Así suele ser mi gusto por la música, la fotografía, los amores imposibles y los abrazos que no están.
Nacen las ganas de no hablar ni ver a nadie y tan sólo mirar la noche, escuchar silencios y sentir el frío.
Dan ganas de olvidar todo y a todos. Dan ganas de no tener ganas.
Yacen aquí plasmados mis poco elocuente ideas en una anoche de otoño o invierno -no lo sé- en la que no hago mayores cosas porque no hay clases ni gente, y la que hay me aburre.
De fondo una canción de Power Metal Sinfónico que tanto me cautivó un año atrás. Hoy la siento casi igual. Escenario distinto, mente atrofiada, sensibilidad alterada que a mi mente llevan a escribir esto.
Será su energía, será su poder, sus voces, sonidos o es realmente todo lo que da o mejor dicho, dio paso a una nueva forma de enfocar mi visión, la cual reconosco pierdo de a poco. Debe ser esta visión la que me guíe, esta es mi cábala, tanto conseguí con ella, tanto espero conseguir ahora.
Veo como el tiempo pasa y no hago nada útil para construir ese futuro que anhelo, ese futuro que a la vez no quiero imaginar, pensar ni planear porque me empeño en vivir hoy.
No pretendo vivir del pasado que ya pasó; no obedezco el futuro que obliga a mi hoy. Vivo y olvido.. Definitivamente NO. Vivo y no sé de más. A diario proyecto, recuerdo y pienso en que hacer, suelo concluir que nada.
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