mi trabajo, no amar lo que hago; no crecer. Me pesa la angustia y no saber ni poder salir de ella. Saber que puede ser pasajera, y dos segundos más tarde darme cuenta que no, que no es pasajera, que yo sé que no es pasajera, porque no me gusta, me mata por dentro.
Me duele verme al espejo quebrantada por dentro, reflejando un semblante vacío, oscuro, deprimente. Me cuesta reconocerme, me carga hacerlo y encontrar esto.

Viajé, fui a casa, me senté con la piel al sol, sintiendo el viento y creí que sanaba, que cerraba una etapa y aunque a la fuerza, estaba bien, que era la vida la que me daba la oportunidad de parar, descansar y empezar de nuevo. Fue un placebo. Volví "renovada", seguí, le di, rechacé y acepté propuestas. Entré a un nuevo trabajo, y me carga.

Salgo, me embriago, la cago. Me pesa no recordar y más aún hacerlo.
Salgo con el perro, me olvido, se pasa. Vuelvo a casa, vuelvo a la pega y siento el peso de la rutina, de la frustración por no amar lo que hago, de no sentirme realizada.

Hace casi tres meses lloraba de felicidad en Disney World, por cumplir mis sueños, por amar mi vida, con todo, con presencias y ausencias, con caídas y levantadas, con cambios y todo. Por sentirme así de realizada, pese a todo. Hoy lloro, en mi casa, con un vacío en el alma, con angustia, porque todo se dio vuelta y aunque intento verle lo bueno, no me da. No me sale. Y me duele más.

Sentimientos encontrados

Mami,

¿cómo estás? Hoy no saludé de inmediato -a tu foto- al llegar. Estaban cansada, cargada de bolsos y cuando llegué la Caro tenía un rostro de tres metros.
Ha sido una semana compleja, de mucho sentimiento, tanto que ya no sé si diferencio bien cada uno. Por ahora sé que me siento sola, enferma y que te extraño demasiado.

Siento y sé que tengo los dientes apretados, bruxismo día y noche. Me duele la garganta pese a que está envuelta en el pañuelo enorme, ese que era fuxia oscuro y verde, y pese a que he tomado té con miel, muchísima agua y gomitas de jengibre. Nada ha servido la verdad. Por ti, me niego al paracetamol; no quiero químicos en mi cuerpo.

Me siento sola, mamá. Las cosas en casa son difíciles... Cada uno lleva tu ausencia de manera distinta. La Caro suele andar cansada, no estoy segura de qué, su trabajo no es tan agotador, aunque el peso emocional y los quehaceres del hogar sí. El Jere no habla, no dice nada. Mi papá está lejos. Yo también estoy cansada. La relación con las compañeras ya no es tan mala, es más, es hasta soportable, mas me temo que mi persona perdona, pero no olvida y hay una espinita aún, que espero se pase luego. Ahora hay pololo, el mismo que el mejor amigo, ese que creo que me enviaste tú :), esta semana no ha sido la mejor para él y como otras veces, la que termina pagando soy yo.

Quiero un abrazo, un ánimo, un besito de mamá. Un regaloneo... un 'yapues hija, no se ponga así, si va a salir todo bien'.

Mañana defiendo la tesis y debería estar ansiosa y feliz, pero no siento nada de eso y la verdad me preocupa un poco. Siento que es un trámite y sí, lo es, porque hace rato que ya soy periodista, jajá. Pero a nadie le importa. Todos están ocupados, tú no estás aquí. Mi papi viene viajando y se va. Claudio vendrá y se pondrá a estudiar. La Caro trabajará, al Jere no le importa. La Karen hace rato que no nos pesca. No es que sea la gran cosa, ni siquiera para mí lo es, pero quisiera un ambiente más agradable, más feliz. No sé.

Ay mami, cuánto quisiera que estuvieses aquí. Estoy segura que tú serías la más feliz al verme y también la más orgullosa. Cómo quisiera recibir tu abrazo y tu beso... Mañana no sé cómo voy a reaccionar al ver a mis compañeras abrazando a sus mamás... Tu partida fue hace tan poco y yo siento que aún no lo supero. ¿Cómo voy a sentirme al verlas con sus mamás y yo sin poder volver a abrazar a la mía? ¿y mi papá y mis hermanos?... Le he pedido a mi nina y mis amigos que vayan para no sentirme tan sola, pero puede ir el mundo entero, y aun no sería ni será lo mismo u.u

sábado, 2 de enero de 2016

Trust

Enero 2 de 2016.
El día ha sido duro, el año comenzó así, el anterior empezó y terminó igual. Con dolor, quiebre y fin de una vida, el inicio de una nueva etapa.

Mi mamá agonizaba hasta que al cabo de unos días, en menos de una semana falleció. Fue duro, aún lo es. Lo que más me costó, recuerdo, fue apegarme a la idea que ya no podría abrazarla, ni escucharla -y me sigue costando-. A ratos olvido su voz y me duele, porque no quiero olvidarla. La mantengo en mi mente a cada segundo, y creo que lo haré siempre, igual que como extraño su abrazo, siempre. Y es que cuando estaba enferma, en la condición que fuese tenía su abrazo, incluso cuando agonizaba podía sentir sus mejillas, su pelo, su aroma a mamá. Desde hace casi un año no puedo.
Días como hoy me cuesta mucho más, porque extraño su apoyo, su apoyo físico, porque su amor incondicional y su protección la siento a diario.

Días como hoy siento que mi mamá me abrazaría muy fuerte y me conversaría hasta hacerme entrar en razón o simplemente me diría "paciencia".

Digo todo esto porque hoy me sentí decepcionada, dolida, enrabiada y sentí que cada minuto era peor que el anterior, mientras que a mi compañero no se le ocurría la mejor solución -que yo sí tenía en mi cabeza-, pero que no forzaría a que él la dijese. No voy a presionar, a eso me comprometí a mí misma.

Hoy sentí injusticia, pese a ver obrado bien. Sentí que hacía bien las cosas, pero no se me devolvió igual y aun así era yo quiero terminaba peor, y sentí que no lo merecía. Acepté disculpas, de verdad y corazón lo hice, lo sigo haciendo, Mas eso no quita el dolor de sentir que te han fallado.

Hoy sentí dolor. Sentí como se quebraba una parte dentro de mí, cómo se rompían en pequeños pedazos: la confianza, la entrega, un poquito el amor.

Me ha costado salir de este estado, lo reconozco. De verdad me dolió. Y extrañé muchísimo más a mi mamá y su abrazo. Aún me duele, me duele por el hecho, por la decepción y de quién vino, por la injusticia; son muchas emociones juntas.

Quiero sanar, quiero volver a confiar, arriesgar de nuevo y sé que mi mamá me apoyaría. Siento miedo, miedo a perder lo que hay, a que me hieran de nuevo, a que se vuelva un patrón.

Siento desesperanza, pero repito, quiero volver a confiar.

jueves, 18 de junio de 2015

U.u De nuevo.

Mami,

te echo tanto de menos. A veces todo va cuesta arriba y la montaña es enorme, no imaginas cuánto cuesta seguir sin ti. A diario y varias veces al día se me aprieta la garganta y trago saliva para que pase de a poco. Ahora me pasa. Todo cuesta, nadie pesca. Te extraño. Te amo.

Por favor cuídanos a todos y guíanos por lo mejor. Mándanos lo mejor.
De nuevo, TE AMO.

martes, 10 de febrero de 2015

Cómo

Dele play y escúchela mientras lee, que de seguro le llega más.



Ha pasado un mes y cuatro días desde que no te puedo acariciar, que no puedo tocar tus manitos ni jugar a unir los lunares en tu mejilla izquierda; 35 días desde que no puedo peinarte ni decirte palito. Hace un poco más que ya no te veo retarme, enojada y con los dientes apretados. 

Ay mamita, sabe Dios y debes saber tú allá arriba cuánto extraño que me aprietes los dientes. Para mí era un acto de puro amor, de cuidado y de sacarte de quicio, que dicho sea de paso, a mí me encantaba.

Estás presente en cada milésima de segundo, en todo y todos. No hay canción que no suene a ti, que me diga algo y yo te piense de inmediato. 

En las noches me suele venir un poco más la tristeza, las ganas de jugar con tus lunares, de contarte mi día entero. Me dan tantas ganas de escuchar tu risa, de escuchar tus historias, y de mirarte. Mirar y apreciar esa paciencia casi infinita que tenías, te escucharnos y entendernos a todos al mismo tiempo y saber de qué hablábamos cada uno.

A ratos pienso qué va a pasar, cómo será el futuro más próximo y me da pena, no sé cómo vamos a enfrentar el cumpleaños del Jere, dentro de poco más de un mes. Solas la Caro y yo ¿qué vamos a hacer nosotras?, ¿cómo vamos a contener al nano? Ahí me doy cuenta que nos vas a faltar siempre, y que si bien hay que aprender a vivir sin ti, en momentos como esos no dan ni ganas. 

Pienso en el nano y se me nubla la mente, ¿cómo va a enfrentar las celebraciones del día de la madre y las conversaciones eternas que se tiene de él?, y navidad, año nuevo, tu aniversario de matrimonio con mi papá... El mundo se viene encima.

A ratos pinto mandalas como terapia para aliviar la mente de tanto pensamiento. A lo menos pinto uno al día de lunes a viernes. Los sábados y domingos procuro estar con mis hermanos, con mi papá, con Claudio que viene seguido. Todo eso me ha hecho bien, pero no puedo pintar círculos toda la vida. Además, tampoco los alivia a ellos. ¿Qué hacemos entonces? 

Vuelvo al círculo, a la canción, a la foto. Creo que ya no me la puedo sola, no tanto por mí, sino por ellos. Cómo hago que no les duela tanto, que puedan vivir sin pena, sin rencor, sin dolor. Cómo hago y me aseguro que vivan sin problemas por todo esto, sin trancas. 

Te echo tanto de menos. 
Una canción que escucho hace rato dice -entre muchas otras cosas que también te traen a mi mente, o más bien, no te sacan- "hoy quiero un minuto más de ti".

Descansa de espíritu, pero por favor no nos dejes solitos.
Te amo.

jueves, 8 de enero de 2015

Mamá:

ni siquiera sé por donde empezar.
Son las 22.16 es jueves, y hace un rato mi papá me despertó, ya que me había quedado dormir en el sillón.
Hace un par de horas que llegamos del cementerio, lugar donde te fuimos a despedir.
Pasó el martes por la noche, a eso de las 23.20. Estuvimos con mi papi y el enano conversándote de nuestro día. Se me pasó un poco la hora y te pinché. No había sido el mejor día, te lo dije, junto con que necesitaba un abrazo tuyo y un 'vamos hija'. No se pudo con los brazos, pero lo sentía en el corazón.
Me despegué de tu pieza cinco minutos para buscar unos lápices, completé unas palabras de un crucigrama junto al Jere y mi papá nos avisó. Fue extraño y muy rápido. Lo comprobamos y nos abrazamos muy fuerte los tres. Mi papá no podía más, se notaba devastado por dentro y sentí una gran responsabilidad de cuidarlo el doble desde ese minuto en adelante.

Llegó la Caro, llegó gente querida por ti. Te vestimos, y te pinté los labios muy rojos como te gustaba, te pusimos tu ropa favorita también. Por último, te rezamos. Te rezamos mucho.

Fue duro, pero lo entendía y a decir verdad me sentí tranquila por dentro, hoy me siento igual. Tengo la confianza y tranquilidad de que hice todo cuanto estuvo a mi alcance y más allá de él para que estuvieras bien. Te cuidé hasta el final. Te amaré por la eternidad.

Han pasado dos días y recién estamos solos en casa. Mi papá está mal, no te voy a mentir. Sé que por dentro está hecho trizas y no lo ha ocultado en sus palabras, aunque sí en su actuar, tú sabes que no es un hombre de lágrimas. Se quedó sin su compañera de vida, sin la mujer con quien fundó una familia llena de los valores que querían.

Estoy frente a una foto tuya y siento mil cosas a la vez. Tranquilidad, felicidad por tu descanso, tristeza por tu ausencia física, porque jamás volverás a hacerme un bistec de mamá, ni sopaipillas al llegar de trabajar, tampoco volveremos a escuchar Journey en el sillón... y aunque esas acciones quedaron atrás hace un año y medio, es duro saber que de verdad ya ni siquiera estarás acá para poder mirarte.

Se vienen tantas cosas bonitas que me da una pena enorme saber que ya no podremos ser cinco en la foto. Me duele y creo que sentirse así es natural.

Descansa mami, por favor.

lunes, 5 de enero de 2015

Hoy es mayo

Hay quienes dicen que los primeros 12 días del año son como cada mes. Pese a saber de aquella creencia hacía tiempo, jamás la practiqué. Este año ha sido diferente, me he fijado en cada día, salvo hoy, que solo viví.

Mi día comenzó a las 6.37, apurada por despertar más tarde de lo que esperaba, hice todo rápido. Antes de salir me despedí de mi mamá, le conté qué día era y a qué iba. Admito que me dio pena que no pudiese ver ni responder, así como tampoco tener la certeza de que me escuchara, pues hoy era un día importante para mí y me hubiese encantado que me acompañara, pero no fue así.

Salí de casa, tomé la micro, me fui de pié, todo rápido. Llegué al hotel, conocí gente, compartí, aprendí, lo pasé bien. Llegué a casa y para variar estaba lleno de gente, tíos, nina, Juanca, nosotros, y aunque lo único que quería era llegar a contarle todo a mamá, debí esperar y responder primero a todas las preguntas que con entusiasmo hizo papá. Todo bien.

Recién a las 0.04 pude hablarle a mi mami, contarle mi día, acostarme a su lado y como antes, vomitar toda la información del día, sin respuestas, sin sonidos, sin abrazos, con pena. Sentí que necesitaba su abrazo, su "bien, hija, esa es", su amor de mamá.

Hace un rato sentí llorar a mi hermana, hablé con ella y esta vez le dije que llorara, que estaba bien. Al conversar un rato con ella caí en la cuenta que hoy era 5 del primer mes, o sea, mayo. Durante el día no recordé la creencia popular, solo viví, pero al darme cuenta sentí que muy probablemente sea así en adelante.

Mayo es importante, se viene la defensa de tesis, mi cumpleaños, el día la madre. En otros términos, presión, alegría, pena, dolor, igual que hoy. 

Sé que será un año complejo, no puedo evitar creerlo al considerar toda la situación familiar. Quienes más me preocupan son mis hermanos. No quiero que el enano se vea TAN afectado, quiero que aprenda a vivir con esto y que a futuro no le genere mayores inconvenientes. Quiero que sepa sobrellevar de buena forma la -por ahora inminente y futura- muerte de su mamá. Que si algún día le hablan del tema, él no rompa en llanto, sino que hable con cariño de mamá y que pueda incluso ser ejemplo para otros. El enano es mi vida.

Hoy, igual que hace dos, seis, 12 y 18 meses atrás, extraño a mi mamá y la extraño mucho. Probablemente nadie que no haya perdido a su madre entiende cómo me siento, porque es duro e indescriptible. No pretendo que la gente me entienda, menos aún que comprenda, solo digo que no es algo que cualquiera pueda decir que sabe de qué hablo.

Hoy fue 5 de enero, al final del día sentí que podía ser mayo y yo lo único que le pido a mi mami, es que me cuide, que nos cuide a todos, porque nos hace falta y lo hará toda la vida. Le prometo hacer que se sienta orgullosa de su familia y que no sea tan dura si en el camino nos cuesta un poco.

Si algún he sentido amor, el mejor ha sido de mamá.

Hoy me siento igual que cuando mamá se iba a trabajar y yo me pegaba a sus piernas para que no se fuera, porque yo la iba a extrañar. Ella me decía que debía irse, que yo estaría bien y que al final del día nos veríamos de nuevo.

Mamita hermosa, te veo al final de la vida. Te prometo que voy a estar bien y que cuidaré de mi familia. Te amo hasta el cielo y solo Dios y solo tú saben cuánto.

sábado, 11 de octubre de 2014

Extraño de extrañar

Siempre he creído que las personas son más que un saco de hueso y carne, que uno es más, es un trascendental gracias a los valores, al actuar, a la forma de ser. Lo importante, eso sí, es trascender, y cuando se deja huella y alguien ya no está, por Dios cómo se extraña.

Yo hace un año que me quedé sin mamá. No por seguir en carne y hueso significa que siga ella, porque en realidad ella no está en sus cabales (no razona bien, no habla, ya no está, es solo un saquito de huesos y menos carne que un wantán). Y la verdad es que hoy la extraño tanto, pero tanto. Por último, me gustaría recibir un abrazo de ese saquito de huesos, con amor de mamá.

Extraño llegar cansada después de trabajar y que ella me pregunte -¿cómo te fue?, ¿cómo están esas patitas?, ¿hiciste quiebre? y mientras hablaba, ponía el agua para tomarme mis mínimas dos tazas de té y ella acompañarme hasta la hora que fuese.

Extraño que me viera medio mal, cansada y me dijera: "mi niña, está cansadita", siempre extendiendo la 'i' y poniendo voz de tierna. Acto seguido, me ponía una canción de Catupecu Machu o una de las que nos gustaban a las dos, alguna de Journey, o de Europe.

Hoy estoy cansada, de cuerpo, mente y corazón. Me duelen los pies, siento que tengo que hacer mil cosas y no avanzo y me siento decepcionada y sola.

Mi hermano se mandó tremenda cagá, la peor fue mentirme tanto. Que haya hecho la simarra un mes no me importa. Yo le tenía fe a un algo y en realidad, como diría el Edu Vargas, lo poco y nada en lo que yo creí, eran pura' falacia'.

Hace un rato de ´puro cansancio me quedé dormida en el sillón y nadie me tocó los pies para decirme, "hija, vaya a acostarse", tampoco escuché Europe, ni nadie me arropó ni me hizo cariño en el pelo.

Ay, mamita, te extraño tanto. Yo daría mi vida por que estuvieses bien y pudieras entregar al mundo todo ese amor, para que aprendan y vivan la dicha de sentirse así de amado. La verdad es que no puedo hacer nada y peor aún, solo queda esperar mientras ya no eres tú.

La vida me ha cambiado mucho en este año y me encantaría que me pudieses acompañar, porque ha sido un poco duro. Te juro por mi vida que extraño esos té, esas preguntas tontas, esas peleas por todo y nada y que aun con todo, me conocieras más que cualquier otro ser humano en esta galaxia.

Por favor, si un día te vas, mándame algo bueno, en realidad a todos, porque sin ti somos una basura. Y yo acepto ahora que sí, me siento sola, me siento botá y ya no quiero eso. Mándame una ayuda si un día te vas, alguien pa' apalear un poco todo esto, ya sabes, en libertad y en apoyo. Tú ya sabes mi discurso y mi visión.

Te amo tanto mami. Por favor no sufras más y si un día sientes que ya no puedes más, anda tranquila, anda en paz y cuídanos y mándanos cosas buenas.




domingo, 6 de julio de 2014

'cha mierda

Mamá,

Llevas un mes malita, desde que dijeron que el tumor y el cáncer habían vuelto.
Volviste a la cama, a la cínica y a la cama otra vez. Ya es costumbre, pero al menos allí adentro estás abrigadita :) Porque afuera hace un frío que ni te cuento...

Mami, me preocupa que ya ni comes, cada día estás más 'palito', el problema es que ahora no hay fuerza, no hay defensas, no hay sangre, tampoco mucho tiempo.

Hemos peleado por días, porque ya todos estamos cansados, pues ha sido un año agotador. Y es que en una o dos semanas se cumplirá un año desde el diagnóstico y la nueva vida. Hemos peleado, ya lo dije, y no es que quiera ser pesada, es que estoy cansada y mi enojo crece, al igual que mi decepción con la ciencia, la medicina, la fe... Tantos remedios, tanto tiempo, tanto rezo junto pa' que estés como ahora... En cama, casi postrada, con el pulso tiritón y casi sin poder hablar.

Mami, si mañana todo sale bien podría egresar y estar ahora sí, muy cerca de ser periodista, me encantaría que lo supieras, que me vieras bien y te sintieras orgullosa, no sabes cuánto quisiera eso, así como cuando llegaba del colegio con mis notas y buenos lugares, como cuando tenías el pecho inflado en cada premiación.

Por favor resiste esta semana, mami, que si algo pasa, que sea en el norte lindo, con el sOl, con los cerros, con el cielo azul clarito y que si un día te vas, que me cuides desde allá....

lunes, 16 de junio de 2014

Lunes 16

Mamá,

Hoy amanecí amanecí enferma, con una especie de bronquitis. Papá me llevó a la práctica en auto, porque iba camino a la clínica a hablar con los doctores. No pudo hablar con Jarufe, pero dijo que habló con Galindo.

Los pronósticos no son buenos y al parecer no nos durarás mucho más. Los tumores son los mismo que cuando todo comenzó un año atrás, uno en el páncreas y otros dos en los ganglios, ramificaciones. Ya no te pueden operar, tampoco hacer quimio, pero siguen estudiando la radioterapia y la pinzación para aliviar el dolor.

Con mi papá hoy hablamos de terapias alternativas, le sugirieron usar muérdago y le enviarán el contacto de una persona en Santiago que lo prepara, según le dijeron, es efectivo. A estas alturas mamá, solo queremos tenerte un tiempo más.

Ah, y además que no sufras.
Hoy hemos llorado todos, aunque no sé si el Jere, porque tampoco sé si sabe.

Mami, me duele el pecho, me siento enferma, con los pulmones destruidos, aunque no sé si más que mi corazón al pensar en que podrías faltarme mañana.
Escribo y lloro, y toso y me sueno la nariz. Hago intentos para evitar que me escuche el enano y mi papá. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte, por el enano, por mi papá, por ti.

Mamá, siempre peleamos, pero salí a ti, a mi papá. Y más que peleas, no imaginas cómo te amo. Mujer de paciencia y ternura sin igual, independiente, con carácter, con un mundo entero a cuestas y siempre con la frente en alto.

Eres mi ejemplo a seguir hasta el fin de los tiempos, lo serás.

Por cierto, hace un rato vi en la casa de mi güeli la foto en que salgo vestida de princesa y me tienes en brazos, de esa vez que la Caro salió reina de la primavera y también yo quería vestirme como princesa. No quiero dejar de ser tu princesa ni que me dejes de tener en brazos, mami. De todas formas, mil gracias por siempre hacerme sentir como tu princesa :). Te Amo.

domingo, 15 de junio de 2014

Carta a mamá.

Mamá,

hoy celebramos tu cumpleaños, estuvimos los cinco juntos en la clínica. Fueron los tíos, la prima, quienes siempre han estado ahí. Tu mamá no dejó de hacer problemas, como siempre. Pese a todo, fue un cumpleaños normal: hubo una cumpleañera, torta, invitados, regalos y sobre todo amor <3.

Ayer papá nos llevó a comer tarde, en la noche, hecho poco habitual. La Caro dijo que quizá pasaba algo, porque la última vez que hizo eso, lo operaron a él y estaba nervioso, pero ahora no, de hecho, creímos que era para eliminar tensiones, para relajarse en familia y celebrar el día del padre. Pero parece que no.

Hace más o menos media hora que llegamos de la clínica, de tu cumpleaños, estuviste casi todo el tiempo con morfina. Reíste, conversaste, viste el partido, todos juntos.
Papá le acaba de decir a la Caro que al parecer no hay mucha vuelta con tu enfermedad. Se lo dijo a solas, creo que con un café de por medio. 

El cáncer ha vuelto, tus dolores insoportables también. Sin morfina no hay forma de soportarlos. Estás tan delgada y frágil que por lógica no soportarías una nueva cirugía, tampoco la quimioterapia. Nos han sugerido radioterapia, pero ni los médicos saben. Como siempre te digo, cada nueva hospitalización es como un episodio de Dr. House. 

Esta vez el capitulo es más complejo -creo-, porque ha pasado casi una semana y aún no nos quieren dar el diagnóstico, que estoy segura, sí tienen. Por como va la situación, vislumbro que lo complicado es encontrar un tratamiento que puedas soportar, y si no lo hay, les complica demasiado darnos la noticia.

Mamá, llevo casi un año siendo fuerte y cayendo a ratos. Hace una semana que intento apegarme más a la realidad, dejando de lado la esperanza, quizá. Sé que desde la vereda del optimismo no es lo óptimo, pero sentí que necesitaba poner los pies en la tierra y afrontar la situación. Debo ser fuerte, mantener la cabeza fría para poder apoyar a mis hermanos, al Jere, a mi papá.

Pese a los intentos diarios, admito que me ha costado, tan solo pensar la situación me da escalofríos y llena de lágrimas mis ojos, aunque intento evitar que caigan más abajo de las pestañas. 

Mamá, no quiero que te pase nada. Quiero que seas fuerte, que tu cuerpo resista, que tu cabeza también lo haga. Quiero tenerte por muchos años más. Quiero que veas al enano crecer, quiero que estés ahí por si algún día me caso, que celebremos mi cumpleaños y el día de la madre hasta que seamos viejas las dos.

Mamá, por favor no te vayas. Te amo.

Ale.

lunes, 3 de marzo de 2014

Te extraño.

Mamita hermosa, no imaginas cómo te extraño así, como acá...
Una vez me dijeron que los textos deben comenzar usando artículos, por un tema de norma, se supone, hasta el día de hoy yo no sé si es o no cierto, porque nunca me he detenido a buscarlo, aunque sé que suena y se lee mejor.

Hoy yo no quería ponerle artículo al comienzo de mi entrada, quería escribir en seco, porque un artículo es como una preparación, una especie de anestesia previa al dolor, algo así como para suavizar y alivianar el dolor, pero en la vida real las cosas pasan y no siempre hay anestesia, y si la hay, no dura ocho meses.

Cuando mi mamá se enfermó y la diagnosticaron de cáncer no fue duro, porque había fe y conocimientos médicos de por medio, claro, entre la religión, la fe y la ciencia nada podía salir mal. Efectivamente, casi nada salió mal. Casi, porque hubo complicaciones y porque cada día parecieran ser más.

Todos los días supongo que yo soy muy histérica, muy colorienta, que realmente no todo es tan complicado, pero a medida que pasa el día, los días y han pasado casi ocho meses, me doy cuenta que día a día vivo un poco más en el mundo real, ese que está lleno de lágrimas, de miseria, de dolor y de injusticia. 

Hay veces en que me quejo de la situación, me enojo con mi mamá, alerto a mi familia, me enojo conmigo, con todos, con Dios. Falta y sobra gente a quien culpar. Realmente no sé si alguno de verdad tiene la culpa, incluso, creo cada día más feascientemente que yo tengo la culpa de arruinar momentos a diario, porque tengo rabia y tengo pena.

Puede sonar ilógico, pero llega en un momento en que la cabeza ya no entiende nada, y para mí, un ser que se cree racional, que antepone la cabeza a cualquier situación, no se entiende, y sí, me enojo con quie está enfermo y débil, y le hablo enojada, le hablo fuerte, la reto, me opongo a ella porque sí, porque la extraño, porque quiero a mi mamá y ya no la veo en ella.

Me opongo a un cuerpo y una mente que aparentan ser mi progenitora, criadora, quien me dio la vida y quien cuidó de ella por años, sí, a ella me opongo, porque veo a alguien que está ahí en cuerpo, con 30 kilos menos y restando cada día, con un rostro cansado, con un pelo corto que no crece, con unas manos cansadas y temblorosas... Ella no es mi mamá. Ese cuerpo, esa mente no son ella. Ese cuerpo huye de los problemas, de las molestias de su al rededor, de los malos ratos y se los entrega a otros, se desliga, no afronta porque no quiere y así lo asume.

Mi mamá de antes, la mujer sana, gorda y frontal, pesada, gritona y odiosa, con poca fuerza de voluntad ante la dieta y el ejercicio, esa mujer era fuerte, se hacía cargo, tanto, tanto, que la mente le pasó la cuenta y el cuerpo ya no pudo más. Esa mujer se enfermó y se fue, y yo la extraño y por Dios, por mi vida que la extraño.

Yo extraño a mi mamá, porque quiero seguir siendo hija, porque aunque suene egoísta, ese era y debería ser mi lugar aún, porque yo quiero que mi mamá me rete, me cuide, me hable desde su rol de mamá y de mujer, que me hable desde la experiencia y me hable por infinitas horas.

Yo quiero a mi mamá trabajólica en descanso, esa que llegaba los viernes en la tarde a ver películas en casa, que era feliz con una taza de té y con una porción de helado, con jeans viejos, gastados, que cuidaba a su Dulce, la peinaba, que nos regaloneaba. Hoy quiero de vuelta a esa mamá que al dejar de trabajar me iba a buscar al trabajo cuando yo quise trabajar, que cuando llovía y granizaba ella me esperaba afuera del trabajo para no andar en micro dos horas, y al llegar a casa se sentaba a tomar una, dos o más tazas de té conmigo, que me hacía sopaipillas en invierno...

Con mis hermanos y mi papá tenía otras actitudes, con cada uno era especial y hoy la extraño y por la chucha que la extraño. Son casi ocho meses desde que esa mamá se fue para dar paso a una nueva, una mamá frágil, de clínica, de cables, de dolores intensidad 10, de rondas médicas dos veces al día, de días y semanas de estar en cama, dada día más delgada, más pálida, más de cristal. 

Es hora de cuidarla y ha sido complejo, porque una mamá no se reemplaza y yo siento que a la mía la reemplazaron y no me gusta, porque por más cuidados que tenga, por más empeño que le ponga, no veo mejoras, no veo un kilo más en la pesa, aunque tampoco veo tumores, pero tampoco veo defensas altas, no dejo de ver temblores en su cuerpo, falta de apetito, de ánimo; la sigo viendo en cama, a veces levantada y haciendo cosas, a veces que no da más de cansancio, de dolor.

No sé qué hacer, mi cabeza y mi racionalidad ya sólo actúan con frialdad, a ratos me entiendo, a ratos me detesto por ser tan antipática, es mi mamá. No sé qué hacer. Admito que hasta la Fe decae a veces, y harto. Quiero actuar bien, pero no sé cómo, porque el cuerpo, mi cuerpo, mi cabeza también se cansaron y pese a ello, todos los días hay que seguir y seguir y seguir... 

No quiero seguir dañando a mi mamá, ni a mi familia ni a nadie, porque también admito que con la cabeza tan cansada y con el corazón tan hecho mierda, he actuado mal con más gente y en más aspectos de la vida, mi vida. 

No quiero que me pregunten qué me pasa, si están leyendo esto ya saben porqué. No quiero hablar del tema porque estallo en llanto, me da pena, me da rabia, no hablo, evito el tema, evito todo. Me he vuelto idiota, los ojos ya no sonríen tanto, estás medios caídos, el pelo como antes se comenzó a caer otra vez. Ahora, mi nuevo tic es el ojo, tirita. No quiero hablar del tema, con nadie, me da pena y me da rabia otra vez. A quién culpo, con quién me quejo. Al viento, al blog.

Mi dedicatoria es al cáncer, al de páncreas, ese silencioso que atacó a mi mamá hace meses y no nos dimos cuenta hasta que se ramificó, y también es para la depresión, la cual yo denomino cáncer mental. Los dos son asquerosos por igual y juntos, aunque me cueste admitirlo, han de ser fatales en algún momento, y aunque me produce una contradicción, espero que juntos al menos se hagan largos en su resultado. 

Cáncer, eres lo peor que en la vida puede ocurrir, porque por ti se va la vida y se va lento, que es lo peor. La agonía es más larga, la pena es más honda, la desesperación es mayor y cada día siento que mi mamá se me va un poquito más y de la peor forma.


domingo, 27 de octubre de 2013

En efecto, hay días malos y este no ha sido el peor, pero puta que ha sido malo.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

CÁNCER

El cáncer es una enfermedad de mierda. Sé que muchas veces lo han dicho en todas partes, sin embargo, vivirlo es otra cosa. Yo no tengo cáncer directamente, pero lo vivo a diario con mi mamá y es definitivamente la enfermedad más de mierda cuando se une con la depresión. 

A veces el cuerpo sufre y la mente aguante, pero cuando ambos están mal, no hay pronóstico seguro, todo se vuelve un incierto, un vayven de emociones, una bi-polaridad de mejorías y bajas... Ya no sabes qué hacer. Te enojas con todos, con nada, porque el enojo y rabia no es con mi mamá, es con su mente, con su cuerpo enfermo, con esas dos putas enfermedades que no te dejan vivir en paz.

A ratos pierdes las ganas de ayudar, te cansas de las caras largas, de las pocas ganas de querer salir adelante que tiene el otro; a ratos, cuando la mente mejora y la depresión se va, el cuerpo ya no quiere responder, ya no quiere caminar, tampoco se quiere estabilizar y rompes en llanto, a escondidas, detrás de un enojo con nadie, al viento; piola.

Si de algo estoy segura es que no debo ser la única que así se sienta, porque cada día crece más el número de personas con cáncer, el otro resto tiene depresión y esta última es como un cáncer social, un cáncer mental y emocional, la más clara muestra de una sociedad enferma.

Todos los días despierto con ganas de hacer cosas por mejorar, demostrar que las pequeñas acciones ayudan, que en esta vida no todo es egoísmo, pero se pierden rápido esas ganas cuando no hay respuesta, cuando cada día es igual y ya no quieres más, sólo dormir hasta tarde, despertar y que todo se haya solucionado, que todo esté bien...

No es que cada día sea peor y sienta yo ahora depresión, es que a ratos de verdad siento que llueve sobre mojado y quiero que todo esto se solucione rápido, pero la realidad ha de buena mirada desde lo ojos de la Fe, pero tarda. Supongo que será mejor ir 'despacito por las piedras', porque este camino se ha visto lleno de montañas e interminables horas de caminata y escalada.

A ratos quiero explotar, explotar muy fuerte, pero no soy capaz de ver de nuevo llorar a mis hermanos, a mi papá; ver quebrantarse a quien es pilar e imagen de fortaleza es sinónimo de caídas y ya no hay tiempo ni fuerzas para más de ellas. Ahora sólo queda esperar, vivir la rutina y aprender a decidir. Estoy cansada y lo más triste es que se nota. 

sábado, 20 de julio de 2013

pf

Cuando más necesitas a 'esa' persona, es cuando ya hizo todo para alejarse de ti, aún queriendo estar contigo, el asqueroso 'don de cagarla'. Vale, compare.

jueves, 11 de abril de 2013

Bacán tu casa

La manera más sencilla de llegar hasta la orilla es nunca dejar de nada.
Bacán tu casa ;) Siempre está ahí y me recuerda algo.