Hacen falta años para tomar el peso a las palabras y sabios consejos, pues podemos oírlos y decir que los llevaremos a cabo. El problema es que no decidimos cuando ni actuamos nunca.
Partir diciendo "no es que siempre me demore tanto..." sería un cliché que prefiero evitar. Por ende, he de ocupar otra frase, elegir entre las tantas que tengo en mente hace ya tiempo, y es que quizá quiera alargar un poco el texto solo para evitar ser tan directa.
En más de una ocasión dije que me faltaba dirección (sí, esto trata de un auto-análisis;)), que necesitaba palabras claras, que era medio lenta y no entendía con indirectas. Que me cargaba la sensación de pasarme rollos demás. Creo que hasta el día de hoy es lo que necesito, dirección.
Hasta hoy porque aún me falta mucho por aprender a diferenciar, porque cada persona y situación es diferente y no las puedo 'razonar' de igual modo, menos, mucho menos aún sentir igual. Hace un par de días lo noté más que antes. Lo sentí. Sentí como pocas palabras calaban hondo, más allá de mis huesos, daban donde más duele. Y luego recordé que el corazón no siente, sino la mente.
¿A caso fue un ataque mental lo que produjo tanta angustia o es que, realmente, pasa algo más allá de lo cerebral y los músculos -el músculo- vital-es sí sienten?
Aprendí que debo cuidar lo que se me da, lo que llega sin previo aviso. No vivir pendiente del qué hacer, de cómo actuar, del qué decir. Simplemente vivir, que una vez ya lo había aprendido, pero supongo también lo había olvidado. Aprender a vivir sin miedo, siendo sincero sin hablar de más.
Reitero, me llegó donde más me duele, que en verdad son varios puntos, pero uno me quebró en específico. Quizá el estar, aún, en proceso de asimilación me tenga así, medio fría, medio ida... ha de ser el cambio, crecer.
Ya no creo que mirar un antiguo historial sea lo ideal, tampoco revisar un mismo perfil cada nuevo día. No es sano. No es normal tener los ojos en la nuca, como diría Cortázar. Del pasado hay que aprender, tomar la experiencia y quedarse con lo bueno, pero aprender del porrazo. No caer de igual forma en un mismo cerro.
Me incomoda tanta pantalla e impersonalidad, por curioso que pueda leerse. Jamás desee tanto una charla en directo, un abrazo, oír una voz. Jamás había llorado tanto por un mismo nombre, tampoco por una misma razón.
Antes me rehusaba a creer que las lágrimas fueran merecidas por alguien, hoy creo que ese alguien me hizo crecer y se lo agradezco. No quiero hablarle por evitar hablar de más y por evitarme el no recibir respuesta. Sería seguir metiendo el dedo en la yaga; el sólo hecho de pensarlo ya me provoca una sensación de dolor en el estómago y otra vez me hace temblar. No es sano, no es ideal. No lo culpo. Soy yo.
Qué puedo decir. 'Lo siento' ya no me basta y 'te quiero' ya no lo querrá-n. Aunque de verdad sea así. Y más profundo y sincero que siempre.
Vuelve el dolor estomacal, es pura tensión. Me siento fría, vacía. Toma tiempo llenar el vaso, pero aquí estamos, no queda otra. Ser fuerte es la única opción -y el vaso se comienza a llenar-.
:).
2 comentarios:
Nos repetimos constantemente el origen mental de nuestras debilidades. ¿Porqué creemos que esto nos hace aminorar el dolor?
La mente nos juega trucos y la mente nos lleva al sentir... Ojalá las cosas no fueran mentales y se encontraran en algún oscuro lugar fuera de nosotros.. porque la mente no es sólo cerebro, la mente también se lee como corazón, y la mente siente, duele y ríe
La debilidad se puede quedar a alojar un buen rato en nuestros corazones. A punta de sonrisas y alegrías pequeñas y diarias nos volvemos cada vez más fuertes.
Los consejos que uno da pero no escucha, aquello llamado felicidad y lo otro llamado tristeza.De algo se forma la vida diaria y cotidiana.
Medio lleno el vaso, que ya falta poco para que se rebalse. Esperate no más.
Te quiero mucho :)
Publicar un comentario