Enero 2 de 2016.
El día ha sido duro, el año comenzó así, el anterior empezó y terminó igual. Con dolor, quiebre y fin de una vida, el inicio de una nueva etapa.
Mi mamá agonizaba hasta que al cabo de unos días, en menos de una semana falleció. Fue duro, aún lo es. Lo que más me costó, recuerdo, fue apegarme a la idea que ya no podría abrazarla, ni escucharla -y me sigue costando-. A ratos olvido su voz y me duele, porque no quiero olvidarla. La mantengo en mi mente a cada segundo, y creo que lo haré siempre, igual que como extraño su abrazo, siempre. Y es que cuando estaba enferma, en la condición que fuese tenía su abrazo, incluso cuando agonizaba podía sentir sus mejillas, su pelo, su aroma a mamá. Desde hace casi un año no puedo.
Días como hoy me cuesta mucho más, porque extraño su apoyo, su apoyo físico, porque su amor incondicional y su protección la siento a diario.
Días como hoy siento que mi mamá me abrazaría muy fuerte y me conversaría hasta hacerme entrar en razón o simplemente me diría "paciencia".
Digo todo esto porque hoy me sentí decepcionada, dolida, enrabiada y sentí que cada minuto era peor que el anterior, mientras que a mi compañero no se le ocurría la mejor solución -que yo sí tenía en mi cabeza-, pero que no forzaría a que él la dijese. No voy a presionar, a eso me comprometí a mí misma.
Hoy sentí injusticia, pese a ver obrado bien. Sentí que hacía bien las cosas, pero no se me devolvió igual y aun así era yo quiero terminaba peor, y sentí que no lo merecía. Acepté disculpas, de verdad y corazón lo hice, lo sigo haciendo, Mas eso no quita el dolor de sentir que te han fallado.
Hoy sentí dolor. Sentí como se quebraba una parte dentro de mí, cómo se rompían en pequeños pedazos: la confianza, la entrega, un poquito el amor.
Me ha costado salir de este estado, lo reconozco. De verdad me dolió. Y extrañé muchísimo más a mi mamá y su abrazo. Aún me duele, me duele por el hecho, por la decepción y de quién vino, por la injusticia; son muchas emociones juntas.
Quiero sanar, quiero volver a confiar, arriesgar de nuevo y sé que mi mamá me apoyaría. Siento miedo, miedo a perder lo que hay, a que me hieran de nuevo, a que se vuelva un patrón.
Siento desesperanza, pero repito, quiero volver a confiar.
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