Al final, Los Bunkers tenían razón: Nada nuevo bajo el sol. Todo sigue igual, siempre. Cambia el lugar, el espacio, la gente y las vivencias. Cambia la vida. Sin embargo, la esencia sigue ahí. Entonces, contradictoriamente, todo sigue igual, y, al mismo tiempo, es demasiado distinto.
No hay nada que esconder, pues ya lo dicho y disculpado está y eso lo sabe quien escribe y quien dio la vida más allá de lo terrenal =).
Ahora sólo queda dejar de meter el dedo en la herida, pues sabemos que de ser así, el morbo es más poderoso y las relaciones terminan por quebrarse aún más. Se ha de continuar con las acciones sanas, ya internalizadas, con la cordura y con el aprendizaje diario.
Es cierto que se tropezó con la misma piedra, el no callar, sin embargo no hay nada que temer cuando se actúa como corresponde al buen aprendizaje. Recordemos que: "del error se aprende" y, a veces, hay que errar más de una vez para recordar.
El frío es casi abismante, llega a los cero grados, quizá menos. Congela y llega a los huesos. Es difícil de afrontar; por más abrigo y lana que se use, no se cubre el frío interno.
"...porque hablar de ti es desterrarse a los paisajes que me acuerdo" Cerros, piedras, tierra, un único y magistral cielo estrellado entre aquel frío y viento que me ampara en momentos así, y por supuesto el optimismo, sin él no es posible el amparo, y la sonrisa.
El escalofrío interno vuelve de pronto... ¡Uf! Son los recuerdos, es la gente, es la visión de mundo, mi visión y la del resto la que contrastan a cada instante y ponen en evidencia que los parámetros son casi inexistentes y que no valen la pena si no es para mejor.
¿Es a caso la costumbre, la rutina la que extraño?... Para mí es el bienestar y la alegría, que es diferente de la rutina, porque las risas pueden ser seguidas unas de otras y en cada momento, pero nunca es de lo mismo y si lo es, ya no es alegría, ya no es bienestar.
De a poco y circulando por el lugar, me doy cuenta que de nada vale pasar por la misma calle cuando el mundo es enorme y las posibilidades son más de dos. Frente en alto, vista al frente; un buen abrigo y optimismo por delante, que el viaje recién comienza y ya no hay marcha atrás, porque las vivencias han de ser miles, igual que los escritos futuros y el enorme, y a la vez, tan pequeño mundo, que me prestará sus tierras para pisar y caminar, cual mochilero.
Hoy, durante la tarde, sentí una extraña y negativa sensación. No supe diferenciar si era tristeza o melancolía, pero me dejó en un estado reflexivo. Mientras la micro avanzaba y el cielo se difuminaba entre su anaranjado grisáceo, tan característico por el smog y el azul amoratado, producto del mismo y además, de la contaminación lumínica, no pude evitar pensar en qué he hecho mal. Me cuestioné mi rol como hija, hermana, nieta y amiga. En todas encontré faltas, mas en ninguna me faltó el perdón ya pedido.
Los presentes sólo miraban el camino con ojos de "por favor, lleguemos pronto a casa" Quizá yo también quería eso. Es por ello que espero llegue el séptimo mes, para llegar pronto a casa.
2 de Mayo de 2010. Santiago.- La pieza a oscuras, el cielo ya en su tonalidad más azul, pero azul otoñal, con nubes, con frío y aún así no es tanto. Las luces del alumbrado público y de un cerro que se ve desde la ventana, acompañado de Soda Stereo - Genesis, el llamado de un niño, los comentarios de amigos y el no contacto con algunos llevan a la nostalgia, en menor medida, pero llevan, transportan, recuerdan y extrañan. Aún no es tanto, falta, queda mucho, en realidad aún es nada, pues como dice esa canción "Cuando todo era nada, era nada el Principio..."
Desde un tiempo hasta ahora me convencí que es ley el que cuando le gustas a alguien y no lo tomas en cuenta, por efecto de karma, se devuelve. En algún momento ese alguien te comienza a gustar y lamentablemente, ese interés hacia ti ya no existe. Ya no hay más qué hacer, no te "pescan".
Es inversamente proporcional el amor entre los involucrados, mientras el de uno aumenta, el del otro baja. Ahora, ¿en qué momento ocurrió que uno comenzó a olvidar al otro y este, a tomar en serio la propuesta y el sentimiento de quien ya comienza a bajar su nivel de sentimiento hacia el de mal karma? Cuándo, cómo, por qué. A mi parecer, la debilidad de estar lejos, con quienes no quieres, con la cabeza casi vacía, te hace extrañar, te hace sentir más de lo habitual, en cambio y cuando el otro está con sus cercanos, haciendo alguna otra cosa, en la cabeza no entra extrañar y no metamos en esto al corazón, pues recordemos que todo es mental. Basta ocupar un poco la mente, pensar en otra cosa, distraerse o bien concentrarse en alguna otra cosa para que el residente desaparesca de nuestros ratos libres-mentales. Si es un capricho, informo querido lector, que hasta que usted no quiera que el asunto acabe, no lo hace.
Ahora, cuando el no tomado en cuenta por efecto de karma, llega al punto de pensar el día entero en ese otro personaje que ya no toma en cuenta, de escuchar canciones romanticonas y saber que ya nada pasará, y sin emabrgo, aun sentirse así de embobado... es el karma, señores, el KARMA (¿y por un capricho?)
*Sintiendo personalmente: A pesar de que ya no te interese, de que sientas incluso lo contrario a lo que sentiste antes, de haber pasado del amor, al no odio, pero sí molestia o algo parecido, te sigo queriendo mucho y no imaginas cuanto. Lamento no poder decirlo en tu cara, lamento ser tan cobarde, lamento no haberte entendido al comienzo y, a la vez, agradesco tu cariño en los primeros días, agradesco que ocupes mi mente, te informo que hacía tiempo eso no ocurría, significa que eres importante y que quizá ni yo misma imagine hasta qué punto. Cuidate mucho y supongo que ya desde ahora no interrumpo tu meta, no irrumpo en tu cabeza, ya en tu corazón hace tiempo que no. =).
Dicen que las marcas nos hacen recordar, que una herida hace seguir recordando, reaccionar y sentir aun más el dolor por el que se pasa; recordar cuanto en verdad duele. Ahora ese dolor lo vamos a acompañar de una canción, vamos a sentir. Toquemos la herida, sintamos como quema por dentro y cómo llega a nuestro interior el dolor, veámosnos a nosotros mismos llorar como niños, con los ojos onchados y sin siquiera poder mirar; con los mocos colgando, y sintiendo el destrozo de un sentimiento maduro. Me duele.
-Estoy hecha trizas, mis manos tiemblan mientras mi mente se atrofia- Así piensa Martina, y entre delirios se dice a si misma, porque no sabe a quién más -quizá a Dios, pero él está muy ocupado ya salvando otras vidas- Piensa -Blasfemias- Ahora más hacia sus adentros se dice y pide por favor: "Rescátame, dame la mano y huyamos, por favor". Quizá si es a Dios, habla a alguien, pide una mano. Prosigue, -arranca de mí este dolor, esta molestia-.
¿Quién arranca qué, de dónde, por qué?
Piensa en lo ocurrido estos días, en la historia que acaban de dar a conocer en la televisión, y compara situaciones absurdas. -Cual buzo bajo el mar, sin aire ni gas la desesperación llega. Ya no aguanto- se dice a sí misma, en su mente intenta pensar que sí se puede, mas siente que no, que el entorno la observa y eso ya no le agrada, ya no. Hubo un tiempo en el que le encantaba que hasta el perro vago se diera vuelta a mirar lo que ella nunca vio, lo que aun no logra ver y que de a poco se da cuenta que si ella no ve, es imposible reaccionar a los otros.
"Pero es ese coral, ese que no se mueve de su lugar, que si arrancas queda la raíz, queda la marca, queda" -Quédate quieta, cálmate, ya pasará, podrás dormir y, al despertar, no pensarás más en ello- Luego recuerda que el día que sigue es Sábado y su familia estará en casa, saca sus conclusiones, si su familia está en casa lo único que harán será reprocharla, una vez más, recordarle su decisión, según ellos creen, no es la mejor. -Oídos sordos y ya el lunes podrás seguir- se dice a si misma mientras mira a cientos de periodistas en la TV. Así es, trabaja en su meta más superficial de lunes a viernes y mientras puede, sábado y Domingo es día de obedecer, de someterse y bajar la cabeza sin bajar su ánimo que queda.
Martina sabe que no está bien, sabe -al igual que todos- que los humanos son tercos, que cuando algo pretenden, lo consiguen, lo que no sabe ni dimensiona es a qué precio. Es algo serio, sin embargo eso no cuenta, sólo piensa agitadamente en su mente, nada se interpone entre ella y su ser ensimismado.