Mamá,
hoy celebramos tu cumpleaños, estuvimos los cinco juntos en la clínica. Fueron los tíos, la prima, quienes siempre han estado ahí. Tu mamá no dejó de hacer problemas, como siempre. Pese a todo, fue un cumpleaños normal: hubo una cumpleañera, torta, invitados, regalos y sobre todo amor <3.
Ayer papá nos llevó a comer tarde, en la noche, hecho poco habitual. La Caro dijo que quizá pasaba algo, porque la última vez que hizo eso, lo operaron a él y estaba nervioso, pero ahora no, de hecho, creímos que era para eliminar tensiones, para relajarse en familia y celebrar el día del padre. Pero parece que no.
Hace más o menos media hora que llegamos de la clínica, de tu cumpleaños, estuviste casi todo el tiempo con morfina. Reíste, conversaste, viste el partido, todos juntos.
Papá le acaba de decir a la Caro que al parecer no hay mucha vuelta con tu enfermedad. Se lo dijo a solas, creo que con un café de por medio.
El cáncer ha vuelto, tus dolores insoportables también. Sin morfina no hay forma de soportarlos. Estás tan delgada y frágil que por lógica no soportarías una nueva cirugía, tampoco la quimioterapia. Nos han sugerido radioterapia, pero ni los médicos saben. Como siempre te digo, cada nueva hospitalización es como un episodio de Dr. House.
Esta vez el capitulo es más complejo -creo-, porque ha pasado casi una semana y aún no nos quieren dar el diagnóstico, que estoy segura, sí tienen. Por como va la situación, vislumbro que lo complicado es encontrar un tratamiento que puedas soportar, y si no lo hay, les complica demasiado darnos la noticia.
Mamá, llevo casi un año siendo fuerte y cayendo a ratos. Hace una semana que intento apegarme más a la realidad, dejando de lado la esperanza, quizá. Sé que desde la vereda del optimismo no es lo óptimo, pero sentí que necesitaba poner los pies en la tierra y afrontar la situación. Debo ser fuerte, mantener la cabeza fría para poder apoyar a mis hermanos, al Jere, a mi papá.
Pese a los intentos diarios, admito que me ha costado, tan solo pensar la situación me da escalofríos y llena de lágrimas mis ojos, aunque intento evitar que caigan más abajo de las pestañas.
Mamá, no quiero que te pase nada. Quiero que seas fuerte, que tu cuerpo resista, que tu cabeza también lo haga. Quiero tenerte por muchos años más. Quiero que veas al enano crecer, quiero que estés ahí por si algún día me caso, que celebremos mi cumpleaños y el día de la madre hasta que seamos viejas las dos.
Mamá, por favor no te vayas. Te amo.
Ale.
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