Mamá:
ni siquiera sé por donde empezar.
Son las 22.16 es jueves, y hace un rato mi papá me despertó, ya que me había quedado dormir en el sillón.
Hace un par de horas que llegamos del cementerio, lugar donde te fuimos a despedir.
Pasó el martes por la noche, a eso de las 23.20. Estuvimos con mi papi y el enano conversándote de nuestro día. Se me pasó un poco la hora y te pinché. No había sido el mejor día, te lo dije, junto con que necesitaba un abrazo tuyo y un 'vamos hija'. No se pudo con los brazos, pero lo sentía en el corazón.
Me despegué de tu pieza cinco minutos para buscar unos lápices, completé unas palabras de un crucigrama junto al Jere y mi papá nos avisó. Fue extraño y muy rápido. Lo comprobamos y nos abrazamos muy fuerte los tres. Mi papá no podía más, se notaba devastado por dentro y sentí una gran responsabilidad de cuidarlo el doble desde ese minuto en adelante.
Llegó la Caro, llegó gente querida por ti. Te vestimos, y te pinté los labios muy rojos como te gustaba, te pusimos tu ropa favorita también. Por último, te rezamos. Te rezamos mucho.
Fue duro, pero lo entendía y a decir verdad me sentí tranquila por dentro, hoy me siento igual. Tengo la confianza y tranquilidad de que hice todo cuanto estuvo a mi alcance y más allá de él para que estuvieras bien. Te cuidé hasta el final. Te amaré por la eternidad.
Han pasado dos días y recién estamos solos en casa. Mi papá está mal, no te voy a mentir. Sé que por dentro está hecho trizas y no lo ha ocultado en sus palabras, aunque sí en su actuar, tú sabes que no es un hombre de lágrimas. Se quedó sin su compañera de vida, sin la mujer con quien fundó una familia llena de los valores que querían.
Estoy frente a una foto tuya y siento mil cosas a la vez. Tranquilidad, felicidad por tu descanso, tristeza por tu ausencia física, porque jamás volverás a hacerme un bistec de mamá, ni sopaipillas al llegar de trabajar, tampoco volveremos a escuchar Journey en el sillón... y aunque esas acciones quedaron atrás hace un año y medio, es duro saber que de verdad ya ni siquiera estarás acá para poder mirarte.
Se vienen tantas cosas bonitas que me da una pena enorme saber que ya no podremos ser cinco en la foto. Me duele y creo que sentirse así es natural.
Descansa mami, por favor.
jueves, 8 de enero de 2015
lunes, 5 de enero de 2015
Hoy es mayo
Hay quienes dicen que los primeros 12 días del año son como cada mes. Pese a saber de aquella creencia hacía tiempo, jamás la practiqué. Este año ha sido diferente, me he fijado en cada día, salvo hoy, que solo viví.
Mi día comenzó a las 6.37, apurada por despertar más tarde de lo que esperaba, hice todo rápido. Antes de salir me despedí de mi mamá, le conté qué día era y a qué iba. Admito que me dio pena que no pudiese ver ni responder, así como tampoco tener la certeza de que me escuchara, pues hoy era un día importante para mí y me hubiese encantado que me acompañara, pero no fue así.
Salí de casa, tomé la micro, me fui de pié, todo rápido. Llegué al hotel, conocí gente, compartí, aprendí, lo pasé bien. Llegué a casa y para variar estaba lleno de gente, tíos, nina, Juanca, nosotros, y aunque lo único que quería era llegar a contarle todo a mamá, debí esperar y responder primero a todas las preguntas que con entusiasmo hizo papá. Todo bien.
Recién a las 0.04 pude hablarle a mi mami, contarle mi día, acostarme a su lado y como antes, vomitar toda la información del día, sin respuestas, sin sonidos, sin abrazos, con pena. Sentí que necesitaba su abrazo, su "bien, hija, esa es", su amor de mamá.
Hace un rato sentí llorar a mi hermana, hablé con ella y esta vez le dije que llorara, que estaba bien. Al conversar un rato con ella caí en la cuenta que hoy era 5 del primer mes, o sea, mayo. Durante el día no recordé la creencia popular, solo viví, pero al darme cuenta sentí que muy probablemente sea así en adelante.
Mayo es importante, se viene la defensa de tesis, mi cumpleaños, el día la madre. En otros términos, presión, alegría, pena, dolor, igual que hoy.
Sé que será un año complejo, no puedo evitar creerlo al considerar toda la situación familiar. Quienes más me preocupan son mis hermanos. No quiero que el enano se vea TAN afectado, quiero que aprenda a vivir con esto y que a futuro no le genere mayores inconvenientes. Quiero que sepa sobrellevar de buena forma la -por ahora inminente y futura- muerte de su mamá. Que si algún día le hablan del tema, él no rompa en llanto, sino que hable con cariño de mamá y que pueda incluso ser ejemplo para otros. El enano es mi vida.
Hoy, igual que hace dos, seis, 12 y 18 meses atrás, extraño a mi mamá y la extraño mucho. Probablemente nadie que no haya perdido a su madre entiende cómo me siento, porque es duro e indescriptible. No pretendo que la gente me entienda, menos aún que comprenda, solo digo que no es algo que cualquiera pueda decir que sabe de qué hablo.
Hoy fue 5 de enero, al final del día sentí que podía ser mayo y yo lo único que le pido a mi mami, es que me cuide, que nos cuide a todos, porque nos hace falta y lo hará toda la vida. Le prometo hacer que se sienta orgullosa de su familia y que no sea tan dura si en el camino nos cuesta un poco.
Si algún he sentido amor, el mejor ha sido de mamá.
Hoy me siento igual que cuando mamá se iba a trabajar y yo me pegaba a sus piernas para que no se fuera, porque yo la iba a extrañar. Ella me decía que debía irse, que yo estaría bien y que al final del día nos veríamos de nuevo.
Mamita hermosa, te veo al final de la vida. Te prometo que voy a estar bien y que cuidaré de mi familia. Te amo hasta el cielo y solo Dios y solo tú saben cuánto.
sábado, 11 de octubre de 2014
Extraño de extrañar
Siempre he creído que las personas son más que un saco de hueso y carne, que uno es más, es un trascendental gracias a los valores, al actuar, a la forma de ser. Lo importante, eso sí, es trascender, y cuando se deja huella y alguien ya no está, por Dios cómo se extraña.
Yo hace un año que me quedé sin mamá. No por seguir en carne y hueso significa que siga ella, porque en realidad ella no está en sus cabales (no razona bien, no habla, ya no está, es solo un saquito de huesos y menos carne que un wantán). Y la verdad es que hoy la extraño tanto, pero tanto. Por último, me gustaría recibir un abrazo de ese saquito de huesos, con amor de mamá.
Extraño llegar cansada después de trabajar y que ella me pregunte -¿cómo te fue?, ¿cómo están esas patitas?, ¿hiciste quiebre? y mientras hablaba, ponía el agua para tomarme mis mínimas dos tazas de té y ella acompañarme hasta la hora que fuese.
Extraño que me viera medio mal, cansada y me dijera: "mi niña, está cansadita", siempre extendiendo la 'i' y poniendo voz de tierna. Acto seguido, me ponía una canción de Catupecu Machu o una de las que nos gustaban a las dos, alguna de Journey, o de Europe.
Hoy estoy cansada, de cuerpo, mente y corazón. Me duelen los pies, siento que tengo que hacer mil cosas y no avanzo y me siento decepcionada y sola.
Mi hermano se mandó tremenda cagá, la peor fue mentirme tanto. Que haya hecho la simarra un mes no me importa. Yo le tenía fe a un algo y en realidad, como diría el Edu Vargas, lo poco y nada en lo que yo creí, eran pura' falacia'.
Hace un rato de ´puro cansancio me quedé dormida en el sillón y nadie me tocó los pies para decirme, "hija, vaya a acostarse", tampoco escuché Europe, ni nadie me arropó ni me hizo cariño en el pelo.
Ay, mamita, te extraño tanto. Yo daría mi vida por que estuvieses bien y pudieras entregar al mundo todo ese amor, para que aprendan y vivan la dicha de sentirse así de amado. La verdad es que no puedo hacer nada y peor aún, solo queda esperar mientras ya no eres tú.
La vida me ha cambiado mucho en este año y me encantaría que me pudieses acompañar, porque ha sido un poco duro. Te juro por mi vida que extraño esos té, esas preguntas tontas, esas peleas por todo y nada y que aun con todo, me conocieras más que cualquier otro ser humano en esta galaxia.
Por favor, si un día te vas, mándame algo bueno, en realidad a todos, porque sin ti somos una basura. Y yo acepto ahora que sí, me siento sola, me siento botá y ya no quiero eso. Mándame una ayuda si un día te vas, alguien pa' apalear un poco todo esto, ya sabes, en libertad y en apoyo. Tú ya sabes mi discurso y mi visión.
Te amo tanto mami. Por favor no sufras más y si un día sientes que ya no puedes más, anda tranquila, anda en paz y cuídanos y mándanos cosas buenas.
domingo, 6 de julio de 2014
'cha mierda
Mamá,
Llevas un mes malita, desde que dijeron que el tumor y el cáncer habían vuelto.
Volviste a la cama, a la cínica y a la cama otra vez. Ya es costumbre, pero al menos allí adentro estás abrigadita :) Porque afuera hace un frío que ni te cuento...
Mami, me preocupa que ya ni comes, cada día estás más 'palito', el problema es que ahora no hay fuerza, no hay defensas, no hay sangre, tampoco mucho tiempo.
Hemos peleado por días, porque ya todos estamos cansados, pues ha sido un año agotador. Y es que en una o dos semanas se cumplirá un año desde el diagnóstico y la nueva vida. Hemos peleado, ya lo dije, y no es que quiera ser pesada, es que estoy cansada y mi enojo crece, al igual que mi decepción con la ciencia, la medicina, la fe... Tantos remedios, tanto tiempo, tanto rezo junto pa' que estés como ahora... En cama, casi postrada, con el pulso tiritón y casi sin poder hablar.
Mami, si mañana todo sale bien podría egresar y estar ahora sí, muy cerca de ser periodista, me encantaría que lo supieras, que me vieras bien y te sintieras orgullosa, no sabes cuánto quisiera eso, así como cuando llegaba del colegio con mis notas y buenos lugares, como cuando tenías el pecho inflado en cada premiación.
Por favor resiste esta semana, mami, que si algo pasa, que sea en el norte lindo, con el sOl, con los cerros, con el cielo azul clarito y que si un día te vas, que me cuides desde allá....
Llevas un mes malita, desde que dijeron que el tumor y el cáncer habían vuelto.
Volviste a la cama, a la cínica y a la cama otra vez. Ya es costumbre, pero al menos allí adentro estás abrigadita :) Porque afuera hace un frío que ni te cuento...
Mami, me preocupa que ya ni comes, cada día estás más 'palito', el problema es que ahora no hay fuerza, no hay defensas, no hay sangre, tampoco mucho tiempo.
Hemos peleado por días, porque ya todos estamos cansados, pues ha sido un año agotador. Y es que en una o dos semanas se cumplirá un año desde el diagnóstico y la nueva vida. Hemos peleado, ya lo dije, y no es que quiera ser pesada, es que estoy cansada y mi enojo crece, al igual que mi decepción con la ciencia, la medicina, la fe... Tantos remedios, tanto tiempo, tanto rezo junto pa' que estés como ahora... En cama, casi postrada, con el pulso tiritón y casi sin poder hablar.
Mami, si mañana todo sale bien podría egresar y estar ahora sí, muy cerca de ser periodista, me encantaría que lo supieras, que me vieras bien y te sintieras orgullosa, no sabes cuánto quisiera eso, así como cuando llegaba del colegio con mis notas y buenos lugares, como cuando tenías el pecho inflado en cada premiación.
Por favor resiste esta semana, mami, que si algo pasa, que sea en el norte lindo, con el sOl, con los cerros, con el cielo azul clarito y que si un día te vas, que me cuides desde allá....
lunes, 16 de junio de 2014
Lunes 16
Mamá,
Hoy amanecí amanecí enferma, con una especie de bronquitis. Papá me llevó a la práctica en auto, porque iba camino a la clínica a hablar con los doctores. No pudo hablar con Jarufe, pero dijo que habló con Galindo.
Los pronósticos no son buenos y al parecer no nos durarás mucho más. Los tumores son los mismo que cuando todo comenzó un año atrás, uno en el páncreas y otros dos en los ganglios, ramificaciones. Ya no te pueden operar, tampoco hacer quimio, pero siguen estudiando la radioterapia y la pinzación para aliviar el dolor.
Con mi papá hoy hablamos de terapias alternativas, le sugirieron usar muérdago y le enviarán el contacto de una persona en Santiago que lo prepara, según le dijeron, es efectivo. A estas alturas mamá, solo queremos tenerte un tiempo más.
Ah, y además que no sufras.
Hoy hemos llorado todos, aunque no sé si el Jere, porque tampoco sé si sabe.
Mami, me duele el pecho, me siento enferma, con los pulmones destruidos, aunque no sé si más que mi corazón al pensar en que podrías faltarme mañana.
Escribo y lloro, y toso y me sueno la nariz. Hago intentos para evitar que me escuche el enano y mi papá. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte, por el enano, por mi papá, por ti.
Mamá, siempre peleamos, pero salí a ti, a mi papá. Y más que peleas, no imaginas cómo te amo. Mujer de paciencia y ternura sin igual, independiente, con carácter, con un mundo entero a cuestas y siempre con la frente en alto.
Eres mi ejemplo a seguir hasta el fin de los tiempos, lo serás.
Por cierto, hace un rato vi en la casa de mi güeli la foto en que salgo vestida de princesa y me tienes en brazos, de esa vez que la Caro salió reina de la primavera y también yo quería vestirme como princesa. No quiero dejar de ser tu princesa ni que me dejes de tener en brazos, mami. De todas formas, mil gracias por siempre hacerme sentir como tu princesa :). Te Amo.
Hoy amanecí amanecí enferma, con una especie de bronquitis. Papá me llevó a la práctica en auto, porque iba camino a la clínica a hablar con los doctores. No pudo hablar con Jarufe, pero dijo que habló con Galindo.
Los pronósticos no son buenos y al parecer no nos durarás mucho más. Los tumores son los mismo que cuando todo comenzó un año atrás, uno en el páncreas y otros dos en los ganglios, ramificaciones. Ya no te pueden operar, tampoco hacer quimio, pero siguen estudiando la radioterapia y la pinzación para aliviar el dolor.
Con mi papá hoy hablamos de terapias alternativas, le sugirieron usar muérdago y le enviarán el contacto de una persona en Santiago que lo prepara, según le dijeron, es efectivo. A estas alturas mamá, solo queremos tenerte un tiempo más.
Ah, y además que no sufras.
Hoy hemos llorado todos, aunque no sé si el Jere, porque tampoco sé si sabe.
Mami, me duele el pecho, me siento enferma, con los pulmones destruidos, aunque no sé si más que mi corazón al pensar en que podrías faltarme mañana.
Escribo y lloro, y toso y me sueno la nariz. Hago intentos para evitar que me escuche el enano y mi papá. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte. Debo ser fuerte, por el enano, por mi papá, por ti.
Mamá, siempre peleamos, pero salí a ti, a mi papá. Y más que peleas, no imaginas cómo te amo. Mujer de paciencia y ternura sin igual, independiente, con carácter, con un mundo entero a cuestas y siempre con la frente en alto.
Eres mi ejemplo a seguir hasta el fin de los tiempos, lo serás.
Por cierto, hace un rato vi en la casa de mi güeli la foto en que salgo vestida de princesa y me tienes en brazos, de esa vez que la Caro salió reina de la primavera y también yo quería vestirme como princesa. No quiero dejar de ser tu princesa ni que me dejes de tener en brazos, mami. De todas formas, mil gracias por siempre hacerme sentir como tu princesa :). Te Amo.
domingo, 15 de junio de 2014
Carta a mamá.
Mamá,
hoy celebramos tu cumpleaños, estuvimos los cinco juntos en la clínica. Fueron los tíos, la prima, quienes siempre han estado ahí. Tu mamá no dejó de hacer problemas, como siempre. Pese a todo, fue un cumpleaños normal: hubo una cumpleañera, torta, invitados, regalos y sobre todo amor <3.
Ayer papá nos llevó a comer tarde, en la noche, hecho poco habitual. La Caro dijo que quizá pasaba algo, porque la última vez que hizo eso, lo operaron a él y estaba nervioso, pero ahora no, de hecho, creímos que era para eliminar tensiones, para relajarse en familia y celebrar el día del padre. Pero parece que no.
Hace más o menos media hora que llegamos de la clínica, de tu cumpleaños, estuviste casi todo el tiempo con morfina. Reíste, conversaste, viste el partido, todos juntos.
Papá le acaba de decir a la Caro que al parecer no hay mucha vuelta con tu enfermedad. Se lo dijo a solas, creo que con un café de por medio.
El cáncer ha vuelto, tus dolores insoportables también. Sin morfina no hay forma de soportarlos. Estás tan delgada y frágil que por lógica no soportarías una nueva cirugía, tampoco la quimioterapia. Nos han sugerido radioterapia, pero ni los médicos saben. Como siempre te digo, cada nueva hospitalización es como un episodio de Dr. House.
Esta vez el capitulo es más complejo -creo-, porque ha pasado casi una semana y aún no nos quieren dar el diagnóstico, que estoy segura, sí tienen. Por como va la situación, vislumbro que lo complicado es encontrar un tratamiento que puedas soportar, y si no lo hay, les complica demasiado darnos la noticia.
Mamá, llevo casi un año siendo fuerte y cayendo a ratos. Hace una semana que intento apegarme más a la realidad, dejando de lado la esperanza, quizá. Sé que desde la vereda del optimismo no es lo óptimo, pero sentí que necesitaba poner los pies en la tierra y afrontar la situación. Debo ser fuerte, mantener la cabeza fría para poder apoyar a mis hermanos, al Jere, a mi papá.
Pese a los intentos diarios, admito que me ha costado, tan solo pensar la situación me da escalofríos y llena de lágrimas mis ojos, aunque intento evitar que caigan más abajo de las pestañas.
Mamá, no quiero que te pase nada. Quiero que seas fuerte, que tu cuerpo resista, que tu cabeza también lo haga. Quiero tenerte por muchos años más. Quiero que veas al enano crecer, quiero que estés ahí por si algún día me caso, que celebremos mi cumpleaños y el día de la madre hasta que seamos viejas las dos.
Mamá, por favor no te vayas. Te amo.
Ale.
lunes, 3 de marzo de 2014
Te extraño.
Mamita hermosa, no imaginas cómo te extraño así, como acá...
Una vez me dijeron que los textos deben comenzar usando artículos, por un tema de norma, se supone, hasta el día de hoy yo no sé si es o no cierto, porque nunca me he detenido a buscarlo, aunque sé que suena y se lee mejor.
Hoy yo no quería ponerle artículo al comienzo de mi entrada, quería escribir en seco, porque un artículo es como una preparación, una especie de anestesia previa al dolor, algo así como para suavizar y alivianar el dolor, pero en la vida real las cosas pasan y no siempre hay anestesia, y si la hay, no dura ocho meses.
Cuando mi mamá se enfermó y la diagnosticaron de cáncer no fue duro, porque había fe y conocimientos médicos de por medio, claro, entre la religión, la fe y la ciencia nada podía salir mal. Efectivamente, casi nada salió mal. Casi, porque hubo complicaciones y porque cada día parecieran ser más.
Todos los días supongo que yo soy muy histérica, muy colorienta, que realmente no todo es tan complicado, pero a medida que pasa el día, los días y han pasado casi ocho meses, me doy cuenta que día a día vivo un poco más en el mundo real, ese que está lleno de lágrimas, de miseria, de dolor y de injusticia.
Hay veces en que me quejo de la situación, me enojo con mi mamá, alerto a mi familia, me enojo conmigo, con todos, con Dios. Falta y sobra gente a quien culpar. Realmente no sé si alguno de verdad tiene la culpa, incluso, creo cada día más feascientemente que yo tengo la culpa de arruinar momentos a diario, porque tengo rabia y tengo pena.
Puede sonar ilógico, pero llega en un momento en que la cabeza ya no entiende nada, y para mí, un ser que se cree racional, que antepone la cabeza a cualquier situación, no se entiende, y sí, me enojo con quie está enfermo y débil, y le hablo enojada, le hablo fuerte, la reto, me opongo a ella porque sí, porque la extraño, porque quiero a mi mamá y ya no la veo en ella.
Me opongo a un cuerpo y una mente que aparentan ser mi progenitora, criadora, quien me dio la vida y quien cuidó de ella por años, sí, a ella me opongo, porque veo a alguien que está ahí en cuerpo, con 30 kilos menos y restando cada día, con un rostro cansado, con un pelo corto que no crece, con unas manos cansadas y temblorosas... Ella no es mi mamá. Ese cuerpo, esa mente no son ella. Ese cuerpo huye de los problemas, de las molestias de su al rededor, de los malos ratos y se los entrega a otros, se desliga, no afronta porque no quiere y así lo asume.
Mi mamá de antes, la mujer sana, gorda y frontal, pesada, gritona y odiosa, con poca fuerza de voluntad ante la dieta y el ejercicio, esa mujer era fuerte, se hacía cargo, tanto, tanto, que la mente le pasó la cuenta y el cuerpo ya no pudo más. Esa mujer se enfermó y se fue, y yo la extraño y por Dios, por mi vida que la extraño.
Yo extraño a mi mamá, porque quiero seguir siendo hija, porque aunque suene egoísta, ese era y debería ser mi lugar aún, porque yo quiero que mi mamá me rete, me cuide, me hable desde su rol de mamá y de mujer, que me hable desde la experiencia y me hable por infinitas horas.
Yo quiero a mi mamá trabajólica en descanso, esa que llegaba los viernes en la tarde a ver películas en casa, que era feliz con una taza de té y con una porción de helado, con jeans viejos, gastados, que cuidaba a su Dulce, la peinaba, que nos regaloneaba. Hoy quiero de vuelta a esa mamá que al dejar de trabajar me iba a buscar al trabajo cuando yo quise trabajar, que cuando llovía y granizaba ella me esperaba afuera del trabajo para no andar en micro dos horas, y al llegar a casa se sentaba a tomar una, dos o más tazas de té conmigo, que me hacía sopaipillas en invierno...
Con mis hermanos y mi papá tenía otras actitudes, con cada uno era especial y hoy la extraño y por la chucha que la extraño. Son casi ocho meses desde que esa mamá se fue para dar paso a una nueva, una mamá frágil, de clínica, de cables, de dolores intensidad 10, de rondas médicas dos veces al día, de días y semanas de estar en cama, dada día más delgada, más pálida, más de cristal.
Es hora de cuidarla y ha sido complejo, porque una mamá no se reemplaza y yo siento que a la mía la reemplazaron y no me gusta, porque por más cuidados que tenga, por más empeño que le ponga, no veo mejoras, no veo un kilo más en la pesa, aunque tampoco veo tumores, pero tampoco veo defensas altas, no dejo de ver temblores en su cuerpo, falta de apetito, de ánimo; la sigo viendo en cama, a veces levantada y haciendo cosas, a veces que no da más de cansancio, de dolor.
No sé qué hacer, mi cabeza y mi racionalidad ya sólo actúan con frialdad, a ratos me entiendo, a ratos me detesto por ser tan antipática, es mi mamá. No sé qué hacer. Admito que hasta la Fe decae a veces, y harto. Quiero actuar bien, pero no sé cómo, porque el cuerpo, mi cuerpo, mi cabeza también se cansaron y pese a ello, todos los días hay que seguir y seguir y seguir...
No quiero seguir dañando a mi mamá, ni a mi familia ni a nadie, porque también admito que con la cabeza tan cansada y con el corazón tan hecho mierda, he actuado mal con más gente y en más aspectos de la vida, mi vida.
No quiero que me pregunten qué me pasa, si están leyendo esto ya saben porqué. No quiero hablar del tema porque estallo en llanto, me da pena, me da rabia, no hablo, evito el tema, evito todo. Me he vuelto idiota, los ojos ya no sonríen tanto, estás medios caídos, el pelo como antes se comenzó a caer otra vez. Ahora, mi nuevo tic es el ojo, tirita. No quiero hablar del tema, con nadie, me da pena y me da rabia otra vez. A quién culpo, con quién me quejo. Al viento, al blog.
Mi dedicatoria es al cáncer, al de páncreas, ese silencioso que atacó a mi mamá hace meses y no nos dimos cuenta hasta que se ramificó, y también es para la depresión, la cual yo denomino cáncer mental. Los dos son asquerosos por igual y juntos, aunque me cueste admitirlo, han de ser fatales en algún momento, y aunque me produce una contradicción, espero que juntos al menos se hagan largos en su resultado.
Cáncer, eres lo peor que en la vida puede ocurrir, porque por ti se va la vida y se va lento, que es lo peor. La agonía es más larga, la pena es más honda, la desesperación es mayor y cada día siento que mi mamá se me va un poquito más y de la peor forma.
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