martes, 14 de diciembre de 2010

En casa nieva.


Quizá me recuerde a años anteriores, pero Cada Martes sigue siendo cada martes. Mantiene ese frío de un pelea, de un llanto, de una voz endurecida y de una mirada sincera, entristecida, con rabia y optimismo. Todo junto en un mescolanza sin igual.
La canción lo dice, aunque es muy fría esta noche, esta vida, en casa nieva cada día, no pudo eliminar la nieve, no soy la madre naturaleza. Soy, apenas, quien intenta sacar el hielo de la entrada.
Yo aprendí que ciertas palabras se van con el hielo; resbalan, se enfrían, se endurecen y se van, pues no hacen falta, la huella queda igual.
Falta cambio, falta entrega, falta faltar ¿o es que a caso fue que sobró la falta? Ya no sé, no quiero saber, no quiero mirar, tampoco observar, escuchar, hablar. Mi mente esta hirviendo y no todo es rabia. Ser fuerte es la única opción, pero más fortalezas significan más puertas y portones que costará sacar.
Las peleas se enfrentan, se viven, se sufren, se duelen, se blablabla. Yo no quiero más, me aburrí, pero en casa sigue nevado.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Qué días

No logro creer como pasa el tiempo. Un año desde la promesa de un cambio. A dos semanas de cumplir un año de enfrentarme a un miedo que definía mi futuro. A un mes de cumplir un año de los mejores días de cuarto medio. De haber compartido parte de lo mejor, celebrarlo todo, festejando años de vivencias y negándome a un sentimiento intenso.

Qué días aquellos. Me encanta-ron.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Uno y ninguno

Busco lo que no debo, lo que ya se fue y no volverá, porque todo tiempo pasado queda allí. Inmovil. Creo que lo ideal es mirar al frente, seguir adelante, y que será la mejor opción. Sin embargo sólo lo creo y no lo siento.

Siento que si así lo hago las cosas quedarán inconclusas y jamás olvidaré nada. Me daré cuenta, por fin, que mi memoria no necesita pasas ni menos agendas. Recuerdo -(recordaré)- cada fecha y palabra, y las antiguas prácticas y pláticas. Y allí me querré quedar. Barada en el tiempo, atrás. Sonríendo, siendo.

Dar la cara es una opción, pero en esta ocasión, hacen falta dos y yo cuento un uno y un ninguno. Un matizado ciego y un gris de color. Color que prefiero, sólo por miedo, sea así.

"No-Quizá" reataca. Es necesario. Hace falta. Hacía.

Es probable que celebre tres meses, tal vez el año y prefiero pensar que no más. Está entre mis planes hacerlo. Mi límite es el año. Mi esperanza creer que los tiempos van a cambiar, que siempre han estado cambiados. Que todo ha sido a destiempo.

A destiempo.

viernes, 5 de noviembre de 2010

No-quizá.

Llegó el momento de olvidar el "quizá", de ver más blanco o más negro, pues tanto matiz ha producido un caos, que no permite distinguir nada entre la nada.
Eso. Nada.

viernes, 29 de octubre de 2010

Hace frío.

Y justo cuando el frío es mayor comienzan las dudas, se paralizan los órganos y congelan los huesos. Maldita primavera.

martes, 12 de octubre de 2010

Antes Que... lea la entrada siguiente, dele 'play' a esta canción.



Camila Moreno: una grande.

Lo invito a leer "Medio Vacío el Vaso".

Medio Vacío el Vaso.


Hacen falta años para tomar el peso a las palabras y sabios consejos, pues podemos oírlos y decir que los llevaremos a cabo. El problema es que no decidimos cuando ni actuamos nunca.

Partir diciendo "no es que siempre me demore tanto..." sería un cliché que prefiero evitar. Por ende, he de ocupar otra frase, elegir entre las tantas que tengo en mente hace ya tiempo, y es que quizá quiera alargar un poco el texto solo para evitar ser tan directa.

En más de una ocasión dije que me faltaba dirección (sí, esto trata de un auto-análisis;)), que necesitaba palabras claras, que era medio lenta y no entendía con indirectas. Que me cargaba la sensación de pasarme rollos demás. Creo que hasta el día de hoy es lo que necesito, dirección.

Hasta hoy porque aún me falta mucho por aprender a diferenciar, porque cada persona y situación es diferente y no las puedo 'razonar' de igual modo, menos, mucho menos aún sentir igual. Hace un par de días lo noté más que antes. Lo sentí. Sentí como pocas palabras calaban hondo, más allá de mis huesos, daban donde más duele. Y luego recordé que el corazón no siente, sino la mente.

¿A caso fue un ataque mental lo que produjo tanta angustia o es que, realmente, pasa algo más allá de lo cerebral y los músculos -el músculo- vital-es sí sienten?

Aprendí que debo cuidar lo que se me da, lo que llega sin previo aviso. No vivir pendiente del qué hacer, de cómo actuar, del qué decir. Simplemente vivir, que una vez ya lo había aprendido, pero supongo también lo había olvidado. Aprender a vivir sin miedo, siendo sincero sin hablar de más.

Reitero, me llegó donde más me duele, que en verdad son varios puntos, pero uno me quebró en específico. Quizá el estar, aún, en proceso de asimilación me tenga así, medio fría, medio ida... ha de ser el cambio, crecer.

Ya no creo que mirar un antiguo historial sea lo ideal, tampoco revisar un mismo perfil cada nuevo día. No es sano. No es normal tener los ojos en la nuca, como diría Cortázar. Del pasado hay que aprender, tomar la experiencia y quedarse con lo bueno, pero aprender del porrazo. No caer de igual forma en un mismo cerro.

Me incomoda tanta pantalla e impersonalidad, por curioso que pueda leerse. Jamás desee tanto una charla en directo, un abrazo, oír una voz. Jamás había llorado tanto por un mismo nombre, tampoco por una misma razón.

Antes me rehusaba a creer que las lágrimas fueran merecidas por alguien, hoy creo que ese alguien me hizo crecer y se lo agradezco. No quiero hablarle por evitar hablar de más y por evitarme el no recibir respuesta. Sería seguir metiendo el dedo en la yaga; el sólo hecho de pensarlo ya me provoca una sensación de dolor en el estómago y otra vez me hace temblar. No es sano, no es ideal. No lo culpo. Soy yo.

Qué puedo decir. 'Lo siento' ya no me basta y 'te quiero' ya no lo querrá-n. Aunque de verdad sea así. Y más profundo y sincero que siempre.

Vuelve el dolor estomacal, es pura tensión. Me siento fría, vacía. Toma tiempo llenar el vaso, pero aquí estamos, no queda otra. Ser fuerte es la única opción -y el vaso se comienza a llenar-.

:).