Me caí, ¿o me botaron? En pocos meses la vida se me fue a la mierda. Mi güeli me maldijo días antes de morir. Mi relación con don pololo se fue a la cresta. Viajé, descansé, seguí, le di. Pero se acabó igual. Pasé mi cumpleaños sola y luego drama monumental. Mi Nina no me habla y yo tampoco le pienso hablar por ahora. Si se trata de adultez, ella me lleva la delantera.
Hace dos meses me fui del diario. Me pesa, me duele. Hace un mes tengo otra pega, mejor pagada, más relajada y hasta glamorosa. Me carga. Me pesa y me duele. Me incomoda, me angustia; me mata a diario.
Pasa que en el diario estaba siendo feliz, lo estaba pasando bien. Ganaba pésimo y así no podía seguir, porque mi pega valía, y vale. Pero yo seguía aguantando, esperando los tiempos de bonanza, o al menos mejores. Me los prometieron, o al menos intentarlo. No pasó.
Fui a trabajar un día con intenciones de irme temprano, con mi tema casi listo y trabajando en los de las semana siguiente. Pero extinguieron mi sección, desarmaron el equipo -no es que estuviese tan cohesionado, pero era equipo- y me dieron un ultimatud, una encerrona que sabían iba a tomar: irme o quedarme en algo que no me encantaba y por las mismas chauchas.
Hoy me pesa. Ese día también me pesó y harto. Me pesa porque no trabajaba mal, porque me gustaba, porque disfrutaba mi pega. Porque para mí cada entrevista cada persona, era conocer un mundo nuevo, aprender de alguien nuevo y contar parte, aunque fuese cortito, de su historia, sus metas, sus sueños. Porque de eso escribía yo, de sueños. De gente que trabajaba por ellos y sí, hacía negocio, pero a su manera, usualmente conscientes, sustentables...
Me pesa no tener el respaldo de un medio, puede ser. De lo que estoy segura es que me pesa no hacer lo que me gusta, no disfrutar mi trabajo, no amar lo que hago; no crecer. Me pesa la angustia y no saber ni poder salir de ella. Saber que puede ser pasajera, y dos segundos más tarde darme cuenta que no, que no es pasajera, que yo sé que no es pasajera, porque no me gusta, me mata por dentro.
Me duele verme al espejo quebrantada por dentro, reflejando un semblante vacío, oscuro, deprimente. Me cuesta reconocerme, me carga hacerlo y encontrar esto.
Viajé, fui a casa, me senté con la piel al sol, sintiendo el viento y creí que sanaba, que cerraba una etapa y aunque a la fuerza, estaba bien, que era la vida la que me daba la oportunidad de parar, descansar y empezar de nuevo. Fue un placebo. Volví "renovada", seguí, le di, rechacé y acepté propuestas. Entré a un nuevo trabajo, y me carga.
Salgo, me embriago, la cago. Me pesa no recordar y más aún hacerlo.
Salgo con el perro, me olvido, se pasa. Vuelvo a casa, vuelvo a la pega y siento el peso de la rutina, de la frustración por no amar lo que hago, de no sentirme realizada.
Hace casi tres meses lloraba de felicidad en Disney World, por cumplir mis sueños, por amar mi vida, con todo, con presencias y ausencias, con caídas y levantadas, con cambios y todo. Por sentirme así de realizada, pese a todo. Hoy lloro, en mi casa, con un vacío en el alma, con angustia, porque todo se dio vuelta y aunque intento verle lo bueno, no me da. No me sale. Y me duele más.
martes, 28 de agosto de 2018
Sentimientos encontrados
Mami,
¿cómo estás? Hoy no saludé de inmediato -a tu foto- al llegar. Estaban cansada, cargada de bolsos y cuando llegué la Caro tenía un rostro de tres metros.
Ha sido una semana compleja, de mucho sentimiento, tanto que ya no sé si diferencio bien cada uno. Por ahora sé que me siento sola, enferma y que te extraño demasiado.
Siento y sé que tengo los dientes apretados, bruxismo día y noche. Me duele la garganta pese a que está envuelta en el pañuelo enorme, ese que era fuxia oscuro y verde, y pese a que he tomado té con miel, muchísima agua y gomitas de jengibre. Nada ha servido la verdad. Por ti, me niego al paracetamol; no quiero químicos en mi cuerpo.
Me siento sola, mamá. Las cosas en casa son difíciles... Cada uno lleva tu ausencia de manera distinta. La Caro suele andar cansada, no estoy segura de qué, su trabajo no es tan agotador, aunque el peso emocional y los quehaceres del hogar sí. El Jere no habla, no dice nada. Mi papá está lejos. Yo también estoy cansada. La relación con las compañeras ya no es tan mala, es más, es hasta soportable, mas me temo que mi persona perdona, pero no olvida y hay una espinita aún, que espero se pase luego. Ahora hay pololo, el mismo que el mejor amigo, ese que creo que me enviaste tú :), esta semana no ha sido la mejor para él y como otras veces, la que termina pagando soy yo.
Quiero un abrazo, un ánimo, un besito de mamá. Un regaloneo... un 'yapues hija, no se ponga así, si va a salir todo bien'.
Mañana defiendo la tesis y debería estar ansiosa y feliz, pero no siento nada de eso y la verdad me preocupa un poco. Siento que es un trámite y sí, lo es, porque hace rato que ya soy periodista, jajá. Pero a nadie le importa. Todos están ocupados, tú no estás aquí. Mi papi viene viajando y se va. Claudio vendrá y se pondrá a estudiar. La Caro trabajará, al Jere no le importa. La Karen hace rato que no nos pesca. No es que sea la gran cosa, ni siquiera para mí lo es, pero quisiera un ambiente más agradable, más feliz. No sé.
Ay mami, cuánto quisiera que estuvieses aquí. Estoy segura que tú serías la más feliz al verme y también la más orgullosa. Cómo quisiera recibir tu abrazo y tu beso... Mañana no sé cómo voy a reaccionar al ver a mis compañeras abrazando a sus mamás... Tu partida fue hace tan poco y yo siento que aún no lo supero. ¿Cómo voy a sentirme al verlas con sus mamás y yo sin poder volver a abrazar a la mía? ¿y mi papá y mis hermanos?... Le he pedido a mi nina y mis amigos que vayan para no sentirme tan sola, pero puede ir el mundo entero, y aun no sería ni será lo mismo u.u
¿cómo estás? Hoy no saludé de inmediato -a tu foto- al llegar. Estaban cansada, cargada de bolsos y cuando llegué la Caro tenía un rostro de tres metros.
Ha sido una semana compleja, de mucho sentimiento, tanto que ya no sé si diferencio bien cada uno. Por ahora sé que me siento sola, enferma y que te extraño demasiado.
Siento y sé que tengo los dientes apretados, bruxismo día y noche. Me duele la garganta pese a que está envuelta en el pañuelo enorme, ese que era fuxia oscuro y verde, y pese a que he tomado té con miel, muchísima agua y gomitas de jengibre. Nada ha servido la verdad. Por ti, me niego al paracetamol; no quiero químicos en mi cuerpo.
Me siento sola, mamá. Las cosas en casa son difíciles... Cada uno lleva tu ausencia de manera distinta. La Caro suele andar cansada, no estoy segura de qué, su trabajo no es tan agotador, aunque el peso emocional y los quehaceres del hogar sí. El Jere no habla, no dice nada. Mi papá está lejos. Yo también estoy cansada. La relación con las compañeras ya no es tan mala, es más, es hasta soportable, mas me temo que mi persona perdona, pero no olvida y hay una espinita aún, que espero se pase luego. Ahora hay pololo, el mismo que el mejor amigo, ese que creo que me enviaste tú :), esta semana no ha sido la mejor para él y como otras veces, la que termina pagando soy yo.
Quiero un abrazo, un ánimo, un besito de mamá. Un regaloneo... un 'yapues hija, no se ponga así, si va a salir todo bien'.
Mañana defiendo la tesis y debería estar ansiosa y feliz, pero no siento nada de eso y la verdad me preocupa un poco. Siento que es un trámite y sí, lo es, porque hace rato que ya soy periodista, jajá. Pero a nadie le importa. Todos están ocupados, tú no estás aquí. Mi papi viene viajando y se va. Claudio vendrá y se pondrá a estudiar. La Caro trabajará, al Jere no le importa. La Karen hace rato que no nos pesca. No es que sea la gran cosa, ni siquiera para mí lo es, pero quisiera un ambiente más agradable, más feliz. No sé.
Ay mami, cuánto quisiera que estuvieses aquí. Estoy segura que tú serías la más feliz al verme y también la más orgullosa. Cómo quisiera recibir tu abrazo y tu beso... Mañana no sé cómo voy a reaccionar al ver a mis compañeras abrazando a sus mamás... Tu partida fue hace tan poco y yo siento que aún no lo supero. ¿Cómo voy a sentirme al verlas con sus mamás y yo sin poder volver a abrazar a la mía? ¿y mi papá y mis hermanos?... Le he pedido a mi nina y mis amigos que vayan para no sentirme tan sola, pero puede ir el mundo entero, y aun no sería ni será lo mismo u.u
sábado, 2 de enero de 2016
Trust
Enero 2 de 2016.
El día ha sido duro, el año comenzó así, el anterior empezó y terminó igual. Con dolor, quiebre y fin de una vida, el inicio de una nueva etapa.
Mi mamá agonizaba hasta que al cabo de unos días, en menos de una semana falleció. Fue duro, aún lo es. Lo que más me costó, recuerdo, fue apegarme a la idea que ya no podría abrazarla, ni escucharla -y me sigue costando-. A ratos olvido su voz y me duele, porque no quiero olvidarla. La mantengo en mi mente a cada segundo, y creo que lo haré siempre, igual que como extraño su abrazo, siempre. Y es que cuando estaba enferma, en la condición que fuese tenía su abrazo, incluso cuando agonizaba podía sentir sus mejillas, su pelo, su aroma a mamá. Desde hace casi un año no puedo.
Días como hoy me cuesta mucho más, porque extraño su apoyo, su apoyo físico, porque su amor incondicional y su protección la siento a diario.
Días como hoy siento que mi mamá me abrazaría muy fuerte y me conversaría hasta hacerme entrar en razón o simplemente me diría "paciencia".
Digo todo esto porque hoy me sentí decepcionada, dolida, enrabiada y sentí que cada minuto era peor que el anterior, mientras que a mi compañero no se le ocurría la mejor solución -que yo sí tenía en mi cabeza-, pero que no forzaría a que él la dijese. No voy a presionar, a eso me comprometí a mí misma.
Hoy sentí injusticia, pese a ver obrado bien. Sentí que hacía bien las cosas, pero no se me devolvió igual y aun así era yo quiero terminaba peor, y sentí que no lo merecía. Acepté disculpas, de verdad y corazón lo hice, lo sigo haciendo, Mas eso no quita el dolor de sentir que te han fallado.
Hoy sentí dolor. Sentí como se quebraba una parte dentro de mí, cómo se rompían en pequeños pedazos: la confianza, la entrega, un poquito el amor.
Me ha costado salir de este estado, lo reconozco. De verdad me dolió. Y extrañé muchísimo más a mi mamá y su abrazo. Aún me duele, me duele por el hecho, por la decepción y de quién vino, por la injusticia; son muchas emociones juntas.
Quiero sanar, quiero volver a confiar, arriesgar de nuevo y sé que mi mamá me apoyaría. Siento miedo, miedo a perder lo que hay, a que me hieran de nuevo, a que se vuelva un patrón.
Siento desesperanza, pero repito, quiero volver a confiar.
El día ha sido duro, el año comenzó así, el anterior empezó y terminó igual. Con dolor, quiebre y fin de una vida, el inicio de una nueva etapa.
Mi mamá agonizaba hasta que al cabo de unos días, en menos de una semana falleció. Fue duro, aún lo es. Lo que más me costó, recuerdo, fue apegarme a la idea que ya no podría abrazarla, ni escucharla -y me sigue costando-. A ratos olvido su voz y me duele, porque no quiero olvidarla. La mantengo en mi mente a cada segundo, y creo que lo haré siempre, igual que como extraño su abrazo, siempre. Y es que cuando estaba enferma, en la condición que fuese tenía su abrazo, incluso cuando agonizaba podía sentir sus mejillas, su pelo, su aroma a mamá. Desde hace casi un año no puedo.
Días como hoy me cuesta mucho más, porque extraño su apoyo, su apoyo físico, porque su amor incondicional y su protección la siento a diario.
Días como hoy siento que mi mamá me abrazaría muy fuerte y me conversaría hasta hacerme entrar en razón o simplemente me diría "paciencia".
Digo todo esto porque hoy me sentí decepcionada, dolida, enrabiada y sentí que cada minuto era peor que el anterior, mientras que a mi compañero no se le ocurría la mejor solución -que yo sí tenía en mi cabeza-, pero que no forzaría a que él la dijese. No voy a presionar, a eso me comprometí a mí misma.
Hoy sentí injusticia, pese a ver obrado bien. Sentí que hacía bien las cosas, pero no se me devolvió igual y aun así era yo quiero terminaba peor, y sentí que no lo merecía. Acepté disculpas, de verdad y corazón lo hice, lo sigo haciendo, Mas eso no quita el dolor de sentir que te han fallado.
Hoy sentí dolor. Sentí como se quebraba una parte dentro de mí, cómo se rompían en pequeños pedazos: la confianza, la entrega, un poquito el amor.
Me ha costado salir de este estado, lo reconozco. De verdad me dolió. Y extrañé muchísimo más a mi mamá y su abrazo. Aún me duele, me duele por el hecho, por la decepción y de quién vino, por la injusticia; son muchas emociones juntas.
Quiero sanar, quiero volver a confiar, arriesgar de nuevo y sé que mi mamá me apoyaría. Siento miedo, miedo a perder lo que hay, a que me hieran de nuevo, a que se vuelva un patrón.
Siento desesperanza, pero repito, quiero volver a confiar.
jueves, 18 de junio de 2015
U.u De nuevo.
Mami,
te echo tanto de menos. A veces todo va cuesta arriba y la montaña es enorme, no imaginas cuánto cuesta seguir sin ti. A diario y varias veces al día se me aprieta la garganta y trago saliva para que pase de a poco. Ahora me pasa. Todo cuesta, nadie pesca. Te extraño. Te amo.
Por favor cuídanos a todos y guíanos por lo mejor. Mándanos lo mejor.
De nuevo, TE AMO.
te echo tanto de menos. A veces todo va cuesta arriba y la montaña es enorme, no imaginas cuánto cuesta seguir sin ti. A diario y varias veces al día se me aprieta la garganta y trago saliva para que pase de a poco. Ahora me pasa. Todo cuesta, nadie pesca. Te extraño. Te amo.
Por favor cuídanos a todos y guíanos por lo mejor. Mándanos lo mejor.
De nuevo, TE AMO.
martes, 10 de febrero de 2015
Cómo
Dele play y escúchela mientras lee, que de seguro le llega más.
Ha pasado un mes y cuatro días desde que no te puedo acariciar, que no puedo tocar tus manitos ni jugar a unir los lunares en tu mejilla izquierda; 35 días desde que no puedo peinarte ni decirte palito. Hace un poco más que ya no te veo retarme, enojada y con los dientes apretados.
Ay mamita, sabe Dios y debes saber tú allá arriba cuánto extraño que me aprietes los dientes. Para mí era un acto de puro amor, de cuidado y de sacarte de quicio, que dicho sea de paso, a mí me encantaba.
Estás presente en cada milésima de segundo, en todo y todos. No hay canción que no suene a ti, que me diga algo y yo te piense de inmediato.
En las noches me suele venir un poco más la tristeza, las ganas de jugar con tus lunares, de contarte mi día entero. Me dan tantas ganas de escuchar tu risa, de escuchar tus historias, y de mirarte. Mirar y apreciar esa paciencia casi infinita que tenías, te escucharnos y entendernos a todos al mismo tiempo y saber de qué hablábamos cada uno.
A ratos pienso qué va a pasar, cómo será el futuro más próximo y me da pena, no sé cómo vamos a enfrentar el cumpleaños del Jere, dentro de poco más de un mes. Solas la Caro y yo ¿qué vamos a hacer nosotras?, ¿cómo vamos a contener al nano? Ahí me doy cuenta que nos vas a faltar siempre, y que si bien hay que aprender a vivir sin ti, en momentos como esos no dan ni ganas.
Pienso en el nano y se me nubla la mente, ¿cómo va a enfrentar las celebraciones del día de la madre y las conversaciones eternas que se tiene de él?, y navidad, año nuevo, tu aniversario de matrimonio con mi papá... El mundo se viene encima.
A ratos pinto mandalas como terapia para aliviar la mente de tanto pensamiento. A lo menos pinto uno al día de lunes a viernes. Los sábados y domingos procuro estar con mis hermanos, con mi papá, con Claudio que viene seguido. Todo eso me ha hecho bien, pero no puedo pintar círculos toda la vida. Además, tampoco los alivia a ellos. ¿Qué hacemos entonces?
Vuelvo al círculo, a la canción, a la foto. Creo que ya no me la puedo sola, no tanto por mí, sino por ellos. Cómo hago que no les duela tanto, que puedan vivir sin pena, sin rencor, sin dolor. Cómo hago y me aseguro que vivan sin problemas por todo esto, sin trancas.
Te echo tanto de menos.
Una canción que escucho hace rato dice -entre muchas otras cosas que también te traen a mi mente, o más bien, no te sacan- "hoy quiero un minuto más de ti".
Descansa de espíritu, pero por favor no nos dejes solitos.
Te amo.
jueves, 8 de enero de 2015
Mamá:
ni siquiera sé por donde empezar.
Son las 22.16 es jueves, y hace un rato mi papá me despertó, ya que me había quedado dormir en el sillón.
Hace un par de horas que llegamos del cementerio, lugar donde te fuimos a despedir.
Pasó el martes por la noche, a eso de las 23.20. Estuvimos con mi papi y el enano conversándote de nuestro día. Se me pasó un poco la hora y te pinché. No había sido el mejor día, te lo dije, junto con que necesitaba un abrazo tuyo y un 'vamos hija'. No se pudo con los brazos, pero lo sentía en el corazón.
Me despegué de tu pieza cinco minutos para buscar unos lápices, completé unas palabras de un crucigrama junto al Jere y mi papá nos avisó. Fue extraño y muy rápido. Lo comprobamos y nos abrazamos muy fuerte los tres. Mi papá no podía más, se notaba devastado por dentro y sentí una gran responsabilidad de cuidarlo el doble desde ese minuto en adelante.
Llegó la Caro, llegó gente querida por ti. Te vestimos, y te pinté los labios muy rojos como te gustaba, te pusimos tu ropa favorita también. Por último, te rezamos. Te rezamos mucho.
Fue duro, pero lo entendía y a decir verdad me sentí tranquila por dentro, hoy me siento igual. Tengo la confianza y tranquilidad de que hice todo cuanto estuvo a mi alcance y más allá de él para que estuvieras bien. Te cuidé hasta el final. Te amaré por la eternidad.
Han pasado dos días y recién estamos solos en casa. Mi papá está mal, no te voy a mentir. Sé que por dentro está hecho trizas y no lo ha ocultado en sus palabras, aunque sí en su actuar, tú sabes que no es un hombre de lágrimas. Se quedó sin su compañera de vida, sin la mujer con quien fundó una familia llena de los valores que querían.
Estoy frente a una foto tuya y siento mil cosas a la vez. Tranquilidad, felicidad por tu descanso, tristeza por tu ausencia física, porque jamás volverás a hacerme un bistec de mamá, ni sopaipillas al llegar de trabajar, tampoco volveremos a escuchar Journey en el sillón... y aunque esas acciones quedaron atrás hace un año y medio, es duro saber que de verdad ya ni siquiera estarás acá para poder mirarte.
Se vienen tantas cosas bonitas que me da una pena enorme saber que ya no podremos ser cinco en la foto. Me duele y creo que sentirse así es natural.
Descansa mami, por favor.
ni siquiera sé por donde empezar.
Son las 22.16 es jueves, y hace un rato mi papá me despertó, ya que me había quedado dormir en el sillón.
Hace un par de horas que llegamos del cementerio, lugar donde te fuimos a despedir.
Pasó el martes por la noche, a eso de las 23.20. Estuvimos con mi papi y el enano conversándote de nuestro día. Se me pasó un poco la hora y te pinché. No había sido el mejor día, te lo dije, junto con que necesitaba un abrazo tuyo y un 'vamos hija'. No se pudo con los brazos, pero lo sentía en el corazón.
Me despegué de tu pieza cinco minutos para buscar unos lápices, completé unas palabras de un crucigrama junto al Jere y mi papá nos avisó. Fue extraño y muy rápido. Lo comprobamos y nos abrazamos muy fuerte los tres. Mi papá no podía más, se notaba devastado por dentro y sentí una gran responsabilidad de cuidarlo el doble desde ese minuto en adelante.
Llegó la Caro, llegó gente querida por ti. Te vestimos, y te pinté los labios muy rojos como te gustaba, te pusimos tu ropa favorita también. Por último, te rezamos. Te rezamos mucho.
Fue duro, pero lo entendía y a decir verdad me sentí tranquila por dentro, hoy me siento igual. Tengo la confianza y tranquilidad de que hice todo cuanto estuvo a mi alcance y más allá de él para que estuvieras bien. Te cuidé hasta el final. Te amaré por la eternidad.
Han pasado dos días y recién estamos solos en casa. Mi papá está mal, no te voy a mentir. Sé que por dentro está hecho trizas y no lo ha ocultado en sus palabras, aunque sí en su actuar, tú sabes que no es un hombre de lágrimas. Se quedó sin su compañera de vida, sin la mujer con quien fundó una familia llena de los valores que querían.
Estoy frente a una foto tuya y siento mil cosas a la vez. Tranquilidad, felicidad por tu descanso, tristeza por tu ausencia física, porque jamás volverás a hacerme un bistec de mamá, ni sopaipillas al llegar de trabajar, tampoco volveremos a escuchar Journey en el sillón... y aunque esas acciones quedaron atrás hace un año y medio, es duro saber que de verdad ya ni siquiera estarás acá para poder mirarte.
Se vienen tantas cosas bonitas que me da una pena enorme saber que ya no podremos ser cinco en la foto. Me duele y creo que sentirse así es natural.
Descansa mami, por favor.
lunes, 5 de enero de 2015
Hoy es mayo
Hay quienes dicen que los primeros 12 días del año son como cada mes. Pese a saber de aquella creencia hacía tiempo, jamás la practiqué. Este año ha sido diferente, me he fijado en cada día, salvo hoy, que solo viví.
Mi día comenzó a las 6.37, apurada por despertar más tarde de lo que esperaba, hice todo rápido. Antes de salir me despedí de mi mamá, le conté qué día era y a qué iba. Admito que me dio pena que no pudiese ver ni responder, así como tampoco tener la certeza de que me escuchara, pues hoy era un día importante para mí y me hubiese encantado que me acompañara, pero no fue así.
Salí de casa, tomé la micro, me fui de pié, todo rápido. Llegué al hotel, conocí gente, compartí, aprendí, lo pasé bien. Llegué a casa y para variar estaba lleno de gente, tíos, nina, Juanca, nosotros, y aunque lo único que quería era llegar a contarle todo a mamá, debí esperar y responder primero a todas las preguntas que con entusiasmo hizo papá. Todo bien.
Recién a las 0.04 pude hablarle a mi mami, contarle mi día, acostarme a su lado y como antes, vomitar toda la información del día, sin respuestas, sin sonidos, sin abrazos, con pena. Sentí que necesitaba su abrazo, su "bien, hija, esa es", su amor de mamá.
Hace un rato sentí llorar a mi hermana, hablé con ella y esta vez le dije que llorara, que estaba bien. Al conversar un rato con ella caí en la cuenta que hoy era 5 del primer mes, o sea, mayo. Durante el día no recordé la creencia popular, solo viví, pero al darme cuenta sentí que muy probablemente sea así en adelante.
Mayo es importante, se viene la defensa de tesis, mi cumpleaños, el día la madre. En otros términos, presión, alegría, pena, dolor, igual que hoy.
Sé que será un año complejo, no puedo evitar creerlo al considerar toda la situación familiar. Quienes más me preocupan son mis hermanos. No quiero que el enano se vea TAN afectado, quiero que aprenda a vivir con esto y que a futuro no le genere mayores inconvenientes. Quiero que sepa sobrellevar de buena forma la -por ahora inminente y futura- muerte de su mamá. Que si algún día le hablan del tema, él no rompa en llanto, sino que hable con cariño de mamá y que pueda incluso ser ejemplo para otros. El enano es mi vida.
Hoy, igual que hace dos, seis, 12 y 18 meses atrás, extraño a mi mamá y la extraño mucho. Probablemente nadie que no haya perdido a su madre entiende cómo me siento, porque es duro e indescriptible. No pretendo que la gente me entienda, menos aún que comprenda, solo digo que no es algo que cualquiera pueda decir que sabe de qué hablo.
Hoy fue 5 de enero, al final del día sentí que podía ser mayo y yo lo único que le pido a mi mami, es que me cuide, que nos cuide a todos, porque nos hace falta y lo hará toda la vida. Le prometo hacer que se sienta orgullosa de su familia y que no sea tan dura si en el camino nos cuesta un poco.
Si algún he sentido amor, el mejor ha sido de mamá.
Hoy me siento igual que cuando mamá se iba a trabajar y yo me pegaba a sus piernas para que no se fuera, porque yo la iba a extrañar. Ella me decía que debía irse, que yo estaría bien y que al final del día nos veríamos de nuevo.
Mamita hermosa, te veo al final de la vida. Te prometo que voy a estar bien y que cuidaré de mi familia. Te amo hasta el cielo y solo Dios y solo tú saben cuánto.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)